Cayó La Luna: se apagó el farol

Cayó La Luna: se apagó el farol

Gerard Coffey

No es cierto, dice Ataulfo Tobar, gerente de radio La Luna. La radio no se vende, la línea editorial nunca ha cambiado. El nombre no se cambia. Luis Ramiro Pozo sigue siendo parte de la emisora. El problema fundamental, dice, es que La Luna es una radio comercial y tiene deudas. Hay que pagar las deudas, hay que pagar los sueldos. Y para no caer en el olvido hay que formar alianzas estratégicas, con gente de experiencia similar.

Tobar explica que durante sus doce años de existencia La Luna siempre abría espacios para la gente sin voz, que no tenía donde expresarse, pero que hoy en día hay frecuencias para radios comunitarios y una propuesta ley de comunicación que contempla el 30% de las frecuencias para radios comunitarios. La coyuntura es otra. De alguna manera para La Luna “se le acabo el piso” dice. Pero parte del problema de la Luna, como admite Tobar, es que se formó como órgano de oposición, y su público ha sido opositores al gobierno. Pero el contexto actual es distinto. La Radio es visto como oficialista y esto le cuesta, puesto que mucha de su audiencia anterior está ahora, por varios motivos, en la oposición.

Existen otros factores. La salida de Paco Velasco es una. Un comunicador combativo de fuerte presencia y parte fundamental de la radio, desde ser elegido asambleísta en el 2008 no es más que ´miembro moral´ de la Luna. La campaña de Velasco y un grupo de asambleístas pelearon por destituir a Washington Pesantez es otro factor. Fueron los únicos que salieron con dignidad intacta de ese bochornoso episodio, pero perdieron: el Fiscal siguió en sus funciones. Trabajaron con honestidad e independencia y hasta ahora siguen luchando en la Asamblea, pero el caso trajo secuelas. María Paolo Romo, otro miembro del grupo, fue castigada, ya no es del buro político. Y a la radio también parece haber sufrido. “Fue marcada como enemiga del Fiscal”, dice Tobar.

Cuenta que ganaron un concurso de comunicación vinculado con la reunión del ALBA en Otavalo – otro evento que apenas dejo cubierto de gloria al Gobierno –  pero fueron informados por gente del brazo financiero de la Secretaria de Pueblos que “ustedes no van,  porque no van….  por ´órdenes superiores´”. También se han perdido auspicios del Ministerio de Salud, entre otras cosas. Para Tobar, no es seguro que el Fiscal esté involucrado, quizás es coincidencia. Pero queda la duda.

Al final hay que tener claro que Radio La Luna es una radio comercial, explica Tobar, una radio que nunca ha dependido de grandes grupos económicos. Siempre apostaba por el apoyo de la cooperación internacional, pequeñas empresas, grupos solidarios. Ahora las cosas son distintas, dice, existen 100 emisoras en Quito y para no convertirse en una radio que solo toca música, hay que desarrollar diferentes y creativas, aliarse con grupos que tienen una experiencia muy parecida y  con una línea de pensamiento similar. Hay que ser económicamente solvente. “Tenemos que pagar las deudas con el IESS y el SRI” dice “como representante legal de la radio tengo una acción coactiva en mi contra.” Su perspectiva respecto a lo que pasa es que representas una nueva fase de La Luna. “Para mí es una luna creciente” dice

Tal vez radio La Luna es víctima de su propio éxito. Tal vez  fue la excepción que comprueba la regla, y es hora de pensar en otras formas de comunicación alternativa. Tal vez se acabó la hora de La Luna. Veamos. Pero, sea lo que sea, su pasado y su futuro plantean preguntas serias sobre la capacidad de sobrevivencia de emisoras alternativas comerciales en un mundo marcado por una creciente concentración de medios guardianes del orden económico establecido.