EL MARKETERO DE CARONDELERO. por Hugo Palacios (El búho)

“…..Habría que inventarse un Premio Nobel de la indulgencia…..”

EL MARKETERO DE CARONDELERO.

Hugo Palacios (El búho)

¡Me muero! ¡Qué benefactor el marketero de Carondelero! Darme unas ganas de llorar escuchándole que dizque le perdona la vida a quien le dizque ofendió. Eso es ser magnánimo; él sabe lo que es perdonar setenta veces siete o treinta y cinco veces cinco. Casi lloro. Debo confesar señor marketero de Carondelero que hasta le bendije. Usted ha sido capaz de sensibilizarme hasta las fibras más hondas de mi pobre espíritu. ¿Dónde se ha visto un perdonavidas de ese calibre? Calibre 35 por si acaso. Habría que inventarse un Premio Nobel de la indulgencia o algo así, digo yo. ¿Quién le va a ganar al marketero en esa contienda? Nadie. Porque además haría una campaña propagandística de muchos verdes para que nadie le haga mella. O capaz que si le nombran Premio Nobel de la indulgencia, en el acto de premiación, se abstiene de recibir el premio y les lanza un perdón de padre y señor nuestro a los otros competidores.

Usted es un ejemplo. Ha propiciado que todos nos hermanemos. Ya con su ejemplo, todos mis acreedores han de venir corriendo a decirme que me perdonan la vida, que deje nomás, que gracias a las enseñanzas del marketero de Carondelero ahora todo se perdona. Si él perdona 100.000 dolaritos, el resto cómo no va a perdonar deudas de tres o cuatro dígitos.

Y para que vean que es de verdad un magnánimo a todo dar, ¿qué tal si le lanzamos un millón de injurias calumniosas?, así de amigos nomás, para que nos enjuicie y lueguito nos perdone en masa. Hasta récord guinness podría ser. ¿Se imaginan? El hombre que más veces ha perdonado las ofensas en el mundo. El nuevo Mesías, pero con agencia de publicidad. Seríamos la envidia del orbe.  ¿Y si le convence a su jefe para que les perdone la vida a todos los despedidos?

Para ser franco, yo si quisiera ser perdonado por ese caballero. Debe sentirse un orgullo inmenso ser disculpado por él. Ahí le suelto algunas ofensas para ver si me perdona. Verá que después de ese gesto que se mandó ya no se vale cambiar de dirección. Porque usted tiene principios, que los cambia a conveniencia o que los perdona a conveniencia, pero son principios, a la final. A ver, si le digo….¡El Nuevo  Mantantirutirulán! Ese fue insultazo. O mejor otro: ¡El Nuevo Churinchurinchunpais! Eso ya fue como para cinco años de cárcel y unos 500.000 dolaritos. Pero como ahora todo perdona y se ha convertido en el más buena gente de todos los agentes oficiales, lo que le digan no le hace ni mella. Loor al gran perdonavidas. Alabado seas marketero, porque has  has varado en el mar y cosechado en tu apellido. Amén.