LA INCOMODIDAD DE LOS SECTORES MEDIOS POR LA ALIANZA ACOSTA, PACHAKUTIK, MPD. por Natalia Sierra

 

La teoría y política comunistas redirigen nuestra atención de los grandes Héroes hacia el inmenso trabajo y sufrimiento de la invisible gente común.  (Zizek, 2011)

 

Las épocas electorales ponen de manifiesto prejuicios de clase que lo políticamente correcto no acepta. Qué los sectores medios altos y altos conservadores los manifiesten es conocido, sin embargo que sectores progresista los expresen es, por decir poco, sorprendente.

Mucha gente autodenominada progresista, cercana o simpatizante de las luchas sociales, sostienen la simpatía que tienen con el candidato Alberto Acosta, ensalzan su trayectoria, su honestidad, su compromiso con las luchas, pero lo que no entienden es su alianza con Pachakutik y sobre todo con el MPD, por la cual dudan en darle su apoyo al candidato. Según comentan, la imagen de Acosta es perturbada, por no decir, ensuciada por la presencia de estos dos partidos políticos. Al parecer esta proximidad molesta al buen gusto de la clase media “progresista”, que busca distinguirse de la política que deben considerar ilegítima. 

Los argumentos con los cuales intentan ocultar su prejuicio de clase son los mismos que ha utilizado Rafael Correa para deslegitimar a Acosta. Se los acusa de “tira piedras”, “garroteros”, subdesarrollados”, “terroristas”, cuando la historia ha mostrado que la violencia primera y fundamental es la violencia del poder dominante, como la que está ejecutando el gobierno de la Revolución Ciudadana. Se les acusa de  haber destruido la educación en el país como si alguna vez hubiera estado bien. Algunos más confundidos no pueden siquiera mirar que el “adecentamiento” de la educación realizada por los verdes flex ha excluido a miles de jóvenes de la educación superior. Quizás en sus mentes confundidas crean que es mejor que la educación sea  un bien exclusivo y excluyente, donde los “longos” no tienen cabida. Parece que ya no recordamos que en las conquistas laborales alcanzadas por los maestros, desde hace aproximadamente medio siglo, mucho aportaron los estigmatizados compañeros del MPD. 

Lo cierto es que todos estos argumentos lo único que quieren es ocultar que lo que realmente molesta es, que más allá de las equivocaciones políticas, que como muchas organizaciones de izquierda han tenido, el MPD tiene rostro negro, indio, pobre, rostros de las clases bajas. Lo que realmente les molesta es que los compañeros del Pachakutik y del MPD no cuadran en el gusto refinado que la clase media utiliza para distinguirse de los sectores populares, incluso en el ámbito político o quizá más en él. Lo que parece molestar es que no se adecúan a las exigencias de la dominación cultural, no se adecúan al blanqueamiento necesario para ser reconocidos por la política del dominador.

Ahora resulta que, para el despiste o el arribismo de cierta clase media, la centro derecha  (RUPTURA, SUMA, ALIANZA PAÍS) e incluso la derecha (CREO) son más aceptables que los compañeros del MPD. Definitivamente, la colonización mental es la peor enfermedad de algunos sectores  medios, incluso y lamentablemente de algunos  que se autodefine como progresistas.

Hay, a pesar de esta ofensiva ideológica lanzada por los verde flex, algo inocultable que es nuestra historia, la de abajo y a la izquierda. En todos los proceso de resistencia y lucha que el pueblo recuerda desde hace medio siglo, con diferencias y tensiones, los que han puesto sus ganas, su voluntad, su vida, su militancia han sido los compañeros de las izquierdas que ahora van juntos en este nuevo proceso de la Coordinadora Plurinacional de las Izquierdas, que seguro que no será el último. Hemos estado juntos desde las luchas por las reivindicaciones obreras de los 60 y 70 en contra de las dictaduras; en las luchas de los años 80 en contra del  neoliberalismo febrescorderista; en los años 90 y parte del 2000 en contra de las privatizaciones, la Base de Manta, el Plan Colombia y el TLC; ahora luchando contra la nueva avanzada del capitalismo impulsada por  Alianza País. 

No recuerdo en estos procesos de lucha y resistencia haber visto a la gente de RUPTURA, menos de SUMA, no se diga de CREO. No recuerdo haber visto al ciclista verde flex que hoy delira y cree ser un revolucionario monárquico. A los que recuerdo, con debates, discusiones, diferencias y tensiones, es a los compañeros de la CONAIE; a los de Pachakutik; a los compañeros del Polo Democrático; a los compañeros del MPD, a los socialistas; a los ecologista “infantiles”, a los “terroristas” que luchan por la defensa de la tierra, el agua y la vida; a los anarquistas; a la mujeres populares que defienden la vida; a los montubios y negros que defienden el manglar, definitivamente a los que seguiremos peleando por un mundo mejor.

Creo que de las cosas que hablan bien de Alberto Acosta es su consecuencia con las luchas sociales, la misma que se muestra ahora siendo parte del proceso de la Unidad Plurinacional de las Izquierdas. Proceso que no se inscribe en el momento electoral actual, sino que empieza desde mucho antes y se proyecta para un futuro de lucha por la defensa de la vida frente al capital. Si la clase media progresista quiere ser coherente debe entender que lo que hay que apoyar es el programa político del pueblo, sea en las urnas y sobre todo en las resistencias cotidianas del pueblo, en sus movilizaciones y levantamientos por la construcción de una sociedad justa, equitativa y libre. Una sociedad incluyente donde no tenga cabida distinciones excluyentes.