La Consulta – LLENANDO EL CRUCIGRAMA

La Consulta

LLENANDO EL CRUCIGRAMA

Ricardo Cobo <www.cartasallibertador.blogspot.com>

Como principio primario y general debemos considerar que todo proceso electoral es distinto; sus particularidades no solo tiene que ver con los actores visibles y ocultos sino también con los componentes de sus escenarios y tiempos. De ahí que no existan las recetas genéricas en el ámbito de la conducción de una campaña electoral, ni componentes farmacológicos de amplio espectro en la definición de sus estrategias.

Tomando distancias del juego de las ideologías, argumentaciones jurídicas, connotaciones políticas, de los cálculos políticos y probabilísticas, nos resta un factor electoral que atraviesa transversalmente la coyuntura política en el Ecuador, hasta mayo de este año será la consulta la que matice las relaciones de los diversos actores y sus desplazamientos. A posterior se configurará un nuevo escenario que se prevé demarcaría la cancha para el gobierno en el ultimo tramo de su gestión.

A brocha gorda intentemos incursionar en el escenario electoral que se establece a partir de la convocatoria de la consulta.

Los Candidatos Ocultos

Más allá del Si o él NO, tres grandes actores se perfilan como los candidatos ocultos en la consulta:

Rafael Correa, que se ubicaría en su andarivel con ventaja desde los preliminares, las proyecciones iniciales le otorga hasta un 70 % de aceptación a su gestión presidencial y tiene la prelación de contar con el aparato gubernamental que reemplazaría a su organización partidaria. Estos dos factores le darían la delantera de la iniciativa y los resultados dependerán, en gran parte, de que conserve esa ventaja y de la capacidad que se tenga le endosar esta aceptación a las urnas por el SI. Para el efecto, Correa deberá a toda costa mantener su línea estratégica de polarización Correa vs. Partidocracia-oposición. Su objetivo de campaña se centrará en mantener esa relación 70 – 30 y pondrá en juego -a manera de los caballos del ajedrez- a los Gobiernos locales y sus peones para controlar el territorio, a las redes gubernamentales. A Alianza País como organización política solo le restará jugar un papel de pantalla, es decir el mismo rol que hasta ahora ha jugado, poner el color de las camisetas del SI. Las alianzas posibles que Rafael Correa pueda ejecutar se centrarían en el terreno de los gobiernos locales.

El segundo actor se movería en la franja del 30% del electorado que señalan las proyecciones como oposición. Desde su dispersión y relativa cohesión interna buscará posicionarse entre este segmento con la finalidad de establecer sus trincheras. Tiendas partidistas como Sociedad Patriótica, MPD e ID desde el punto de partida están obligados a establecer en estas elecciones sus franjas, que posteriormente les permita jugarse la sobrevivencia, de ahí que las posibilidades de una alianza son relativas.

El tercero en discordia se estaría fraguando en el abanico de disidencias de Movimiento País, actores como Alberto Acosta, Gustavo Larrea y Ruptura 25 ponen en juego su capacidad para articular voluntades colectivas que les permita proyectarse y consolidarse como potenciales artífices de la política nacional. El éxito de esta campaña desde esta vertiente estaría en aunar el segmento electoral de las disidencias de País y recoger los electores migratorios y su voto objetivo no está en el 30% sino dentro del 70% que manifiesta su aprobación a Correa. Esto dependerá mucho de la capacidad de quebrar el eje estratégico del presidente Correa del Correa Vs. Oposición para deslizarlo a otro eje de campaña País Vs. Correa. Mucho gravitará en esta perspectiva el factor alianzas, que no solo implica los acuerdos que puedan alcanzarse entre “País” sino también las líneas de alianza que se establezcan con los movimientos sociales y generadores de opinión que han funcionado a manera de satélites del proyecto AP; el límite de estas alianzas estaría en la dimensión de lo natural, un abanico muy amplio que considere la opinión electoral como contra natural los pondría en riesgo de “empujarlos” al segmento de la oposición.

Los resultados de esta consulta mucho dependerán de las acciones que se desarrollen desde el tercer actor.

Cuatro Grandes Dominios

Desde el terreno del electorado, el Ecuador se nos presenta como cuatro grandes dominios que gravitan definitivamente en los resultados, con comportamientos diversos entre si pero con ciertos grados de homogeneidad hacia adentro:

Sierra norte donde el peso recae sobre Quito y su radio de influencia se extiende hasta Imbabura, Carchi y lo que seria Pichincha, básicamente. El comportamiento electoral de este dominio se prevé que se muestre con un anclaje a la condición de Quito como Capital de la República y sede del Gobierno central, es decir, el rol de la burocracia puede alcanzar pesos gravitantes, por un lado y se cierra con los puntos suspensivos que significa el accionar de toda una gama de movimientos sociales que tradicionalmente han hecho de Quito el terreno de acción. Este dominio sería el punto caliente para el Presidente Correa, pues se constituiría en el segmento donde el tercer actor buscará su apalancamiento y al mismo tiempo desde el Distrito Metropolitano no tendría un aliado significativo ya que la gestión de Augusto Barrera, el Alcalde, no logra asentarse en el terreno.

Sierra sur: Cuenca – Azogues – Loja, cuyo eje gravitante será definitivamente Cuenca. Es quizás el dominio electoral más politizado y los resultados finales estarán vinculados o reaccionados con el juego ya abierto entre el Alcalde de Cuenca y el Prefecto Provincial del Azuay. El primero del Partido Socialista, lo que situará el bloque con el PSE y AP en la fragua donde se funden los metales, y el Prefecto que ya optó por enfilarse en las filas del tercer actor en relación directa con Gustavo Larrea. Paúl Carrasco jugará como alfil del tercer actor en uno de los segmentos más complicados de todo el tablero nacional.

Costa norte: Manabí, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tzachilas y Norte del Guayas, con las concentraciones de electores en Manta – Portoviejo. Esmeraldas y Santo Domingo representan el tercer dominio en el peso de los resultados finales, después de Guayaquil y Quito, sin embargo es el escenario de las interrogaciones. Actores locales, como Montecristi Vive, ya están plantándose en el terrero del NO, lo que abre las expectativas para el tercer actor y no olvidemos que Sociedad Patriótica, el PRE, PRIAN y MPD tuvieron sus segmentos en esta arena en elecciones anteriores. No descarto que en este terreno se efectúe alianzas locales muy particulares de los tres actores que responderán a las dinámicas específicas del escenario.

Costa sur. Guayas, Los Ríos, El Oro, lo denominaría el dominio de las respuestas ya que Guayaquil ha sido la arena donde se ha pretendido jugar las disputas entre el Presidente Correa y Jaime Nebot, Alcalde. Siendo Guayaquil la plaza electoral más significativa del país y su Alcalde el protagonista más importante, los resultados electorales dependerán mucho de los canales de entendimiento en agendas publicas u ocultas que se abran entre estos dos protagonistas. Este dominio se constituiría en la base electoral de una victoria del SI.

Jugarse en los pronósticos en el punto de arranque de una campaña siempre resulta aventurado, los resultados electorales no están aún maduros y no debemos descartar el juego de las estrategias y sus incidencias en los finales. Cada proceso electoral es distinto a otro, sus actores, escenarios, tiempos, se ubican en el tablero de manera distinta. No existen recetas farmacológicas que funcionen a manera de genéricos de amplio espectro en las elecciones.