LO QUE SIGNIFICASER MONTUVIO”.

LO QUE SIGNIFICA “SER MONTUVIO”.

Ricardo Cobo

Es posible que varios lectores consideren que he cometido una falta ortográfica al escribir montuvio con V, pues ya es generalizado el escribirla con B, montubio. Me remito al último intento, que se conoce, de caracterizar lo que sería un montuvio, el ensayo de  José de la Cuadra escrito en 1937: El montuvio ecuatoriano.

Más allá de las formas de escritura y de discusiones de diccionarios se oculta un proceso social que aún persiste en los tiempos de la constitución plurinacional, pluricultural de Montecristi. Montubio como aparece en los diccionarios (con B) propone en su etimología la fusión de dos palabras: “monte y vida” (bios) nos remite a considerar al montuvio como un hombre del campo asentado en el litoral ecuatoriano. El dominio de esta concepción encubre una sistemática intensión de ocultar una cultura y por ende su extinción. Inicia ello con la expropiación de la tierra, la costa ecuatoriana como propia y peculiar característica en su historia agraria es el proceso de expropiación de tierras y su monopolización, pues era un factor determinante para el desarrollo de la agro-industria y la agro-exportación.

En este proceso de expropiación – concentración de tierras, el montuvio (con V) que etimológicamente vinculaba los términos  monte y río (fluvius) se constituye en el montubio (hombre de campo – trabajador agrario). La expropiación vino de la mano con la expulsión del muntuvio de las márgenes de los ríos. Una cultura que se origina desde el mestizaje en el litoral, como una expresión muy particular en el Ecuador, cuyo estructurante era el río, la cultura montuvia es pues fluvial,  expulsada de su medio natural, se la condena a la extinción.

La expulsión de los márgenes de los ríos, el crecimiento de los centros poblacionales convertidos en centros urbanos, que se desarrollaron inicialmente en las márgenes de los ríos, como Guayaquil, Samborondón, Vinces, Portoviejo y otras, estrangula a la cultura fluvial del montuvio y lo condenan a su fin.

Guayaquil es el espejo más fiel de este proceso, de ser una ciudad fluvial, su estructurante cultural era el río se ha convertido el Guayas en una especie de ornamentación y persiste una muy vaga referencia de la cultura fluvial del Guayas. Babahoyo, Jujan, Quevedo, Yaguachi, se desarrollan en procesos paralelos al de Guayaquil. Está condenado el montuvio a extinguirse.

En círculos gubernamentales, de este gobierno pluricultural, he escuchado a manera de murmullo, pues no se atreven aun a decirlo a voz viva, que el montubio es una entelequia, es decir una irrealidad. En el mismo Montecristi se dio tratamiento al montubio como “pueblo” no como cultura. Así se legitimó el “Pueblo Montubio” poniendo en posición de jaque a la cultura montuvia (fluvial).

¿Existe aún la cultura montuvia Más allá de las pinturas de Roura Oxandrabedro, que nos evocan el como era la vida al margen de los ríos del litoral y que aun circulan a manera de postales en Guayaquil? Pues si, existe aún y se debate en la extinción misma. A pesar de las presiones y del ignorarlo, el montuvio si existe.

Podemos comparar la cultura montuvia del litoral con el charro mexicano, el llanero venezolano, el paisa antioqueño, el roto chileno, el gaucho argentino, culturas que se desprendieron del mestizaje, pero que a diferencia del tratamiento que se ha dado al montuvio ecuatoriano, el charro, el paisa, el roto, el gaucho se han constituido en símbolos que dan sentido de pertenencia a los mexicanos, colombianos, chilenos.

¿A qué viene esta reflexión con sabor a demanda? A un punto geográfico que poco dice en las alturas de la capital Quito y peor en las instalaciones de SENAGUA. Río Grande de Chone, donde se prioriza el termino polifuncional al pluricultural.

En Río Grande – Chone se estaría por construir una represa y la zona de impacto que se derivaría de la contención de las aguas de Río Grande es precisamente una de las zonas más productiva de Manabí, productora de cítricos, zona de donde se alimentas los choneros y los portovejenses se inundaría como efecto de la represa. ¿Hay un impacto ambiental? También, en la zona aun persisten, neciamente, lo escaso de bosque litoraleño que existen en Manabí y en la costa ecuatoriana. Y la consideración menso considerada por la instancia gubernamental… En la zona existe una comunidad montuvia, 5000 montuvios que serian expulsados de sus tierras y una vez más… del margen del río.

Hasta cuando este gobierno de la Constitución pluricultural va a seguir observando al montuvio solo como un sujeto de folklore que vende dulces de Rocafuerte en la fiesta de la Narcisa de Jesús en Nobol, y que solo sirve para amenizar el 12 de Octubre con los rodeos en Salitre?