RADIO LA LUNA:ANÁLISIS EN SOL SOSTENIDO DE UNA MUERTE ANUNCIADA EN LUNA DECRECIENTE

RADIO LA LUNA:
ANÁLISIS EN SOL SOSTENIDO DE UNA MUERTE ANUNCIADA EN LUNA DECRECIENTE…
                                                                     Hugo Palacios (el búho)

Seré sincero. Yo casi siempre escuchaba Radio la Luna. Pero eso era antes de que Don Paco se haga Asambleista. A partir de ese momento, la Radio se llenó de espirulina y le agarró un bajón emocional, propio de los seres depresivos. La luna necesitaba algún remedio, alguna terapia, algo que le haga reaccionar. No pasaba la pobre de cuarto creciente…

Uno entiende que Don Paco se haya pegado la emocionada con el Correa; y que defienda ese proyecto de revolución ciudadana. Todo bien. No digo que el Correa sea de lo peor. No. Al contrario, creo que es lo mejorcito que hemos tenido en años. Pero de ahí a entregarse en cuerpo y alma, o sea lluchitico al movimiento 35, ¡Jesús!, diría mi vecina Bachita, !quédecreer!
Don Paco perdió la perspectiva. Mis amigos que trabajan en una fábrica de esponjas le dirían: “jodido, le absorvieron al man”. Y creerán que hasta ahora no se da ni cuenta, anda perdido en las telarañas de la Revolución Ciudadana. Los forajidos críticos que sobran todavía se preguntan: ¿qué le pasó al forajido mayor? Se nos alunó, le agarró de frente un eclipse lunar, le aconsejaron mal los astros, se bebió mucha espirulina…
Recién nomás me enteré que dizque Don Ata y compañía han cedido los derechos de la Luna a unos mancitos expertos en hablar de pelotas. Que no está mal, si a mí también me gusta el fútbol, pero para quienes no creemos en la prensa oficial ni en los medios privados, la Luna era como un espacio distinto, una radio alternativa, ligada más bien a los movimientos sociales, hasta que ¡tóma, elé! Se nos perdieron en los laberintos de la ilusión ciudadana o se les perdió la clave de la frecuencia, o están confundidos, o espirilunados.  Mi abuela, analista política de la cotidianidad y ferviente oyente de la Luna, comentó el otro día mientras se tomaba su tacita de café: “Al Paquito –porque todavía le tiene cariño- le diera como guagua un par nalgadas, no correazos, porque ahí ha de sonreír, y una buena dosis de ortiga ahí mismo, y verán que se ha de curar. Está medio desubicado el pobre, pero ya le pasará, y ha de venir mochito a disculparse”
Al Don Ata hasta la creatividad se le acabó. Por ahí anda en la calle botando papeles en blanco desde hace meses. Y el Don Luis Ramiro, con tanta espirulina diaria, ya ha de ver estado pensando en hacerse hierbero. 

Mas allá de las explicaciones de los involucrados, algo feito pasó. Relaciones de poder llaman los expertos a ese fenómeno. Está correcto defender un proyecto en el que se cree, pero de ahí a volverse luna menguante, hay kilómetros de distancia. Convertirse en satélite del planeta verde agua sin contemplaciones, sin cuestionamientos, hizo que la radio quede en gravedad cero. Los oyentes de la Luna flotan en cámara lenta por el espacio radioeléctrico buscando qué emisora escuchar.

Con lo cabreado que es Don Paco, capaz que me dice derechoso, mequetrefe, baboso, que le hago el juego a la derecha y el jugo a los Gutiérrez. Que debo ser pana del Vera o del Ortiz o del Nebot. ¡Tatay! Nada que ver. Solo que como muchos, veo la realidad con otros lentes. Miope me ha de gritar. Bueno, no importa. Total, como no entro en las estadísticas de la Patria ya es de todos, ni en la publicidad agobiante de los Alvarado, no pasa nada. Mejor dicho, no he dicho es nada, y con luna o sin ella, feliz año!