LOS MAL PARADOS DE LA REVOLUCIÓN CIUDADANA

LOS MAL PARADOS DE LA REVOLUCIÓN CIUDADANA

Hugo Palacios (el búho)

Todo el que discrepa, critica, o simplemente tiene una propuesta distinta a la del Primer Mandatario sale mal parado. Aunque el término mal parado tenga una connotación sexual hacia los hombres que, por disparados, no han reparado bien en su problema, aquí el término es político, aunque no lo crean.

 Algunos dirán, ¿pero cómo es posible que las anomalías de cama sean hoy tema de análisis político? La culpa la tiene el Correa, que no es lo mismo que la culpa es de la vaca, porque la segunda hace alusión a cierto librito que aconseja cómo ser un buen líder, emprendedor, etc, etc, etcúlpasa. La primera culpa, o sea la del Correa, es más trabajosa de entender y de asimilar. Porque ahora quién dizque le entiende al Rafael. De izquierda soy dijo, pero ahora más parece  amigo del Nebot soy. Un par de preguntitas del Referéndum es como para que el Jaime le afilie a los Madera de guerrero ipso facto. Par de machazos luchando contra la delincuencia y la inseguridad. ¡Qué ternura!

Pero bueno, de lo que íbamos a hablar era de los mal parados en el gobierno de Don Rafael, que ahora quiere más poder más poder más poder, hasta que algún rato diga ya no poder más. Primero salió mal parado el Alberto Acosta, luego la CONAIE, después el Falconí; ahora último la Amores y para rematar los ruptura de los 25. Mal parados. Si con el más poder ya no se puede cuestionar nada, hay que estar de acuerdo en todo, sino se corre el riesgo de mal parados quedar. Porque el Correa –con el respeto que se merece el señor Presidente- enfila su lengua de 35 kilómetros y sálvese quién pueda. No queda títere con cabeza; todo el que lo cuestione es un malo, un monstruo, un traidor, un infantil, un insensato, un cualquier cosa. Como ahora se cree un súper macho, un soy el que mando, un soy el que paro…

No ven que se cree el dueño de la verdad, de la vida, de las encuestas, de la publicidad y la propaganda. No hay movimiento social que valga, él todo lo puede: es omnisciente, omnipresente, omnipotente y omnilenguete. Porque con esa lengua es capaz de dejar mal parado a cualquier sentado. Está bien que hable pero no tanto; una de estas le va a dar un paro lingüístico, con la venia de los lingüistas. Que quiere meter la mano en las Cortes, dice, que confíen en mí, dice. Así dice. Y él sí bien parado, bien peinado y bien afeitado. Por algo es economista de Illinois, de Lovaina y de no sé cuántas vainas más. O sea de esas universidades de donde uno viene bien parado.

A los Ruptura les dijo de todo. Que son una tarea de rupturados y otras hierbas más. Horrible. A la Amores por poco le dice rencores. Malo el Correa. Y con la popularidad que tiene ahora se cree Tarzán, ofende a cualquiera que ose discrepar. Por eso, para no quedar mal parado, mejor no hay que decirle nada, más bien felicitarle por todo lo alhaja que es, alabar sus acciones cotidianas, corear Correa rea rea rea, el resto se marrea, convencerse de que solo hay un color verde agua en todo el firmamento, saberse de memoria las cadena sabatinas, rezar tres la patria ya es de todos, y dormirse aplaudiendo 35 veces. Amén