ENTREVISTA HUMBERTO CHOLANGOLA LEY DE MEDIOS ES PERVERSA

ENTREVISTA HUMBERTO CHOLANGO PRESIDENTE DE LA CONAIE

‘LA LEY DE MEDIOS ES PERVERSA’

Diario El Expreso <www.expreso.ec>

15 abril 2012

– Tras la marcha, ¿cuál es el panorama electoral que avizoran en el movimiento indígena?

– Después de la marcha y ahora incluso con una Ley de Comunicación, vemos que no hay una sola oposición al Gobierno de Correa. No creemos en una oposición ciega, enrabiada, que pida, por ejemplo, el archivo de la Ley de Comunicación. ¿Cómo así vamos a estar tras Lucio Gutiérrez, César Montúfar, cuando pregonamos ser la izquierda progresista? Esa diferenciación hay que hacerla con toda claridad, con todos los hechos. Eso configura un escenario muy claro en la cancha electoral.

– ¿En qué sentido?

– Que la Coordinadora Plurinacional y otros sectores afines puedan ir configurando una estrategia de un proyecto a largo plazo.

– ¿Qué tiene que ver la tesis de archivar una ley para hacer otra, con ser o no de izquierda?

– Tras ese archivo nos intentaron alinear y la oposición de izquierda, la marcha, no pueden estar tras esa jugada de la derecha. Sabemos que la Ley de Comunicación es perversa pero no vamos a renunciar al derecho de luchar por la redistribución del agua, las tierras y el acceso a los medios de comunicación.

– ¿Qué responde a las críticas que le hacen a la Conaie? Una: están cambiando votos por emisoras. Dos: nada les garantiza que les darán esas frecuencias. Tres: el mismo Consejo de Regulación puede hacer imposible la tarea de esos medios, si los obtienen.

– Es un análisis muy superficial. Nosotros venimos luchando desde hace veinte años por eso. Es un derecho que estamos exigiendo y no estamos intercambiando nada. La redistribución de las frecuencias no es propuesta del presidente Correa, es una lucha histórica del movimiento social.

– Cuando dice que la ley es perversa pero van a pelear por la redistribución, ¿cómo harán para salvar esa parte y evitar que la ley sea perversa?

– Vamos a defender la libertad de expresión. El movimiento Pachakutik y los asambleístas tomarán la decisión de cómo votar pero, como movimiento indígena, no vamos a renunciar a defender la redistribución de las frecuencias y también la libertad de expresión.

– ¿Pero cómo piensan garantizar esa libertad si el Presidente con su veto puede modificar cualquier acuerdo que se haga en la Asamblea?

– El Presidente con el veto demostrará una vez más que intenta consolidar un gobierno antidemocrático si es que irrespeta la libertad de expresión. Con su veto se quitará definitivamente la máscara y pondrá en evidencia su autoritarismo. A nosotros a lo largo de la historia se nos ha coartado la libertad y hemos sido excluidos. Entonces, sí comprendemos la necesidad de defender esos derechos pero también la necesidad de tener medios de comunicación para democratizar la sociedad, difundir nuestros valores, el idioma y la cultura. Para que no llegue tan aceleradamente la homogenización cultural y científica que intenta imponer la globalización.

– ¿Ya escuchó la tesis de que ustedes pudieran obtener radios mientras la ley restringe para todos, incluidos ustedes, la libertad de expresión?

– Bueno, hace dos o tres semanas éramos los héroes del país que enfrentábamos a Correa, y seguimos enfrentándolo; y hoy, parece, somos lo peor. Ahora se ataca al movimiento indígena con la redistribución de las frecuencias. Lo que quieren es seguir preservando lo que llamaría el latifundio mediático.

– Se entiende que no debiera haber dilema entre defender el derecho de los pueblos y nacionalidades a tener medios y que no peligre para nadie la libertad de expresión.

– Por supuesto.

– El problema es cómo se garantiza aquello ante un Presidente que tiene la absoluta autonomía de hacer lo que quiera con la ley.

– No estamos preocupados solamente de los indígenas. Estamos pensando en la sociedad en general. Esta sociedad tiene que democratizarse, la comunicación también y, obviamente, que el Presidente no está intentando hacer eso. Él quiere concentrar todo y frente a eso hay que luchar. No tengan duda y si hay que defender el 33% de la redistribución de las frecuencias con un levantamiento indígena, lo haremos.

– ¿Ustedes han estudiado cuál es el volumen de las radios que les darían? ¿Y qué garantías tienen de que efectivamente vayan a entregarlas?

– Garantías, obviamente, eso vamos a luchar. No es que con la ley se va a terminar. Eso lo sabemos. Nosotros jamás podemos pactar. Por eso queremos que esté garantizado con una ley para que ningún Gobierno que venga pueda manipular políticamente ese espacio.

– ¿En la contienda electoral usted ve al movimiento indígena participando en un colectivo ideológico o en un frente que, como decía Gustavo Larrea, proponga rumbos programáticos?

– Como Conaie decidiremos este tema en mayo, en Quito, en una convención nacional. En ella trabajaremos una agenda de Estado y un nuevo programa de gobierno que se debe implementar a través de la Constitución. Esa será la ruta.

– ¿ Esto solamente como pueblos y nacionalidades?

– No, nuestra convención es con estudiantes, trabajadores y sectores progresistas de izquierda. Se colocará la construcción de un Estado más democrático, más plural y la participación activa de la sociedad en la toma de decisiones. Se privilegiará el consenso, el diálogo con todos los actores sociales, económicos y políticos del país. Obviamente que hay que partir de una posición clara, ideológica, pero también con un programa que recoja amplios sectores que crean y defiendan la democracia.

– ¿Coincide con el general Paco Moncayo cuando dice que si hay una alternativa al presidente Correa no debería ser un gobierno de izquierda sino un gobierno de reconstrucción?

– Puede ser. Sobre todo hay que buscar una unidad nacional en la cual no deben estar aquellos que han hecho daño al país. Por ejemplo, los señores Gutiérrez no deben estar.

– ¿Dónde colocan ustedes el punto de división entre los que deben estar y no deben estar?

– Habría que ver por lo que hicieron en el pasado, porque son culpables de entregar la base de Manta, el feriado bancario, ser negociadores del TLC, declararse amigos de Bush. Aquellos que han defendido al país, luchado contra el modelo neoliberal, reconstruido la democracia, deberían estar.

– Algunas de las condiciones que usted acaba de enunciar las cumplió el presidente Correa.

– Correa está en el camino de antes. Dijo que iba a luchar contra la tercerización laboral y aquí está, ahora la llama externalización de servicios. Dijo que iba a sacar a las empresas transnacionales y ahora les ha entregado los campos maduros. El modelo de desarrollo que implanta es extractivista, primario exportador y eso contradice el buen vivir del cual habla la Constitución. Coartar a los estudiantes el libre ingreso a las universidades. Perseguir, enjuiciar y criminalizar a los dirigentes sociales…

– ¿Con él ya no tienen posibilidades de alianza?

– Con él tenemos diferencias políticas e ideológicas. No es un tema personal ni por hacer oposición; hay diferencias programáticas. Correa dice que construye carreteras: también las construyó Fulgencio Batista. Es una justificación simplista. Pinochet también hacía carreteras, pero recuerde cómo dejó al pueblo.

– ¿Ese modelo debe ser de mínimos acuerdos para ampliar las alianzas o maximalista así no gane las elecciones?

– Debe ser un documento sujeto a debate porque si ponemos de punto de partida que todos estén de acuerdo, habrá dificultades. Yo represento a la Conaie, no soy dirigente político, pero hay que construir un modelo, un programa para gobernar.

– ¿Qué presencia política exigirán ustedes dentro de esa alianza electoral?

– Hay un espacio importante que es la Coordinadora Plurinacional. Me han invitado a dos reuniones y he planteado que debe abrir más el espacio hacia la sociedad, no sólo encasillarse en un espacio ideológico sino, como dijo Gustavo (Larrea), programático. Nosotros plantearíamos las elecciones primarias. Y quien gane, debe representarnos.

– Si no son elecciones primarias, ¿cuál es el otro mecanismo?

– No lo sé, no lo veo, pero en ese momento lo definirán los movimientos. Debiera haber también una acción de desprendimiento.

– Después de la marcha, viene el 1 de mayo. ¿Van a estar ustedes presentes?

– Sí, hemos propuesto a las centrales sindicales que no sea tradicional para defender solamente el derecho laboral, sino que defienda el derecho de los estudiantes, la revolución agraria, las libertades, los derechos humanos y censure la criminalización de la lucha social. Las organizaciones del campo también estamos haciendo un esfuerzo de unidad. La Conaie, la Feine, la Fenocin y otros colectivos debemos dejar de lado las peleas porque la lucha por el agua, la tierra, la comunicación son fundamentales y nos deben volver a unir, especialmente en el campo.