CUANDO EL AUQUITAS SEA CAMPEÓN. Por Hugo Palacios (el búho)

AVISO: Solo apto para los que aún soñamos con un Aucas mejor y para los 

que están convencidos que el fútbol es una metáfora de la vida…

 

CUANDO EL AUQUITAS SEA CAMPEÓN

Por Hugo Palacios (el búho) Lalineadefuego <www.lalineadefuego.info>

 

Cuando el Auquitas sea campeón

se instalará por fin la justicia en la tierra.

Cuando el Auquitas sea campeón

volverán de Europa los migrantes,

y hasta las oscuras golondrinas.

Cuando el equipo del pueblo, el deadeveras,

el ídolo capitalino, regrese a primera,

no duden que se llenarán los estadios.

Los hinchas vergonzosos se arrepentirán

de tamaña ofensa al equipo de sus sueños

y volverán llorosos a los brazos del verdadero ídolo del pueblo.

 

Cuando el Auquitas salga victorioso de la Casa Blanca,

del Atahualpa y del Monumental,

ya no serán 20.000 los hinchas ferverosos de hoy,

sino toda una multitud que copará los estadios.

La santa palabra GOL será un retumbar de gritos olvidados

en los graderíos de la caldera del sur.

Los ancianos podrán morir tranquilos,

pues por fin el Papá Aucas de sus amores

vuelve donde siempre debió estar.

Aunque la alegría será mayor

pues sólo los perdedores por lustros,

sólo ellos saben lo que es volver de los infiernos

y sentirse orgullosos de haber tejido redes para los otros,

porque sólo así se aprende a hacer caída y limpia

de las victorias, a dos por shunsho en las derrotas,

y a desmoronarse hasta los abismos por los goles de último minuto.

 

Cada domingo los vecinos sacarán sus parlantes a la ventana;

en los mercados se comprará más con los oídos que con los ojos,

pues la palabra Aucas y sus goles

retumbarán en cada canasta y en cada bolsillo.

Estudiantes, obreros, poetas, rokeros,

burócratas, hinchas Armagedón, la barra “eterna”

y un sinnúmero de etcéteras de a pie,

colmarán las entrañas de la Caldera del Sur,

pues el Auquitas será sinónimo de fiesta,

y con cada victoria dominguera la multitud, el pueblo coreará:   

“Aucas campeón, lunes vacación”.  

Y cuando la prensa anuncie:

“Por fin el equipo del pueblo

jugará su primer partido en la Libertadores”,

no habrá felicidad mayor en la tierra.

Los hinchas de siempre perdonarán a sus adversarios

las ofensas y las burlas de tantos y tantos años,

y la Virgen del Panecillo por fin

mirará de frente a los suyos.

 

Todo aquello se hará realidad,

porque volverá el equipo de amarillo, de rojo,

a henchir los corazones de los pobres,

de los oprimidos, de los hoy almuerzo, mañana no sé.

Y de toda esa gente

que con dos dólares o diez centavos en el bolsillo

esperaron toda una vida para

al fin gritar con toda el alma:

  YA VOLVIMOS, YA VOLVIMOS, YA VOLVIMOS A LA “A”.