LIBERTAD ELECCIÓN O DISCERNIMIENTO: FILOSOFIA ELECTORAL. por Tomas Rodríguez león

“Para ser libre solamente necesito verme rodeado -y reconocido como tal- de hombres libres”.

 Mijaíl Bakunin

 No es la democracia sino  la libertad lo sustancial de  la acción  revolucionaria, no obstante, la forma democrática de los revolucionarios es superior a la  propuesta liberal que  siempre reduce libertad y democracia al acto eleccionario. Si la democracia  liberal  ensaya  en interludios gobiernos autoritarios para formar  demócrata creyentes,   (tener democracia es mejor a no tenerla), los libertarios ejercen como mejores demócratas con aportes de pensamiento, acción participación y rebelión. Esencia de ciudadanía.

 La existencia humana se justifica,  siendo en el mundo, por lo tanto la libertad solo puede ser esencia individual   solidaria  que irremediablemente  se ve avocada a la realidad y sus circunstancias. El contacto con la realidad nos hace  responsables entre si y jerárquicamente responsables con el entorno (concepto de justicia) El hombre libre, el ácrata militante, es un individualista que tiene conciencia para hacer política  extrema y heroica despreciando a los poderes instituidos con conducta humanista e igualitaria. El anarquista de fondo es un comunista  libre que desprecia el poder político y el poder económico porque son base y fuente de dominación, el llamado anarco capitalismo es una falacia  inventada por el neo liberalismo. Al despreciar el estado, el ácrata libertario ni siquiera es socialista, es un comunista total, así lo entendieron sus mas altos exponentes; Bakunim y Kropotkim

La libertad significa conciencia y la conciencia deviene en libertad. La libertad con esclavos es la más miserable de las formas sociales, el liberalismo no pudo jamás aproximarse a la liberación porque siempre gobernó desde la desigualdad económica. El marxismo clásico y el neo marxismo se reivindican en la recuperación de la libertad como esencia,  asumiendo la responsabilidad política y no evadiendo ni excluyéndose de la política real donde están las masas.

 Condenados a ser libres y conscientes del acto liberador, la libertad libertaria no se reduce a la elección sino al discernimiento. A través de la elección de la opción  es cuando definitivamente elegimos un aspecto del destino que nos es ineludible. Decidir es una temporalidad y una trascendentalidad. Las castas dirigentes de la política por ejemplo nos exponen o nos proponen elegir cada determinado tiempo una forma de aceptar ser gobernados y el pensamiento libre puede inclinarse a  desarrollar  campañas anti electorales o decidirse a participar discretamente, sin muchas ilusiones. En el primer caso lo anti electoral es también una conducta cívica y en el segundo escenario, aun siendo legitimador,  el acto es una reflexión de la necesidad.

  “Yo no presto el voto” o “Nadie te representa” puede significar resistencia pero no magnifica comportamiento libre alguno,  además es hacer ejercicio marginal de un mundo de comprensión casi irreal. Los hombres libres, en resumen, decidimos discriminando sin petulancia una opción, que es de gobernabilidad ciertamente,  pero que puede ser la menos autoritaria  si garantiza el pensamiento libre y su ejercicio de movilización  y acción social. Por ello es moralmente lícito votar por la inteligencia, y mejor hacerlo colectivamente en la vereda de la izquierda.  No es un elegir un mal menor es optar.

 Más allá de la negación o aceptación de las elecciones,  nos queda el discernimiento como saldo pedagógico a comunicarlo y extenderlo. Utilizar el momento para educar en la reflexión es bueno.  Escoger,  nos  califica  porque optamos a imagen y semejanza de la representación que percibimos. Si elijo a un patán no puedo ser un intelectual, si elijo a un intelectual no debo ser un patán. Si enlazamos esta reflexión, diremos que nuestra mirada representa el modelo. Somos entes próximos o ajenos a una representación que en última instancia será siempre  simbólica.

  Conclusión: la mejor opción está en reconocerse en el otro y el mejor candidato es el que sabe reconocerse en el otro. Inútil pasión será, cuando el otro como elegible no deja de ser un mesías de la pasión inútil. Mi voto por el señor economista Alberto Acosta, la señora Marcia Caicedo y por todos los candidatos de la izquierda uno por uno y no en plancha