PRIMERAS APROXIMACIONES ANTE LOS RESULTADOS DE LA CONSULTA POPULAR

PRIMERAS APROXIMACIONES ANTE LOS RESULTADOS DE LA CONSULTA POPULAR

Edgar Isch L.

 La Consulta ha terminado y con los datos existentes hasta la noche del 10 de mayo se puede ya extraer algunas conclusiones. Lo primero, es observar que los grandes objetivos del gobierno, no tenían tanto que ver con varias de las preguntas, sino con lograr en las urnas la legitimidad que quedó en duda tras el levantamiento policial del 30 de septiembre, impulsar un mayor autoritarismo a partir de allí y dar inicio a la próxima campaña presidencial.

 El gobierno, a pesar de la millonaria campaña y de la entrega de borregos, bonos y salarios atrasados, ha sido derrotado al grado de que, al parecer, no logrará una mayoría de votantes a favor de su propuesta, sino que tendría en todas las preguntas menos del 48% de los votos totales. Qué diferencia frente al 63% del total que aprobó la Constitución. Poco importa que al excluir nulos y blancos gane el Sí frente al No, lo cual todavía está en duda en las preguntas que eran “el corazón de la consulta”, pues lo que está mellado es la legitimidad de pretender imponer unos resultados que, aunque legales, no lograrán convencer que cuentan con el suficiente respaldo popular.

 Este es un fuerte revés para el gobierno, que refleja entre otros aspectos el mayor distanciamiento del mismo con el pueblo, el efecto de la acción independiente de las organizaciones populares y las propias pugnas interburguesas. El debilitamiento organizativo de las fuerzas gubernamentales, que va mucho más allá de la salida de varios de los inspiradores de Alianza Pais, lo llena de oportunistas salidos de la vieja partidocracia y de gente sin más afiliación que a su propia familia en pugna con otras que buscan dominar la estructura política, tal y como es claramente visible en la Sierra centro.

 Se evidencia también la pérdida del que fuera el principal capital político del gobierno, que era la credibilidad del Presidente. Más de la mitad de votantes, esta vez sí con nulos y blancos, demostró que ya no confía en él y no respondió a su llamado de darle un voto de confianza. Resultado que viene de la visible falta de coherencia del gobernante que pretende mantener elementos discursivos de izquierda, mientras su accionar es de derecha y a favor de las transnacionales. La contradicción es cada vez más visible y desenmascara a Rafael Correa y su equipo.

 Las 12 provincias en las que el gobierno está perdiendo hasta el momento, son la mitad de las existentes en el país. Pero también tiene problemas en las más grandes como Pichincha y Guayas, mientras en Esmeraldas y Sucumbíos gana el No en las capitales provinciales, conocidas por la fuerza del MPD. Oriente y Sierra son además provincias donde el movimiento indígena tiene presencia importante y donde la lucha por el agua y la tierra han enfrentado a los pueblos contra el gobierno. Zamora y Morona le están diciendo no a la mega-minería que el gobierno quiere impulsar con contratos en proceso de firma a espaldas de los pueblos. La votación de sectores medios a favor de la democracia en contenido y forma, es también visible en las zonas urbanas, en las que el peso del voto de las mujeres se destaca a favor del No.

 Todo ello habla de la recuperación de los movimientos sociales afectados en distintos grados por las acciones de división desde el gobierno y por la criminalización de la protesta social. Algo altamente positivo, pero en ningún caso definitivo. En todo caso, un factor que impulsó este proceso ha sido la existencia y accionar unitario de la Coordinadora Plurinacional por el NO, que está hoy llamado a convertirse en un gran frente propositivo por la transformación del Ecuador desde la perspectiva de los trabajadores y pueblos del Ecuador.

 Dice también de la expresión de sectores que estaban amedrentados y que en la Consulta votaron contra el gobierno. Ello incluye a muchos funcionarios públicos y miembros del propio partido de gobierno que sienten que Correa traicionó “el proyecto”, pero que saben que no pueden expresar posiciones críticas para no sufrir retaliaciones.

 Tampoco puede desconocerse que en el Sí y en el No hay votos de la derecha. Pero, por lo general la derecha no realizó una campaña contra las propuestas gubernamentales, en el sentido que buena parte de las propuestas presidenciales venían desde viejas aspiraciones de la derecha. El casi total silencio de Nebot (quien ahora es alabado por el Presidente) y Madera de Guerrrero, de Álvaro Noboa y del PRE, demuestra esa complicidad de hecho que para muchos es consecuencia de un pacto político previo. Temas como el impulso de la minería transnacional, el incumplimiento del mandato constitucional de redistribución de los recursos hídricos con equidad, la ausencia de propuestas de reforma agraria, la reapertura de negociaciones de un TLC con la Unión Europea, son parte de los aspectos en los que derecha oligárquica y gobierno están plenamente unidos.

 Por todo ello hay que impedir que sean ahora los personajes de la derecha los que pretendan presentarse como los padres del No, tal y como los grandes medios de comunicación, tanto estatales como privados, pretenden ubicarlos.

 Es, precisamente en las provincias de la Costa donde gana el Sí. Es decir que es en donde la derecha y el populismo han tenido más fuerza y han causado más daño a la mentalidad y accionar de la población, donde hoy el gobierno y sus prácticas populistas tienen hoy votación favorable. En las primeras preguntas, por ejemplo, el gobierno cosecha años de impulso del planteamiento de endurecimiento de penas sostenido desde el Partido Socialcristiano y demás estructuras de derecha.

 Esta movilización de la votación de Correa hacia la Costa, no le da ninguna seguridad electoral hacia futuro, lo que deja ver que lo más posible es que su debilitamiento general continúe. Hay quienes aspiran que el gobierno “reflexione” y “retome sus posiciones iniciales”. Las declaraciones del Presidente y sus más cercanos señalan que eso no sucederá; las amenazas previas de cerrar recursos a los gobiernos locales donde gane el No y, principalmente, las líneas del gobierno que impulsan los intereses de la oligarquía y las transnacionales, demuestran que eso no es visible. Por el contrario, lo que puede esperarse, es que el gobierno profundice su derechización y con la prepotencia de que el Si al final del conteo pueda tener unos cuantos, reducidos, votos sobre el No.

 En lo inmediato, el gobierno va a requerir de los votos de la derecha en la Asamblea para impulsar sus reformas. Débil como queda tras este proceso, la muerte cruzada es una opción a la cual no podrá acogerse y eso le empujará a los brazos de la reacción más abierta. Requerirá además “premiar” al electorado de la Costa con más populismo y apoyo a gobiernos locales de derecha como la prefectura de El Oro o al mismo Nebot, tratando de lograr mantener esa votación, pero en gran  medida fortaleciendo de manera directa a caciques de la derecha más tradicional.

 Si el gobierno profundiza su derechización y lo hace manteniendo su prepotencia y autoritarismo, ahora se encontrará con un pueblo que recupera su confianza y que tiene organizaciones que se reafirman. Ello pone a las contradicciones entre pueblo contra oligarquía y trasnacionales y entre izquierda contra derecha, en el centro de la escena; sin olvidar que las contradicciones interburguesas estarán presentes y que allí están en disputa poderosos intereses. La gran prensa, privada o gubernamental (es obvio que no puede considerárseles como pública), continuarán cumpliendo su rol de actores políticos impulsores de las tesis de la derecha.

 Se abre entonces un nuevo momento político, con menos confusión, temores y dispersión. El aspecto más importante para los sectores populares es que, a partir de la Coordinadora Plurinacional por el No, construir un gran frente social y político que se arme de un programa de grandes transformaciones, marque claras diferencias de la derecha opositora y de la derecha gubernamental e inicie de inmediato la confrontación en temas vitales como la Reforma Agraria, los derechos laborales, salud y educación de calidad, el desarrollo basado en el Sumak Kawsay y con el Socialismo en perspectiva, oponiéndose a la continuidad del extractivismo con los proyectos mineros transnacionales y a cielo abierto, la explotación del ITT y la nueva ronda petrolera.

 Que el pueblo no vuelva a buscar más Mesías que su propia organización y conciencia y prepararse para el próximo proceso electoral, son también parte de los compromisos en este nuevo escenario. En los partidos de izquierda y las organizaciones populares está la fuerza que debe impulsar este proceso unitario al que los trabajadores y los pueblos debemos aportar con decisión.

 Quito, 10 de mayo de 2011.