LA SUSPENSIÓN DE LA MASACRE TAURINA DE ESTE AÑO. por Jaime Guevara

La “suspensión” de la masacre taurina de este año -que no su abolición-, es el resultado de la presión ejercida en la opinión pública por la lucha anti taurina que desde hace muchos años han protagonizado numerosas agrupaciones sociales, especialmente juveniles, contra esa supuesta tradición. De ninguna manera un grupo determinado puede atribuirse el mérito de este logro -desgraciadamente temporal,sospecho- porque ello sería o fruto del desconocimiento o manifiesta vanidad politiquera.

La bronca anti taurina se ha mantenido ya durante décadas en Quito. Y quienes la sostuvieron han sido formaciones de lo más variadas, así como personas que individualmente la erigieron poco a poco en una exigencia popular posicionada.Desde intelectuales que a lo largo de la Historia invocaron razones de carácter moral, artistas,activistas defensores de los animales y poetas, hasta rockeros y aun “cantaores” flamencos. Con una constancia ejemplar,desafiaron a la represión masivamente desplegada en torno a los escenarios de ese rito macabro elevado a categoría de “fiesta” por los seguidores de Nerón.

En cuanto a Quito se refiere, tengo presentes en mis ojos los empujones,golpes y gases lanzados por la Policía para defender el negocio de unos pocos vivarachos, monjes Del Gran Poder incluidos. Recuerdo,por ejemplo,cómo hace unos años el grupo femenino de rock La Bestia fue agredido por el Goe con sus perros. A punta de mordeduras los gendarmes cortaron un concierto que,con expresa autorización del propietario del lugar,se realizaba en la terraza de un domicilio frente al coso de Iñaquito.

Y en modo alguno resultaron ser las únicas víctimas de la represión pro taurina. Se pudieran contar por docenas los agredidos por protestar pacíficamente ante la plaza del sadismo. Fue una triste baja la sufrida en las filas de los luchadores anti masacre,cuando uno de los grupos hasta entonces contestatarios al festejo de la fundición española de Quito se las arregló para desviar la marcha de protesta respectiva hacia el Palacio Municipal.