EN LA GEOESTRATEGIA MUNDIAL, EL ORDEN ES BIPOLAR NUCLEAR; EN GEOECONOMÍA, ES MULTIPOLAR; Y EN EL ORDEN FINANCIERO, UNIPOLAR” Entrevista con el científico social mexicano Alfredo Jalife-Rahme

Entrevista con el científico social mexicano Alfredo Jalife-Rahme

“EN LA GEOESTRATEGIA MUNDIAL, EL ORDEN ES BIPOLAR NUCLEAR; EN GEOECONOMÍA, ES MULTIPOLAR; Y EN EL ORDEN FINANCIERO, UNIPOLAR”

por  Fernando Arrellano Ortíz.  Desdeabajo www.desdeabajo.info

El mundo está yendo hacia la desglobalización porque han irrumpido los regionalismos, sostiene en un ejercicio de prospectiva geopolítica el científico social mexicano Alfredo Jalife-Rahme.

“Lo único que sostiene al capitalismo en esta crisis multidimensional es el arsenal nuclear de Estados Unidos”, explica, aunque su debilitamiento es muy peligroso, habida cuenta de que actúa como un dragón malherido que da duros coletazos. Por ello, agrega, “ha comenzado el otanicidio global”, cuyo propósito es saquear recursos naturales estratégicos de determinadas regiones del mundo mediante invasiones violentas.

Jalife, el analista internacional mexicano de mayor reconocimiento mundial, considera que si el declive de Estados Unidos se sigue acentuando es posible que implosione, como ocurrió con las URSS. En contraste, es optimista respecto del futuro de Suramérica, que “tiene la oportunidad de convertirse en polo de poder”.

Este catedrático universitario, médico especialista en neuroendocrinología, galardonado en 1997 con la Cátedra Unesco, conferencista internacional, analista de geopolítica y geoeconomía de CNN en español, Telesur y TV Azteca, autor de varios libros y múltiples ensayos, así como columnista del periódico La Jornada de México y de diversos portales de internet, estuvo en Bogotá participando del Foro “Crisis del mundo capitalista. Hegemonía y Estado”, convocado por Le Monde Diplomatique, edición Colombia, y el periódico desde abajo.

Para analizar la crisis estructural del capitalismo y los posibles escenarios hacia dónde va el mundo, entevistamos a Jalife-Rahme, quien con cierto sentido de humor y no poca ironía hizo un pormenorizado análisis de la geoestrategia planetaria.

El neoliberalismo descerebró a los intelectuales


Fernando Arellano:
Usted insiste en que el mundo va hacia la desglobalización. ¿Por qué?
Alfredo Jalife-Rahme: Hay que señalar que la globalización tiene dos atributos: la económica, que es muy sencilla de entender y que se ganó a China e India; y la financierista, que la controla la anglósfera, es decir, Estados Unidos y Gran Bretaña. Uno de los objetivos de la globalización es la reducción de costos, a través, por ejemplo, del despido masivo de trabajadores, disminuyendo el tamaño de las empresas. Por eso, cuando ello se produce suben las acciones en la bolsa, lo cual es lo más antihumano y misántropo que puede haber, pero así es la realidad. Es decir, el enemigo del modelo son los empleados. Además, se logra bajar los costos a través del outsorcing o deslocalización, cuyo objetivo es abaratar la mano de obra instalándose en otros lados, como en China, e implementando planes de automatización en las empresas. Entonces, qué sucede: que el 11 de septiembre eleva los costos de flete debido a los atentados. La seguridad se vuelve el nuevo patrón que Estados Unidos usa para vender su alta tecnología. ¿Por qué, entonces, comenzamos a hablar de desglobalización? Porque el alza de costos ya no da más y se vuelve por la vía del proteccionismo.

F.A.: Por ejemplo…
A.J-R.: China quiere comprar la empresa petrolera Unlocal y Estados Unidos no la deja, porque para Washington constituye seguridad nacional y además es patriotismo económico. El país más soberanista del mundo es Estados Unidos. En eso no hay que equivocarse. Ni acepta la Corte Penal Internacional porque tiene miedo de que vaya a juzgar a sus ciudadanos, especialmente a sus ex presidentes, sobre todo a Bush, pero usa a este tribunal para juzgar a los otros. Entonces, lo que ellos no aceptan para sí mismos en términos de soberanía quieren imponerlo para los otros, y en ese sentido a países vecinos como México y Canadá los aplasta. Como no dejan que China entre y compre esa empresa petrolera con dinero duro, la adquiere Chevron pero con papel, lo cual indica que Estados Unidos va hacia un neoproteccionismo, y la tendencia que ayuda a entender el mundo es el declive de la OTAN o el viejo G-7, y la irrupción de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que están en ascenso. Ello indica que estamos ante la regionalización y caminamos hacia la desglobalización porque los BRICS, por ejemplo, tienen su propia esfera de influencia. Es el caso de Brasil, que juega como polo en América del Sur. No dije Latinoamérica porque, por desgracia, mi país, México, se convirtió en una franquicia texana; ni siquiera somos colonia estadounidense, lo cual es peor y más grave. Y América del Sur, en ese sentido, ya tiene un proyecto.

F.A.: Sin embargo, en ese proyecto que va camino de consolidarse, que es Unasur, el lunar es Colombia, que es un satélite de Estados Unidos…
A.J-R.: Militarmente, sí, pero económicamente Colombia tiene más que ganar porque, si no, se hunde con Estados Unidos y cometería el error de México. Porqué México no crece; es el único país de Latinoamérica que no crece desde hace 30 años, ¡el único! Tenemos un crecimiento de 2 por ciento en promedio, que no es nada, y no crecemos porque nos subimos al Titanic de Estados Unidos. En lo militar, Colombia y Chile son dependientes de Estados Unidos pero no pueden serlo totalmente en lo económico porque se hunden. Y un país como Colombia, si no explota su calidad geopolítica de ser un país bioceánico, comete una gran tontería. Puede hacerlo porque hay países que se suicidan…

F.A.: Pero Colombia firmó un tratado de libre comercio con Estados Unidos…
A.J-R.: Sí, claro, porque eso le conviene a Estados Unidos; esas son las presiones pero, por ejemplo, en la región no se dio el Alca (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas), Colombia está en la Unasur. Se abstuvo de votar el ingreso de Palestina en la Unesco, no obstante ser un país proestadounidense y proisraelí, porque aquí juega muy fuerte el Mossad. Es decir, ya no es tan maniqueo.

El orden multipolar va hacia regionalismos

 

F.A.: ¿Lleva su análisis a decir que hay una declinación de la unipolaridad?
A.J-R.: Es que vamos hacia la multipolaridad. En la unilateralidad de Estados Unidos se asentó la globalización; en el incipiente orden multipolar, estamos caminando hacia la desglobalización, con ciertos tipos de intercambios mundiales. Aunque hay un neoporteccionismo de Estados Unidos, es un hecho que la OMC (Organización Mundial de Comercio) y la Ronda Doha están muertas. El Alca se cayó y por eso hablo de desglobalización. De lo contrario, estaríamos hablando de hiperglobalización.

F.A.: ¿Qué características tiene ese nuevo orden multipolar?
A.J-R.: Este nuevo orden multipolar va hacia los regionalismos. Entonces, veamos los polos: Rusia con su esfera de influencia; China con su respectiva área de influencia que ya tiene el mayor tratado de libre comercio mundial con los 10 países del sudeste asiático; y Suramérica, que tiene la oportunidad de convertirse en polo de poder.

F.A.: Sin embargo, las amenazas son grandes y por eso usted alude a la otanización del mundo para saquear recursos naturales estratégicos de determinadas regiones del mundo…
A.J-R.: En mi reciente libro El hibrido mundo multipolar, señalo como primera estratificación a la geoestrategia, para aludir a la importancia de Estados Unidos y Rusia como potencias nucleares de primer orden, y en un lejano tercer lugar está China. Entonces, ahí hay un empate: se acabarían mutuamente los dos. Desde lo neoeconómico, es muy claro: se ve que los BRICS van al alza porque tienen ahorros, reservas, materias primas; son los que están creciendo, mientras los países que hacen parte del G-7 están endeudados, con problemas, en franca decadencia, y pueden tener la mejor tecnología pero están quebrados. Desde el punto de vista financiero, el dólar es la peor moneda, porque no hay otra, no hay un sustituto: ese es el problema. Los BRICS no han asentado todavía sus reales mediante una divisa común, pero comenzaron los swaps (permutas financieras) entre Rusia y China, entre Argentina y Brasil. Por eso, Argentina es el próximo blanco. Van a pegarle con todo para debilitar a Brasil.

Lo que está haciendo Argentina es admirable porque, además, lo hace por fuera del orden geofinanciero anglosajón después de la guerra de las Malvinas y el corralito. Eso es un milagro. En otras palabras, están desmintiendo el orden financierista anglosajón y eso no lo perdonan. Y los modelos de Argentina y Brasil son complementarios. En síntesis: en la geostrategia, el orden es bipolar nuclear; en la geoeconomía, es multipolar; y en la cuestión financiera es unipolar: es dólar centro. Esto nos ayuda a pensar cómo está el mundo. Ahora, ¿qué está haciendo la OTAN? Cuando se cae la URSS, la OTAN lo primero que hace es irse a los Balcanes y le va bien. Luego viene el 11 de septiembre como coartada. Sea o no lo que sea, lleva a Estados Unidos y la OTAN a Afganistán e Iraq, y se presenta una guerra asimétrica.

Guerra asimétrica en varias formas

F.A.: En este contexto de la otanización, ¿cómo analiza el impacto de la guerra asimétrica?
A.J-R.: Hoy los pueblos nos encontramos en guerra asimétrica porque o estamos con el viejo orden unipolar o estamos contra él. En consecuencia, los pueblos adoptan la guerra asimétrica en varias formas: puede ser contra la desinformación, en el ámbito cultural, en el nivel financiero. Hay que empezar a pensar. Lo que está haciendo Argentina es una guerra asimétrica financiera. Ahora, lo que pasa es que el imperio ya no es igual. Estados Unidos ha perdido a Suramérica, se le cayó el Alca, no puede perdonarle a Venezuela que tenga las mayores reservas de petróleo del mundo.

F.A.: ¿Puede en ese proceso de otanización haber una invasión a Venezuela?
A.J-R.: Sí, claro. Si yo fuera estadounidense, eso haría. Además, Chávez está haciendo una guerra asimétrica financiera: ya sacó buena parte de las reservas de oro; no le permitieron sacar todo porque no lo tienen. Ron Paul, precandidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos, solicitó una auditoría a la Reserva Federal para ver si existe el oro que dicen que tienen. Conste que no lo digo yo sino un candidato presidencial. Esto es fascinante porque no debemos olvidar que el viejo orden unipolar se está desmoronando afuera y adentro.

F.A.: Si bien, como usted lo anota, el imperio está muy débil pero está dando coletazos, no hay en el nivel planetario un sujeto político que posibilite darle el puntillazo final al dragón malherido…
A.J-R.: Un San Jorge… Ese puede ser Vladirmir Putin, porque es el que tiene las bombas nucleares.
Transición económica ya empezó

F.A.: El destacado geógrafo inglés David Harvey dice que urge una transición económica y política. ¿Considera usted que tal transición por la realidad geopolítica mundial puede darse a corto o mediano plazo?
A.J-R.: Hay que tener en cuenta la esfera cultural, que está resurgiendo ahora y que es el mayor poder de todos porque es el que perdura. Hay un bellísimo dicho francés: la cultura es lo que queda después de haberlo olvidado todo, y en el corto plazo no se ve. En el largo plazo, no olvidemos, Grecia, que perdió la guerra con Roma, le ganó culturalmente. En México hemos perdido 13 guerras con Estados Unidos y una 14 que es la financiera, que nos ha aplastado, pero la cultura mexicana se impone a la estadounidense porque los norteamericanos confunden entretenimiento con cultura. Yo creo que la transición ya empezó al pasar el mundo de la unipolaridad a la multipolaridad. Las señales en ello son muy claras, como el ascenso de los BRICS, la desaparición del G-7, la irrupción de un G-20 que aún es disfuncional y la propuesta fallida de Estados Unidos a China para integrar el G-2, que los chinos no aceptaron. Es decir, el mundo está pasando a una transición que puede ser muy larga. Y la transición la marca la derrota militar de Estados Unidos en Iraq.