BOAVENTURA DE SOUZA Y EL TIPNIS: UNA HISTORIA. por Carlos Crespo Flores*

Nueva Crónica, La Paz, Bolivia, Agosto 2012, No 109.

Como se sabe, Boaventura de Souza Santos defiende la idea de una epistemología desde el sur, tema de su conferencia en la Universidad de Witwatersrand, Johannesburgo, en julio del 2012, donde defendió dos argumentos: primero, que en los países del sur existen epistemologías, conocimientos locales que parten de supuestos diferentes al occidental, como el “buen vivir” por ejemplo.
En segundo lugar, mostró que su obra había sido construida desde la sociedad civil, desde su relación con los movimientos sociales, y mencionó a los “indignados” como ejemplo de estas nuevas luchas que emergen en el mundo y del cual Boaventura se siente parte.

En la fase de preguntas, un asistente al evento,  boliviano, comentó dos cosas; primero, preguntó, ¿cómo opera en el mundo real el discurso de una epistemología del sur o epistemologías locales? ¿Que pasa en países como Bolivia, Ecuador, Venezuela, donde las epistemologías del sur son cooptadas, folklorizadas, neutralizadas en sus posibilidades  emancipadoras, por parte de las políticas de Estado, y terminan legitimando políticas que van contra la naturaleza y contra los pueblos indígenas, como en Bolivia donde el gobierno de Evo Morales las ha convertido en políticas públicas a través del discurso de la interculturalidad y la descolonización, pero legitima acciones como en el tipnis, donde el gobierno  ha decidido construir “sí o sí” una carretera que
atraviesa el Parque Nacional y Territorio Indígena Isiboro Sécure (tipnis), condenando irreversiblemente a tres pueblos indígenas a su desaparición y destruyendo una región ecológica fundamental para la vida de otras regiones?

En segundo lugar, señaló el interlocutor boliviano, la sorpresa que significó para los intelectuales, académicos y activistas bolivianos que dos Santos haya llegado el pasado año a Bolivia invitado por la vicepresidencia de la República, como parte del grupo de intelectuales internacionales que están apoyando al gobierno de Evo Morales,1 y haya dado  conferencias respaldando al gobierno y sus medidas, incluyendo la construcción de la carretera por el ipnis;¿cómo era posible que un intelectual “luchador popular” legitime y esté ligado al poder estatal?

La intervención fue más allá pues el atrevido boliviano argumentó que la respuesta a su sorpresa fue leer la “Carta a las izquierdas”, escritas por de Souza Santos, donde afirma en el punto 9: “El Estado es un animal extraño, mitad ángel, mitad monstruo, pero  sin él muchos otros monstruos andarían sueltos, insaciables en busca de ángeles indefensos. Mejor Estado, siempre; menos Estado, nunca”. Tomando en cuenta el ejemplo de Bolivia, donde el fortalecimiento del Estado tiene efectos perversos sobre los más pobres, los indígenas y la naturaleza, ¿vale la pena continuar insistiendo en proyectos estadocéntricos para la transformación social? ¿Cree Boaventura que el gobierno boliviano está fortaleciendo una epistemología “desde el sur”?

Finalmente le aclaró que los “indignados” no están luchando por un “mejor Estado”, como supone el sociólogo portugués, por el contrario están cuestionando el funcionamiento del Estado mismo y su racionalidad.

La respuesta no se dejó esperar por parte de Boaventura, a estas horas descompuesto por haber sido puesto en evidencia. Señaló que era amigo íntimo de Álvaro García Linera, que apoyaba al gobierno boliviano, así como a otros gobiernos “progresistas” de América Latina, porque tienen una política redistributiva con “criterio social”; pero enfatizó que estaba en contra de la construcción de la carretera por medio del tipnis, y lo había afirmado públicamente, más aún contó que durante su estadía en Bolivia se había reunido tres horas con García Linera intentando convencerle para desistir de su empeño por construir la carretera, lo cual no fue posible.
Al terminar la conferencia, durante los vinos y canapés, Boaventura se acercó directamente al boliviano para proveer más información sobre sus credenciales revolucionarias en el proceso boliviano. Afirmó que había trabajado con el “pacto de unidad”, a su juicio el logro más importante de las organizaciones y movimientos sociales en Bolivia, pues había sido la base de la Constitución del Estado Plurinacional. A lo cual el “bolita” respondió que la Constitución había sido elaborada por intelectuales, discutida entre intelectuales, mientras que los indígenas y en general las bases habían sido ignoradas de las discusiones; que el “buen vivir” es una construcción teórica de intelectuales como Simón Yampara o Javier Medina, y que no formaba parte del canon de la “cultura andina”, sino que constituía un discurso para justificar las políticas del gobierno de Evo Morales. Con lo cual Boaventura señaló que las diferencias con el boliviano eran demasiadas.

Pero antes de terminar la conversación, el boliviano demandó al intelectual portugués escribir una carta pública dirigida al gobierno boliviano, particularmente a “su amigo” Alvaro García Linera, donde exprese su apoyo al movimiento indígena contra la construcción de la carretera por el tipnis y, por otro lado, solicitando al gobierno que desista de su intento de construir el megaproyecto vial. Boaventura aceptó escribirla y enviarla al periódico La Razón.Al escribir este texto aún no se había consumado el hecho.

* Investigador cesu-umss, Cochabamba.