UN NUEVO MAPA POLÍTICO SE DIBUJA EN EL ECUADOR

UN NUEVO MAPA POLÍTICO SE DIBUJA EN EL ECUADOR

Ricardo Cobo

A medida que avanzan los conteos de la consulta se perfila un nuevo mapa político en el país. Más allá de los resultados, que siempre juegan a constituirse en una especie de punta del iceberg, se establecen nuevos territorios en la arena política que siempre gravitan en el que hacer posterior.

En efecto, la propuesta del gobierno, aunque no con las ventajas de elecciones anteriores, conserva sus ventajas en los escrutinios del SI, pero resulta interesante y necesario mirar con el rabillo del ojo cómo evolucionan los resultados en las diversas zonas del país, pues esta vez no se puede afirmar que la victoria electoral sea homogénea y total.

Anticipando los resultados en base de cómo evolucionan los conteos, se prevé que el NO ganaría en zonas como el Oriente, parte de sierra norte y sierra centro. Podría el No situarse como ganador en la mitad del país, si tomamos como referencia el universo provincial del Ecuador. Si esta tendencia se acentúa y finaliza el escrutinio con este resultado, podríamos hablar de una nueva victoria electoral del presidente Correa, pero ya no diríamos con certeza que sea una nueva victoria política.

La provincias donde gana el No son precisamente aquellas donde se han desarrollados los procesos más interesantes de la movilización social desde la década de los 90 y no solo involucro en este proceso al movimiento indígena sino también a los sectores medios y populares. Es la región donde se acentúa la resistencia contra el modelo neoliberal y la resistencia a las privatizaciones. Podría decirse que sus organizaciones dan señales de debilitamiento y no es el punto a discutirse por ahora. Pero la victoria del No en estas zonas legitima esa movilización social y de administrarse esta victoria de manera adecuada precipitaría la reorganización de esas fuerzas muy significativas.

A diferencia de las otras victorias electorales de Correa, esta vez pierde en la mitad de las provincias, según se prevé. Eso significa un notorio descenso en el control territorial. Combinado estos dos elementos el mapa político del gobierno fácilmente se traduciría en conflictos próximos.

Ahora, ¿qué significa ganar en provincias de la costa? Si es la región de mayor concentración electoral y por tanto gravitan en los resultados finales también es la región de mayores dificultades para la movilización, sus organizaciones se muestran relativamente mucho más débiles en comparación con los sectores de la sierra. Es una región donde el clientelismo y el prebendismo aún se presentan como tendencia dominantes. Además, en zonas muy importantes de la región aun el Social cristianismo mantiene sus dominios.

Se podría empezar a hablar de una versión nueva del Correísmo, pues sus sustentos electorales se desplazan hacia un clientelismo y la red de “caciques” aun existentes en la costa, y la interrogante siguiente tendría necesariamente que cuestionar la continuidad ideológica del gobierno de Alianza País, componente que la AP no ha profundizado y se ha quedado en la superficialidad de los slogans.

El riego de que Rafael Correa ingrese  al nicho de los presidentes que habiendo obtenido una victoria electoral no pudieron consolidar una victoria política, como fue el caso de los tres presidentes derrocados: Bucaram, Mahuad y Gutiérrez… Está latente, las respuestas se centran en el ¿Cómo Rafael Correa administra su relativo  triunfo electoral?

Aún los resultados finales totales no son estables y  el escrutinio de los votos continúa, una vez conocidos los resultados afinaremos esta lectura.