LA INTERVENCIÓN ES NEFASTA: pero es mejor que la alternativa

LIBIA

LA INTERVENCIÓN ES NEFASTA: pero es mejor que la alternativa

Gerard Coffey

Hace muchos años, mientras andaba por las calles de Toronto, se me acercó una mujer y me suplicó con voz temblante que le ayudara porque su marido le “iba a matar”. Me tomó por sorpresa y no supe qué decirle, mucho menos qué hacer. Balbuceaba algo y ella se fue corriendo.

El evento me provocó una intensa inquietud respecto mi incapacidad de ayudar o saber cómo resolver la situación. Esperaba que el mero hecho de haberme pedido auxilio quizás hubiera convencido a su marido, al que nunca vi, a dejarle en paz. Pero lo dudaba mucho, y me acuerdo de haber sufrido una vergüenza intensa por no haber hecho nada. Pasé días leyendo los diarios de cabo a rabo para asegurarme que no tenía las manos ensangrentadas debido a la falta de acción decisiva.

Hasta hace muy poco este triste episodio quedaba guardado en los oscuros recesos de mi memoria. Pero los recientes acontecimientos en Libia me han hecho pensar otra vez en lo que pasó ese día. Podía haber hecho algo? Y si podía, debía? Y al intervenir, qué consecuencias habían tenido mis acciones? Pero a pesar del transcurso de tantos años aún no tengo respuestas claras.

El caso de Libia es evidentemente distinto, más complejo, menos personal, y sin irme y pelear a lado de los rebeldes no puedo hacer nada práctico para resolver el problema. Sin embargo la tragedia que es Libia me involucra como ser humano. Y las preguntas que me planteaba esa experiencia personal casi olvidada son bastante parecidas a las que ahora me asedian.

Es justificada la intervención? En qué circunstancias? Es justificable hacer nada, cuando la vida de muchos está en peligro? Y las consecuencias de las dos opciones?  Se pueden conocer?  Lucho para entender, para llegar a una conclusión ética, definitiva.

Pero al leer los muchos análisis publicados en una multiplicidad de sitios web no encuentro respuestas fáciles. No encuentro una receta para que todas salgan sonriendo.  Tal vez existía un momento en el cual la mediación podía haber funcionado, y los países del ALBA tenían toda la razón en promoverlo. Pero el momento fue fugaz, y nunca fue claro si un lado u otro (en ese momento los rebeldes ganaban la batalla) tuvo un verdadero interés en negociar. Pero ahora no importa. Es más que claro es que en vísperas de una probable masacre la única posibilidad fue escoger entre intervenir para apoyar y proteger al débil o no hacer nada y dejar que las cosas se resuelven por sí solas. Acción u omisión. Y cada cual con sus consecuencias nefastas.

Al final nadie apoya a una invasión/ocupación de Libia. Todos apoyamos a una población que en las últimas décadas ha sido reprimida de manera brutal y excluida de beneficios económicos por un régimen corrupto y nepotista. Al mismo tiempo la falta de respaldo a la gente rebelde de Bahréin y la ocupación militar de ese país constituye una señal clara (aún cuando el nivel de violencia allá es mucho menos que en Libia) de la arbitrariedad de la ´intervención humanitaria´ y una indicación de los motivos económico-militares que están implicados en estas intervenciones. Es evidente que intervenir es fácil y extraerse es mucho, pero mucho, más complicado. Y al final es innegable  que Estados Unidos  tanto como Francia y el Reino Unido han apoyado de manera directa o indirecta a muchos gobiernos represores, que han matado a miles de su propia gente.

Pero no veo aquí ningún argumento que me convence que salvar la vida de miles de opositores de Gadafi, y dar les la posibilidad de democratizar su país, aún reconociendo que algunos morirán en el proceso, sea un error.