DISCURSO INFAMANTE. por Margarita Laso

DISCURSO INFAMANTE

14 de julio 2012

 Margarita Laso Diario el Hoy <www.hoy.com.ec>

En este paisaje nacional de conversación rupestre, veo fortalecida todos los días la idea de que las mujeres tienen que aguantar. Que aguanten el maltrato de la publicidad y los chistes sexistas, que aguanten el acoso de los babosos y las prohibiciones religiosas, que aguanten la violencia doméstica y la falta de oportunidades, que aguanten la discriminación escolar y laboral, y el agravio sexoverbal de los compañeros y los jefes. Y cómo aguantan ellas. Pero ahora escucho, a propósito del Código Penal que discute la Asamblea, este nivel inverosímil de conversación política: que aguanten la violación, y que si son inteligentes lúcidas medianamente capaces mentales antes de ser violadas, que aguanten el embarazo y el parto y la carga familiar producto de un acto execrable. Violento y antinatural. Si son niñas y han sufrido el ataque de algún miembro de su familia, que aguanten. Que después sean madres naturalizadas como se espera que seamos todas. Que si no lo quieren criar, ¿acaso no se han enterado del razonable sistema de adopciones que está “garantizado” por algunas comunidades laico-religiosas y el estado para proteger a los más débiles? En ese sistema imaginario del que se habla como si perteneciera a la vida real, ¿acaso nunca se considera la indefensión de las niñas, adolescentes, mujeres?

Ahora resulta que todas nosotras tenemos que aguantar las ofensas de estos legisladores. ¿Acaso legislan para minorías ellos, como dijo Abdalá B. Pulley? ¿Son una minoría las mujeres violadas? ¿Las víctimas? ¿Acaso van a favorecer a las mentirosas que argumentarían violación para optar por el aborto, como plantea Rolando? Hubo uno que habló de mujeres asesinas. ¿Conversaron con sus amigas, con sus hermanas? Tal vez ellos no les han servido la comida ni les han lavado la ropa, ni aguantaron a nadie que les toque en la calle. Ellos no han sido vejados. Son solo políticos presuntamente íntegros que ignoran la realidad. Aquí donde contamos los femicidios como si fueran accidentes: ¿qué son para todos nosotros unos discursos infamantes más?

Este del aborto-no-deseado-por-nadie es un tema del que no se habla con transparencia. Para evitar un aborto-no-deseado primero hay que evitar un embarazo no deseado. A los esfuerzos informativos de las organizaciones de mujeres, otras mujeres responden golpeándose el pecho. Ni siquiera quieren dar curso a la educación sexual y al uso de anticonceptivos que podrían evitar la muerte de miles de personas: grandes y pequeñas. Mujeres. ¿Es que se pueden ignorar las estadísticas apenas parciales, y mostrar videos mórbidos, y omitir a las mujeres flageladas y los índices de muertes debidas a abortos clandestinos? Pero los abortos siguen. Todos los días, llegan decenas de mujeres pobres desangrándose por medio de punzantes heridas al hospital público. Y todos los días, personas con recursos obtienen atención para abortar con seguridad en el Ecuador hipócrita. Todo lo que se diga al margen de esta realidad es ceguera voluntaria y manipuladora. Una franca mentira. Un inmenso dolor.