ANALISIS FEMINISTA POST ELECCIONES 2013. por Margarita Aguinaga

Ciertamente, luego de los años de gobierno de R Correa, no se encuentran, al menos en los temas de género, mayores resultados que indiquen que la división sexual de la vida, este cambiando hacia la erradicación de la misma, sin embargo, lo que sí se puede afirmar es que la sociedad ecuatoriana está avanzando hacia otra forma de” inclusión de género y desarrollo,  similar y diferente que la que existió en tiempos neoliberales, sobretodo impulsada por el Estado.

Antecedentes.

El neoliberalismo.-  Significó la brutal profundización de la división sexual de la vida, en todas sus contradicciones: clase, género y etnia. Es decir, significó que se elevaran los grados de explotación y pobreza, de violencia sexual y racismos, fundamentalmente contra las mujeres y la madre naturaleza.

Pero también la división sexual de la vida, no solo del trabajo, en estas décadas, significó que:

– El campo del trabajo remunerado se ampliara cuantitativamente, en tanto en cuanto se ampliaba, al mismo tiempo, el campo del trabajo no remunerado, manteniendo a las mujeres mestizas, afro-ecuatorianas e indígenas, campesinas, en condición de mayor pobreza.  Eso es lo que se llamaría la sobreexplotación de las mujeres por el capital, en lo local, nacional e internacional.

Esta doble ampliación es lo que se llama, la feminización de la matriz de acumulación de capital, donde la feminización de la pobreza es una característica esencial; sin embargo, va más allá, es la incorporación masiva de las mujeres al sostenimiento de la recesión global y de la ganancia del capital financiero, bajo formas de generación de autoempleo y de autogestión del empleo y de la vida, sin mayor intervención del estado, sino como forma privada y de responsabilidad abrumadora del trabajo no remunerado y la reproducción de la vida humana y de trabajos de sostenibilidad de la naturaleza, en manos principalmente de las mujeres.

Además, conlleva otra característica, que la sociedad pase a ser dependiente de esta forma de relación. Que la relación entre el Ser Humano/a y la Naturaleza se reproduzca bajo esta condición.

Los indicadores en relación al acceso laboral, la descomunal pobreza, el alto nivel de violencia de género, la exclusión política, y la división de lo público entre hombres y mujeres, muestran con exactitud lo dicho.

Un ejemplo gráfico: una mujer a finales del año 2000, vivía con un dólar diario, para alimentar a una familia de tres y cuatro hijos; sobrellevaba una vida de violencia conyugal, podía ir a votar cada cuatro años, pero no tenía acceso a la participación política, a menos que fuera parte de los procesos políticos de los movimientos sociales o de las luchas ciudadanas de temporada.

14. Las crisis política y financiera de los años 1999 y 2000 afectaron profundamente el desarrollo económico y social del país. Los indicadores muestran que el índice de pobreza aumentó y las tasas de desempleo así como las tasas de migración a centros urbanos y al exterior (cerca de 700.000 personas en 2003)3 fueron elevadas.(Informe Cedaw Ecuador, 2012; 8)

[…] 16. A nivel nacional, la pobreza, según el método del ingreso, ascendió del 56% en 1995 hasta alcanzar su valor más alto con el 69% en 20004. Posteriormente

declina hasta estabilizarse en un 60% en 2003. Según estas fuentes el costo no revertido de la crisis sería de un 4% en términos de pobreza. La evolución de la indigencia es más pronunciada y su costo no revertido alcanza el 13%.(ibídem)

 La feminización ampliada de la vida privada y pública, en términos precarios, casi sin acceso de las mujeres a los derechos humanos (laborales, sexuales, culturales, etc.), con una división de género que implican roles de sumisión a las mujeres, dentro de los cambios en la relación entre familia, estado y mercado. Un nivel altísimo de violencia sexual, física, psicológica, verbal, patrimonial, etc.

– Se establece la relación de división sexual de la vida y el aparecimiento de la lucha de género como un problema público, ético y asunto de derechos humanos en varios campos normativos, cuyo repunte más alto, es la incorporación de los Derechos de las Mujeres en la Constitución (1998).  Es el tiempo en que las organizaciones feministas, aprendieron que un tipo de feminismo podía convivir con el estado en condiciones de subordinación, hacer ciertas reformas, ser parte como minoría de las estructuras políticas y económicas del estado.

Para la sociedad ecuatoriana, el estado nuevamente empieza a tomar una importancia vital. La incorporación de los derechos humanos, en varios sentidos, muestran o inauguran un sentido de participación social y política, que el neoliberalismo lo negaba como principio para la mayoría.

El predominio del feminismo liberal y otros feminismos,  terminan siendo parte y presión para que el modelo de desarrollo y de estado, incluya el enfoque de género como un problema del estado y un problema público de la sociedad.

El resultado es que al estado, “chico” y “modernizado”, dejó de serle ajeno a la lucha de género o al revés: aplicar la ley 103, contra el abuso y acoso sexual, la ley que impide la trata de niños, niñas y adolescentes; la paridad electoral, y los derechos de las mujeres con el reconocimiento incluso de que estas eran diversas, donde las más afectadas eran las mujeres rurales, diversas étnicamente, las pobres de las zonas periurbanas y las miles de trabajadoras que auto-gestionan su ingreso y su empleo precario.

A finales de los años 90, el enfoque de género, deja de ser un enfoque y pasa a ser una ley (en realidad varias), una política pública entre otras cuantas, una norma jurídico- ético -social en perspectiva de alcanzar niveles de consenso en la sociedad, como un mecanismo político-ideológico del estado, entre otros mecanismos que pasa a tener rostros de representación política concreta dentro y fuera de dicha estructura.

De manera explícita, el género pasa a ser parte de lo político y de la política, ¿un componente del estado? sí, débil, subordinado, integrado, incluido. Ser parte de lo político y de la política, no significa ser fuerte en relación a quien subordina, pero si fuerte en relación a las mujeres del conjunto de la sociedad y en disputa con las organizaciones de mujeres y feministas que no ven como finalidad la inclusión de género, que luchan por ella, pero transgreden este límite.

– El achicamiento del estado y el sostenimiento de la crisis económica, política y sexual, implicó un gran peso en la espalda de las mujeres. Esto iba en concordancia con la feminización de la lucha social y la presencia muy real y potencial de las mujeres exigiendo un cambio de modelo, buscando alternativas como la soberanía alimentaria, la economía solidaria, etc.; la caída de un gobierno corrupto, o la presencia de más mujeres en  cargos directivos y espacios de decisión.

– Ideológicamente, el patriarcado en el neoliberalismo se caracteriza por colocar la autoridad paterna y masculina sobre las mujeres en todos los ámbitos, en el ámbito del mercado laboral y la economía, el trabajo de las mujeres no tiene mayor valor, aunque su intensidad y su carga pueda ser doble o triple en relación al trabajo de los hombres, en relación a la ganancia, a la generación de la plusvalía y al enriquecimiento de clases, o en relación al ingreso y al salario de quienes trabajan. Para el mercado financiero capitalista las mujeres somos una mercancía más, parte de su engranaje.

Lo mismo se observa en el peso de la crisis y su sostenimiento, las mujeres no solo sostienen las crisis económicas, sino la reproducción del aparato reproductivo y a la vez la vida del conjunto de la sociedad y son las más pobres, aún más sin son mestizas, campesinas, indígenas y afro-ecuatorianas empobrecidas.

El patriarcado en la vida privada es evidente, las mujeres pueden tener acceso a espacios públicos, sin embargo, el acceso a lo público está sometido a la decisión de lo masculino y lo paterno, lo religioso, así aparecen nuevas negociaciones para que las mujeres puedan movilizarse fuera de la casa, sin embargo, lo hacen pidiendo permiso a los maridos; las mujeres se van de migrantes y aún desde lejos los maridos controlan “el color de las puertas de la casa que ellas están haciendo con su propio dinero, el dinero de la migración y su trabajo de cuidado”; las mujeres logran vivir solas pero son prejuiciadas por estar solteras; mujeres que se divorcian quedan relegadas por no tener el status de casadas y son violentadas por ello; las mujeres siguen siendo definidas por el cura parroquial, etc.

El estado pudo “achicarse” pero nunca dejó de reproducir las relaciones de clase, de desigualdad de género y racista, como la forma cultural autoritaria, represiva que emula al hombre y al padre, como centros culturales de las relaciones familiares y sexuales, en todas sus opciones.

Pero es un sistema que también permitió hacer concesiones y flacos favores patriarcales para las mujeres. La aceptación de estos favores patriarcales y la inconformidad con sus límites es lo que marcó también la diferencia entre los distintos feminismos y su impulso desde finales de la década de los años noventa y los cinco primero años de la década del  2000. En esa diferencia, crece y se promueve el feminismo de izquierda, y un feminismo “más progresista”.

Las tendencias feministas ecuatorianas, todas, crecen dentro y fuera del estado, unas en crítica al machismo, otras al modelo neoliberal y otras a los conflictos de clase, género y etnia, promovidos por el neoliberalismo. La conciencia de las mujeres, no solo de las organizaciones de mujeres, logra una radicalización donde la acción por los derechos humanos, va más allá de la inclusión de derechos, al punto que dentro de esa diversidad organizativa creciente, hubo feminismos que se plantearon otro mundo posible, alternativo al capitalista y patriarcal. Así termina la década de los noventa y así estaba el escenario hasta el año 2008.

La acción política y dentro de ella, la electoral, para las mujeres significó un crecimiento político dentro y fuera del estado. La acción electoral, incluyó medidas de acción afirmativa, pero además, cuestionamiento al manejo patriarcal de las formas de representación política a nivel local, nacional e inclusive internacional.

La participación política sobrepasa el dar un voto por un o una candidata, para muchas mujeres, la política empieza a dejar de ser un tema público exclusivo de los hombres. La formación política de las mujeres, pasa a ser una demanda central de las organizaciones de mujeres, feministas y no feministas. La democracia no solo se feminiza sino que si en algún momento es posible hablar del surgimiento de un pensamiento en pro de la democracia feminista y transformadora, es en estos últimos 10 años.

De allí surgen o son las mujeres populares y diversas, sus representantes y luchadoras, feministas y no feministas.

En este documento no vamos a profundizar hechos como la Constitución del 2008, que ya hemos escrito en otros documentos.  Sino más bien, se pasa directamente a enlazar los resultados de las últimas elecciones con la situación de las mujeres y el feminismo ecuatoriano.

LOS RESULTADOS ELECTORALES FEBRERO 2013

RESULTADOS
Rafael Correa: 56,7%Guillermo Lasso 23,3%Lucio Gutiérrez 6,6%

Mauricio Rodas 4,0%

Álvaro Noboa 3,7%

Alberto Acosta 3,2%

Norman Wray 1,3%

Nelson Zabala 1,2%

VALIDOS 74,16%

BLANCOS 1,46%

NULOS 5,79%

 

Fuente: CNE 2013(EL INFORME DE LA CNE HASTA EL DÍA 23/02/2013 ES DE NACIONAL – ELECTORES: 11´380.725)

El resultado de dicha franja electoral con una fuerte presencia de R Correa y los partidos de derecha así mantenga vínculos con la ideología neoliberal, están dentro de un marco neo-desarrollista.  Un campo electoral entre un candidato que promueve un modernización capitalista y otros que son el anclaje de los sectores de derecha tradicional, muestra una gran derrota y una cambio en la correlación de fuerzas en relación al año 2008.

La centralidad del estado, El 11 de septiembre, la aprobación de las leyes a favor del estractivismo y la criminalización de la propuesta, son los antecedentes para desembocar en resultados de esta naturaleza.

Un sistema híbrido, en el que los vínculos entre las fracciones dominantes de las clases, se disputan, pero se ceden el poder y se tensionan y arman sus escenarios, porque, aunque sus objetivos siguen siendo comunes, sus intereses concretos entran en conflicto.

Estos resultados desde una visión feministas, ¿qué representan?:

A continuación un resumen de la votación  por candidatos presidenciales de las mujeres ecuatorianas en las últimas elecciones de febrero 2013:

PRESIDENTE – VICEPRESIDENTE
Información estadística

 

Total

Hombres

%

Mujeres

%

Electores 11.675.441 5.827.313 49.91% 5.848.128 50.09%
Juntas 40.451 20.200 49,94% 20.251 50,06%
           
Total firmas y huellas dactilares que constan en el padrón electoral 8.968.360 4.375.448 37.48% 4.592.912 39.34%
Blancos 167.400 81.505 0.70% 85.895 0.74%
Nulos 650.560 298.647 2.56% 351.913 3.01%
En proceso 2.707.081 1.451.865 12.44% 1.255.216 10.75%

Fuente: CNE 2013 (EL INFORME DE LA CNE HASTA EL DÍA 23/02/2013 ES DE NACIONAL – ELECTORES: 11´380.725)

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Nombre

Votos

%

Hombres

%

Mujeres

%

  RAFAEL CORREA DELGADO 4.623.787 56.74% 2.238.541 56.04% 2.385.246 57.41%
  GUILLERMO LASSO 1.862.187 22.85% 932.192 23.34% 929.995 22.38%
  LUCIO GUTIERREZ 559.564 6.87% 297.594 7.45% 261.970 6.31%
  ALVARO NOBOA 299.849 3.68% 155.546 3.89% 144.303 3.47%
  MAURICIO ESTEBAN RODAS ESPINEL 323.751 3.97% 139.055 3.48% 184.696 4.45%
  ALBERTO ACOSTA 274.029 3.36% 136.127 3.41% 137.902 3.32%
  NORMAN WRAY 109.398 1.34% 50.291 1.26% 59.107 1.42%
  NELSON ZAVALA 96.666 1.19% 45.297 1.13% 51.369 1.24%

 

Fuente: CNE 2013 (EL INFORME DE LA CNE HASTA EL DÍA 23/02/2013 ES DE NACIONAL – ELECTORES: 11´380.725)

El engrosamiento de la votación femenina por Correa y por Lasso muestran, este traslape entre la conciencia neoliberal y la conciencia desarrollista, esta tensión, sin embargo, muestra lo que en buena conciencia se llama, la sujeción de las mujeres manifestándose, bajo una forma de consenso hacia el proyecto de la “revolución ciudadana”.

¿Por qué las mujeres prefieren el Bono de Desarrollo Humano y el banquito del barrio? buena pregunta, porque Correa está en el estado y podría dar más, y el banquito del barrio, tal vez para las que no acceden al bono o pueden allí, guardar algo de lo que les quede del bono o les permite pagar la luz, el agua y hacer algún crédito de emergencia para resolver, los líos cotidianos de la sobrevivencia.

Qué paradoja, pero la sujeción de la conciencia femenina al estado, está dándose con mayor contundencia. Poco queda de la conciencia anti-neoliberal – feminista, capaz de asumir una respuesta crítica a los gobiernos o a la aspiración de un proceso con mayor capacidad democrática. Se refiere a conciencia social, no a un grupo particular de mujeres Da para pensar la respuesta de las mujeres, por un lado, aceptan el bono, los negocios inclusivos, los créditos, por el otro van a escuelas de formación feminista, y finalmente votan por Correa y Lasso. Acaso las mujeres empobrecidas han adoptado ideológica y políticamente estas características “camaleónicas”.

Frente a la abrumadora victoria, cabe la pregunta: estos resultados electorales, significan que con el Gobierno de Rafael Correa: ¿la división sexual de la vida, está cambiando?, ¿vamos hacia su erradicación?.

No, sino que es como el mundo, gira y no por ello deja de ser mundo, algo así. Está cambiando la división sexual del trabajo y la vida hacia otra forma, una forma que conserva lo que le conviene de lo anterior, y lo mezcla con varios aspectos actuales, que hacen de la forma cultural machista y sexista, clasista y racista, una especie de mutación de piel, pero en el fondo da continuidad a sus patrones esenciales, y no solo me refiero al estado.

Estos son algunos de los comentarios de la Comisión de los Descas – ONU, para el gobierno ecuatoriano:

El Comité nota con preocupación que a pesar de la disminución en la tasa de desempleo a 4%, alrededor del 40% de la población se encuentra vinculada a actividades en la economía informal.  (Consejo Económico Social de la Onu, 2012: 4)

17. El Comité observa con preocupación que a pesar del aumento en porcentaje del salario mínimo en el Estado parte que alcanza el 92% de cobertura de la canasta familiar, la cuantía del mismo varía según grupos de trabajo y que la ley establece un valor inferior para el ingreso que reciben las trabajadoras domésticas. Al Comité le preocupan las brechas de género en la tasa de participación en la fuerza de trabajo que es 47,1% para las mujeres y 77,1% para los hombres, que las horas dedicadas al trabajo en el hogar sean más altas para

(Ibidem)

El Comité observa que si bien el índice de pobreza nacional se redujo a 36,2% para 2011, la pobreza en zonas como la Amazonía y en la Costa aumenta considerablemente. Al Comité le preocupa que el bono de desarrollo humano destinado a las personas en extrema pobreza no sea accesible para todas las personas que se encuentran en tal condición y que las autoridades locales no puedan responder adecuadamente para proteger el derecho a un nivel de vida adecuado de la población en extrema pobreza especialmente en zonas rurales. las mujeres en las áreas rurales y que persistan diferencias en la remuneración que perciben hombres y mujeres. (Ibidem, 6)

Lo cierto, es que los graves problemas que atraviesan las mujeres en todos sus aspectos, muestran una leve modificación, pero sustancialmente la sensación de mayor cambio, es más un efecto ideológico que una realidad

a.- Des-feminización de la matriz de acumulación, para re-feminizar el trabajo. 

Si, desfeminizar secuencialmente la matriz de acumulación para el recambio generacional de la fuerza de trabajo femenina.

–         Las mujeres son un sujeto estratégico para la matriz de acumulación capitalista. La matriz de acumulación no va a desfeminizarse de manera estructural su dinámica, solo desfeminiza de su estructura a las mujeres que actualmente son mano de obra a desplazarse por edad, para hacer un recambio generacional de unas mujeres, las que están entre los cuarenta y sesenta por las de quince años a cuarenta.

–         La mano de obra femenina en el Ecuador y fuera es muy apetecida, por la capacidad de transformación económica, financiera y productiva. La feminización de la matriz de acumulación, no va a sacar a las mujeres de su carácter de fuerza de trabajo, pero si asegura las condiciones para dotar al estado y a la esfera productiva de un nuevo contingente de mujeres que sostengan el paso de la crisis económica al crecimiento macroeconómico que el Ecuador ya está experimentando.

Las mujeres han pasado de sostener la crisis neoliberal a sostener el crecimiento económico. Tal parecería que las mujeres, han dejado de sostener la crisis neoliberal, para pasar a sostener, bajo otra manera de división sexual del trabajo el crecimiento macroeconómico de este gobierno. Las mujeres ecuatorianas, las más empobrecidas, con trabajo remunerado y no remunerado, nuevamente han sido el sostén de un proceso de transición entre un modelo de desarrollo y otro.  No como pasos puros, sino desiguales y combinados.

Si se miden los indicadores macroeconómicos se podría decir que es la venta del petróleo, las remesas migratorias y la extracción de materia prima lo que ha permitido el crecimiento de la economía, y si somos justos con la realidad y hacemos la crítica no solo desde el extractivismo de materia prima petrolera, minera, etc., sino desde la extracción de la fuerza de trabajo, la extracción de la vida, podemos decir que las mujeres y l@s jóvenes son el plus de este gobierno, para sostener el crecimiento macroeconómico, así como el impulso del nuevo modelo de desarrollo.

Así se podría entender el comportamiento del gobierno de disciplinamiento a jóvenes de colegios, universidades, por la integración para dar su voto, la atracción de juventud a los cargos estatales y la criminalización de la protesta.

El recambio generacional se acabará de realizar y las mujeres de quince años a cuarenta ocuparan el mercado laboral de manera privilegiada, en los próximos 10 a veinte años, bajo condiciones de segregaciones de clase entre las mismas mujeres y los hombres; mientras que las mujeres de cuarenta a sesenta irán dejando el mercado laboral, lo ocuparan cada vez de manera marginal, pero sobre todo retornarán a las actividades no remuneradas.

Entonces, el campo del trabajo remunerado en tanto cantidad de ocupados podría disminuir momentáneamente, peor la mismos tiempo incrementarse, hasta estabilizarse, en la cantidad de fuerza de trabajo necesaria para el crecimiento productivo y estatal. Esto  será posible sostener con el incremento del tiempo del trabajo de las mujeres que se quedan a sosteniendo el mercado laboral y la reproducción de la fuerza de trabajo.

A nivel del trabajo no remunerado y remunerado, se puede decir, que habrá un engrosamiento de a poco, hasta que as mujeres de cuarenta a sesenta años, siguen viendo la manera de mantener su acceso al mercado laboral, con menos oportunidades y con graves dificultades de sostenerse, sin seguridad social y sin jubilación, o con algo de ello.

En los datos estadísticos, se observa el crecimiento de la ocupación plena y del subempleo. A marzo del 2012, se tiene como dato que el 4.9% de desempleo, el 43.9% de tasa de subempleo, y 39.9% de tasa de ocupación plena (Inec,2012).  No hay que olvidar que las mujeres, hacen parte sobre todo de la masa de subempleadas.

Y las mujeres más jóvenes se siguen incorporando en el mercado local, nacional e  internacional, con una mayor capacidad tecnológica, y una mano de obra más calificada y mucha de ella pugnando por acceder al mercado laboral del estado(mayoría de ocupados con cierta estabilidad) , que se ha ampliado, o al mercado de consumo que se ha ampliado, así como a las oportunidades mejoradas del mercado financiero, por decir, el acceso a las cooperativas, como trabajadoras o usuarias, allí se encuentran con los créditos focalizados de la CFN y los banquitos del barrio, incluso del Banco del Pichincha.

Un ejemplo básico, una empleada doméstica en el neoliberalismo, era trabajadora puertas adentro o puertas afuera, no tenía seguro social y tenía un salario que no se incrementaba por años, ahora, , todas las trabajadoras domésticas están protegidas por una ley que afirma ciertos derechos laborales, tuvieron un incremento de salario y tiene acceso a la seguridad social, pero a la vez, solo el 75% de su salario real va acompañado de seguridad social, la otra parte, el 25% del resto de su ingreso lo consigue de manera flexibilizada, trabaja para varias casas, sin mayores derechos laborales, a bajo precio y con síntomas de flexibilización laboral, pero la consulta popular del año 2011 exigió que la “SEGURIDAD SOCIAL SEA UNIVERSAL”.

¿Se ha eliminado la feminización de la pobreza?.  No, han cambiado  ciertas reglas fundamentales.  Existe una mixtura entre el acceso al salario y al ingreso, con seguridad social parcial o achicada, aunque la norma diga otra cosa. Por ejemplo, las mujeres del estado tienen un salario y las mujeres subempleadas tiene un ingreso, o un ingreso combinado con algún monto que representa un salario.

¿Esta será la forma a futuro de relación laboral para las mujeres, o debemos aspirar a que todas accedamos al salario real con seguridad social y el respeto de todos nuestros derechos laborales?. Es una buena pregunta que las organizaciones feministas se deben responder.

Este es uno de los aspectos más  complejos que marcarán por ejemplo el futuro de las organizaciones de economía solidaria.  Es posible desde la EPS lograr que las mujeres logren el pleno empleo?.

b.- Re-feminización de la pobreza y la desigualdad, con medidas de compensación social focalizada y/o ampliada.

Otro ejemplo, las mujeres que acceden a las medidas de compensación estatal, como el Bono de Desarrollo Humano, viven una situación similar.  Es cierto, ya no viven con un dólar diario, ahora tienen un “subsidio” de más de 35 usd., que les permite cubrir ciertos gastos del consumo de alimentos o el pago de servicios que favorece a los integrantes de sus familias. Son mujeres que siguen trabajando bajo condiciones precarias, y con la inversión de ingentes cantidades de trabajo no reconocido no valorizado.

Se ha eliminado por ello la feminización de la pobreza?, no, pero si se ha modificado.

Entonces las mujeres debemos renunciar a un subsidio estatal que mejore nuestras condiciones de vida?. Se pensaría que no, que se debe exigir al estado lo que sea preciso para tener un bienestar social, pero transformar estos aspectos en demandas de mayor alcance, tengan o no contenidos feministas.

Luchar en contra de la feminización de la pobreza es lograr en parte el bienestar social para las mujeres y lograr que  las mujeres bajen la carga global de trabajo, entonces, cómo transformamos el bono en formas de seguridad social o en ingresos que disminuyan las cargas laborales tan pesadas y cómo desde allí pensamos en la eliminación de la carga global de trabajo porque es injusta, y conseguimos que el estado cumpla con el pleno empleo y el trabajo justo, igual salario, igual trabajo en la perspectiva de la la desigualdad social.

Es esta debilidad de propuestas desde las feministas populares y diversas, la que han hecho que las mujeres prefieran votar por Correa y Lasso.

El bono de desarrollo humano que deberá ser redistribuido en un posible acceso a una jubilación precaria para las mujeres desplazadas a la economía del cuidado como actividad de adultas mayores y de término de la vida, es una forma de sostener esa transición, así como, sostener la situación de aquellas que estando en el mercado laboral, ocupan trabajos extremadamente sacrificados.

Entonces para el proyecto político de Rafael Correa, no será preciso ampliar las horas de trabajo femenino, sino regularizarlo donde se pueda, focalizarlo, y si se puede incluso hasta hacerlo para un importante grupo de mujeres, para si mantener un productivismo y una generación de productos que impliquen el mismo tiempo, extraer la mayor intensidad de trabajo para consolidar la tendencia la crecimiento económico. Si se comparan los datos de empleo, desempleo, y ocupación plena entre el neoliberalismo y hora, se puede observar, la tendencia al productivismo máximo, captando la fuerza de trabajo posible, de hombres y mujeres, y cierta regularización de la fuerza de trabajo.

c.- Otra manera de ser mujeres empobrecidas

Un goteo del crecimiento económico se reparte a las mujeres que sostienen este proceso arriba indicado, sin embargo, la exigencia y lo que el sistema espera de ellas será sumamente demandante. De allí la votación femenina por Correa y también sus de sintonías electorales y desplazamiento hacia Lasso.

La pregunta que sobreviene es ¿entonces ya no hay feminización de la pobreza?, yo me pregunto, ¿acaso las mujeres trabajadoras domésticas que ahora tiene ciertos derechos laborales y un mejor salario, las que estaban en el último quintil y han pasado al cuarto, o las que trabajan para el estado y tiene seguridad social  con un mejor salario, han dejado de ser trabajadoras pobres o explotadas?. No, son pobres, de otra manera,  que en algún sentido también implica ser menos pobres que en tiempos neoliberales; pero el mercado laboral exige la feminización de la pobreza, la feminización del patrón de acumulación y la feminización de la fuerza de trabajo para el estado, pero ahora las reglas del juego han incorporado otros elementos.

Está mutado el concepto de pobreza y de feminización de la pobreza en el campo y en la ciudad.

Estas mujeres, que nuevamente intensifican el tiempo del trabajo, aunque pudieren a futuro(10 0 20 Años) bajar una hora o dos en comparación a lo que trabajaron sus madres, tiene y tendrán, cada vez más, una relación asimétrica con la clase media y con la ganancia de los grupos más ricos. La desproporcionada redistribución de la riqueza nuevamente a favor de los grupos que concentran los procesos de acumulación de capital, es cada vez más la “revolución ciudadana”.

Así se incrementara el bono, cinco veces más y éste se volviera una especie de ingreso simbólico que permitiera elevar el salario promedio, las mujeres en estas situaciones no dejarían de ser pobres, por el solo hecho de tener que depender del estado para sobrevivir y en condiciones de acceso a bono estatal.

Eso no significa que ellas van a dejar de aceptar el bono (50 usd, permite dejar de vivir con un dólar diario) o que por medio de la intervención de las organizaciones de mujeres se pueda, transformarlo en un seguro social o en un ingreso o en lo que ellas decidan. También significa que el estado coloca a las mujeres en calidad de trabajadoras o sujetas económicas dependientes del estado y la economía.  Las precariza de otra forma, las empobrece de otra manera.

Digamos que se volviera paritaria la cantidad de mujeres que acceden al salario con las que generan un ingreso, o que las asalariadas(ocupadas plenas), sobrepasaran a las que generan  un ingreso, o sea el efecto contrario de lo que ocurrió en el neoliberalismo,  y que ahora el estado cumpliera una especie de manutención que apoya a las mujeres empobrecidas, incluso moderniza la fuerza de trabajo femenina, permitiendo un mayor acceso a educación y a tecnología, ciertas libertades, algo así como lo que hace un “marido no tan machista”, que ayuda a mantener precariamente un hogar, esperando que su mujer aporte con un poco más de salario o que al menos sostenga un ingreso en el hogar,  aun así ocurriera, lo que se está mostrando es que urge renovar los conceptos de pobreza y de desigualdad y ubicar sus modificaciones, porque de allí a que este modelo económico del actual gobierno  esté llevando a las mujeres a eliminar o erradicar la feminización de la pobreza, hay una distancia enorme.

Por lo tanto, si alguien piensa que con este gobierno va a desaparecer la feminización de la pobreza, de la acumulación de capital, está totalmente equivocado/da. Pero también se comete una equivocación al pensar que las mujeres van a dejar de votar por Correa, pidiéndoles no aceptar los beneficios que les da el estado como parte del goteo del crecimiento capitalista.  Es preciso propuestas que permitan que las mujeres puedan aspirar aun bienestar pleno, no solo a un goteo asistencial.

Acaso con el engrosamiento de la fuerza de trabajo femenino (entre subempleada y ocupadas plenas), no es posible exigir el pleno empleo?.  Es preciso hacerlo y hacer que el gobierno lo cumpla.

d.- Modernización del trabajo femenino

En tal caso se requiere trabajo femenino más moderno, segmentado entre sí y con los hombres tan o un poco menos pobres que ellas, pero relacionados entre brechas, regulado y subordinado por el estado, en una permanente tensión entre tener algunos derechos laborales formales y el riesgo que para las mujeres no se cumplan sus derechos laborales de manera integral, real y plena. Esa será una tensión política entre las mujeres y el estado, los siguientes años y una lucha central, si la lucha por el salario y un mayor ingreso, esa debería ser una lucha central para el feminismo de izquierda. Esta tensión será no solo de las mujeres asalariadas sino de las mujeres empobrecidas por un ingreso en sus distintas formas de relación laboral, sea o no el estado su patrono.

La modernización del trabajo femenino bajo criterios de CONSENSO (subsidios asistenciales), represión y sobre-posición.

Las mujeres también han entrado en la carrera de la excelencia académica, y no será novedad ver mujeres disputándose cargos sobre otras, colocando maestrías y capacidades técnicas, títulos sobre otras, bajo la ruptura de la sororidad laboral, sexual, etc.

Así como están siendo disciplinadas por el gobierno en las universidades, para responder al modelo de mujeres profesionalizadas, buenas trabajadoras, voluptuosas mujeres ejecutivas y buenas esposas y mujeres que chisten un poco, pero acepten la autoridad masculina como rectora, exigiendo cierta compostura de los hombres y cierto compartir de tareas de cuidado, en el mejor de los casos.  Otras vinculadas a redes de tráfico de mujeres de élite y otras asesinadas selectivamente por ser mujeres.

Todo esto, en medio de una violencia sexual que aunque pueda bajar por alguna arista la violencia, mantiene fuertes grados de control sobre las mujeres y reproduzca la violencia machista bajo las anteriores y nuevas formas. Llama la atención que en los quintiles de pobreza hay grados de disminución, mientras que en lso grados de violencia sexual y afectiva hacia las mujeres no hay casi ninguna mejoría.

Las resistencias feministas diversas

Es contradictorio, R. Correa va a seguir en el gobierno los siguientes cuatro años, se dice que profundizará su modelo de manera que estructuralmente se instale, estas opciones. La división sexual de la vida, es parte de su contenido estructural, sin embargo, el movimiento de mujeres, se ha dividido entre apoyar a R. Correa, a Ruptura de los 25, el apoyo a Alberto Acosta, la Coordinadora Plurinacional, y el voto nulo.

Pues si eso, el movimiento de mujeres esta entre esas tensiones, unas pulsando por palear la división sexual de la vida,  incluir el género como un derecho a ser ejercido desde la institucionalidad con mayor integración de las mujeres a las bondades del estado, nuevamente la elección de los favores del estado para las mujeres.

Sin embargo, desde el 8 de marzo del 2012, para el movimiento feminista, la correlación de fuerzas cambió, por un lado el gobierno salió a disputarse el feminismo en las calles y hacer suya la fecha.  Por otro lado la izquierda, inició la lucha por la defensa de los recursos naturales e incorporó el 8 de marzo como una de sus demandas, colocando las problemáticas de género como uno de sus aspectos, allí confluyó algo del feminismo de izquierda; mientras que la mayor parte del feminismo de izquierda, se quedó al margen.

Esta situación generó un conflicto real.  La división del feminismo de izquierda por una situación así, dio cabida al fortalecimiento de la tendencia de género del gobierno, que se consolida y que ha promovido parte de anclaje del gobierno con las mujeres del país.

Este feminismo, es otra faceta del feminismo liberal, que ha asumido la representación de la lucha de género desde dentro del estado. u existencia no se reduzca a instituciones del estado o responsabilidades de género y a cierto nivel de transversalización, sino que responde a la dinámica del estado y ha asumido la representación del feminismo en el Ecuador.

Afuera existe el movimiento de mujeres, que no logra resolver entre otras cuestiones, su relación frente al estado, su relación frente al feminismo liberal “progresista”, y frente a la izquierda y a los movimientos sociales y frente a las demandas de la mayoría de las mujeres.

Mientras, una gran cantidad de mujeres votaron por el NO en la última Consulta Popular y el NO, era mayoritariamente sostenido en la sierra. Ahora en estas elecciones las mujeres votan mayoritariamente por R. Correa y por la derecha, en la sierra, la costa y la Amazonía.

La conciencia de las mujeres del pueblo  y una parte del movimiento de mujeres, en gran medida se ha alineado al proyecto político de Correa, otras, una minoría que hace parte de los movimientos de mujeres críticos, no han logrado asumir las demandas de la mayoría de las mujeres y poder transformar aquella conciencia más crítica de finales de los años noventa e inicios del años 2000 hasta el 2008, en un movimiento de mujeres fuerte y una fuerza propia que pueda responder a este conjunto de inquietudes.

Existe una resistencia importante que sigue estando presente, porque las condiciones de vida en el fondo no se han modificado, y luchas que se han dado y estos procesos en que se ha colocado los temas económicos, políticos, anti-patriarcales como la erradicación de la violencia de género, la despenalización del aborto, la criminalización de la protesta, etc., se han luchado bajo propuestas de ley y movilización, pero no alcanzan para revertir la fuerza desde el estado.

A ratos el feminismo del estado hala más a su fuerza al movimiento de mujeres, que al revés.  Aún sin existir el Mecanismo representativo de la Mujer, pues ni siquiera ha sido posible que el gobierno acepte su realización.

Y el feminismo liberal actual será capaz de lograr incluir demandas fundamentales por los derechos humanos de las mujeres?.  Si, con o sin las organizaciones de mujeres feministas de izquierda y con ellas. Un poco así queda el panorama, sin embargo, ellas mismas, están en una situación compleja, pues este gobierno es patriarcal, este estado es patriarcal y las demandas de las mujeres han sido colocadas como aspectos clientelares, como aspectos de política social, como mecanismos dispersos de género dentro del estado, como aspectos que no logran re-articularse como estructuralmente más potentes. Es en este carácter del estado y del gobierno que hay una brecha para los feminismos, lograr allí politizar y antes que dejarse arrastrar para subordinarse al estado, más bien lograr modificaciones y alianzas de fondo a favor de las demandas de las mujeres populares y diversas, revirtiendo parte de la política del gobierno.

Sin ofender a nadie, pienso que a un gobierno camaleónico, se ajusta un feminismo camaleónico.

La lucha por los DESCAS, una prioridad feminista.

La economía de Ecuador está en octavo lugar en América Latina. En el 2011 su producto interno bruto (PIB) creció al 7,8%3, el más alto de los últimos cinco años. Sin embargo, la pobreza en zonas urbanas cerró en 17,36% en el 2011, mientras que en las zonas rurales, en ese mismo año, era del 50,9%4. La compleja desigualdad de los ingresos genera serias limitaciones en el acceso a los servicios, entre ellos los de salud porque el sistema de salud público no provee todos los insumos médicos y medicamentos.

Las deficiencias de la economía ecuatoriana tienen repercusiones directas en los niveles de justicia social y goce de las mujeres de sus derechos económicos y sociales. Las mujeres tienen menos participación en el mercado de trabajo que los hombres5, ocupan puestos de menor jerarquía y sus ingresos son menores por el mismo trabajo, a lo que se suma el acoso sexual y la discriminación de que son objeto, en razón de su sexo, maternidad y del número de hijas/os. (Informe alternativo en español, 2012; 4)

En tal caso, el pleno empleo, la economía social y solidaria, las finanzas populares y solidarias, no pueden sobrepasar el momento anterior si responderse a este conjunto de condiciones desde donde los DESCAS para las mujeres, actualmente son una necesidad urgente.

Qué propuestas se deben impulsar, a sabiendas de que la carga global de trabajo es una estructura que no se va a erradicar, nuevamente habrá una mutación, pero este factor es sustancial para los gobiernos como los de Correa.

Existen formas distintas de reproducción de la carga global de trabajo femenino, por decir, una forma es aumentar las horas de trabajo, obteniendo un pequeño ingreso y obligando a las mujeres a sostener las dos esferas de la vida, la remunerada y la no remunerada, aunque ésta implique la combinación de trabajo del mismo género de manera compartida.

La otra forma aumentar la intensidad e incorporar ciertas medidas de compensación social o el incremento del subempleo femenino para sostener la doble carga de trabajo. Seguir manteniendo la esfera del trabajo no remunerado, pero sostenida con esas mismas medidas de compensación estatal, no es eliminar el plus que debe generar el trabajo femenino, junto con los patrones o el trabajo auto-gestionado fuertemente regulado por el estado a la vez que complica, puede dar opciones de demanda y reclamos desde las mujeres al estado.

Para una mujer empobrecida qué es mejor, bajar su carga de trabajo pero aumentando sus niveles salariales o  ingresos o mantenerla a todas costa. Acaso el trabajo creativo, de descanso no es un derecho para las mujeres?.  Allí el movimiento de mujeres no tiene una propuesta clara. Pero lo cierto es que el estado debe cumplir con los derechos de las mujeres

Qué pasaría si el estado se hace cargo de una parte de la reproducción de la vida, los maridos otra parte y las mujeres de otra parte, esto ayudaría a bajar la carga global de trabajo?. Hay que ir hacia allá. Por esa razón el Bono de Desarrollo Humano nunca será suficiente, no sólo porque es asistencial sino porque aún no está acompañado de otras medidas que permitan apuntar a estar transformaciones profundas.

La presencia del estado podría estar generando una disminución de la carga global de trabajo, eso se esperaría que las mujeres y el movimiento de mujeres puedan lograr que lo haga y para eso debería elevarse la lucha social. Hay que exigir al estado la disminución de la carga global de trabajo femenino. Se supone que el estado tiene los medios y la capacidad para hacer esas modificaciones, sin embargo, este gobierno poco o nada ha hecho al respecto, porque la redistribución es piramidal y las mujeres empobrecidas siguen en la base de la pirámide.

Un cambio sustancial podría significar si el trabajo de las mujeres, por un salario digno bajara a la mitad de tiempo tanto a nivel del trabajo remunerado y no remunerado, en condiciones de pleno empleo. Tal vez hay que retomar este debate desde una perspectiva feminista de izquierda.

Ojalá el movimiento de mujeres pueda captar que los derechos laborales deben ser un centro de su conformación feminista, así como el derecho de las mujeres a las medidas de compensación salarial, pero en otros sentidos no de la forma asistencial en que son otorgados, pero si como parte de los DESCAS de las mujeres hacia una exigencia plena de su cumplimiento, el acceso a la bienestar es parte de la lucha feministas, pero sin dejar de asumirse sujetas transformadoras no solo de la economía.

O sea la relación clase género se vuelve ineludible. Así como la relación entre la lucha en contra del extractivismo, sin la lucha por los derechos laborales y el conjunto de los DESCA.

– la feminización del trabajo no remunerado se mantiene, las mujeres en este modelo de economía promovido por la “Revolución ciudadana” no van a eliminar el sostenimiento estructural que dejó el neoliberalismo como el modelo de vida para las mujeres, como responsables de las dos esferas y de la vida misma.

Sin embargo, acceder a esos derechos salud, vivienda, etc., es legítimo y necesario para las mujeres más pobres del país, no sólo por sus vidas sino porque allí hay que crear otras condiciones para modificar la sobrecarga de trabajo y permitir una mayor o plena participación política de las mujeres. Solamente que las organizaciones feministas de izquierda, no logran incorporar estas demandas, como suyas, aún siendo que sus organizaciones son de base y muy ancladas en la realidad popular.

Incluso el crecimiento de hombres y de mujeres como deudores del estado serán una manera de sujeción laboral y familiar, para acceder a esos mismos beneficios sociales.

Es cierto, en relación al neoliberalismo, este modelo en curso puede dar ciertas ventajas, no es lo mismo las mujeres sosteniendo la vida familiar solas y bajo su propia autogestión  que con una mínima ayuda estatal.  Para las mujeres algo así es muy significativo, pero también desmoviliza a las mujeres y les quita la capacidad de autonomía individual.

La autonomía económica de las mujeres frente al estado, en relación a los hombres, y la lucha por los DESCAS, los derechos laborales, sobre todo de las mujeres empobrecidas, bajo toda condición, y de todas las edades es una condición fundamental para sobrevivir dignamente en una sociedad dividida y desigual, y debería pasar a ser nuevamente el centro de la disputa con el estado.

La criminalización de la protesta ha sido feminizada

Ciertamente este tema ha sido ya explicado por una serie de análisis, sin embargo, ¿qué significa desde una visión feminista la criminalización de la protesta?, es un retroceso complejo, mientras en los resultados electorales, tenemos niveles de votación de las mujeres del 50.9%, en los que se ve un  crecimiento de la participación política electoral de las mujeres.

Al mismo tiempo,  se puede mostrar que las mujeres encarceladas, o agredidas en movilizaciones, deben retornar al espacio privado y callarse o no salir de allí.  Nuevamente el espacio público es para hombres, adultos, enfilados en el gobierno.

La cacería de brujas fue un hecho aleccionador para tapar la boca a las mujeres más irreverentes en contra del machismo o del autoritarismo, apresar a una mujer es como quemar a una bruja, es decirle “tú no estás para el espacio público, y tu accionar político debe reducirse a la casa o a cosas domésticas”.

Este  concepto de política ha sido duramente cuestionado por años, desde el movimiento de mujeres, ahora solo lo hacen ciertas tendencias del feminismo que cuestionan este forma de expropiar a las mujeres de su capacidad política y de su acción como sujetas políticas.  Las mariposas de Luluncoto, han sido apresadas y al parecer serán juzgadas por hacer política, esa es una lección para las mujeres políticas. Y su reciente liberación, en parte por la presión de organizaciones de Derechos humanos, ecologistas, organizaciones políticas de izquierda, y por organizaciones feministas de izquierda han sido vitales, justamente expresando el derecho a la participación política y a disentir con el estado o el gobierno.

También, la votación mayoritaria de las mujeres por los candidatos R. Correa, Lasso, Gutiérrez, etc., muestran esa complicación, las mujeres son ciudadanas por el voto, no por el ejercicio democrático del que son capaces.

 La exigencia de una participación plena y directa para las mujeres, como la lucha por que el espacio público de las mujeres debe ser una realidad cultural que no se puede reprimir o silenciar, puede emerger nuevamente si se logra un repolitización de las organizaciones de mujeres frente a la despolitización o un goteo de participación que permite el estado.  Las mujeres ya han hecho camino al respecto de exigir igualdad política en lo público y en lo privado.

Los derechos sexuales y reproductivos

El productivismo al que vamos será generador de nuevas formas de violencia, igual que la centralidad del estado basado en formas autoritarias y machistas. Los intentos de bajar los niveles de violencia será, una falacia, frente a la reproducción de los niveles de violencia en contra de las mujeres.

Sin embargo, esta mixtura que oferta productivismo y bienestar social o buen vivir, permite la exigencia de derechos para las mujeres, derechos que pueden radicalizar exigencias antes no logradas, como la misma despenalización del aborto.

En el ámbito del trabajo no remunerado, ocurre lo contrario, la intervención de las mujeres es mayor que la de los hombres y, ni su maternidad ni trabajo doméstico es valorizado ni compartido con el resto de miembros de la familia, de la comunidad ni del Estado. Por ende, la desigualdad en el goce de los recursos, en la toma de decisiones y la falta de autonomía y la baja autoestima que esto genera en las mujeres tiene una relación inversa con los niveles de goce de otros derechos, como el acceso a atención y servicios de salud sexual y salud reproductiva oportuna y de calidad, y de disfrutar, por ende, de un buen estado de salud.

Es así que los derechos sexuales y derechos reproductivos se mueven entre contradicciones y polarizaciones frente a un gobierno que ha asumido posiciones conservadoras en cuanto a los derechos de las mujeres. La ideología y estereotipos de las y los tomadores de decisiones siguen interfiriendo en la elaboración, orientación e implementación de las normativas secundarias, de las políticas y en la toma de decisiones debido a una colisión entre sus posturas y las disposiciones constitucionales y demandas sociales, especialmente cuando de los derechos de las mujeres se trata.(Informe alternativo al Comité DESCAS en español, 2012; 4)

La despenalización del aborto, la laicicidad del cuerpo y las decisiones para las mujeres, y una salud integral son posibilidades a exigirle al estado.

Hay un aspecto no muy discutido, que si bien no tiene que ver con los resultados electorales ocurrió mientras estábamos en estos temas políticos, la salida del Papa Benedicto, cosa que para las feministas bajo cualquier óptica es positivo para la lucha, allí, ese cuestionamiento y la crisis religiosa que ello implica, es un espacio para la confrontación con posturas conservadoras.

La resistencia feminista y las posibilidades

Las organizaciones de mujeres, no son ajenas de los movimientos de la realidad. Los resultados electorales, muestran una derrota para los feminismos más críticos, sin duda. Muestran que el patriarcado capitalista al que nos enfrentamos no es débil, al contrario es muy fuerte.

Por ello, las razones para un feminismo capaz de ajustarse aún más a las demandas de las mujeres, es imprescindible. Organizaciones de mujeres que necesitan desde lo local, avanzar hacia cambios profundos, pero no negando las necesidades de las mujeres por asumir su existencia material y que ya lo están haciendo.  No se trata de reducir la capacidad de crítica, sino de impulsar desde las demandas sociales, debates políticos con todas las mujeres.

Por decir, el feminismo requiere crear puentes entre las opciones por el bono de desarrollo humano y la economía para la Vida, pero esos puentes que construir son varios, pasan por retomar el debate feminista de la economía solidaria, pero también de las otras formas de concretar derechos laborales y resistencias al modelo de desarrollo actual.

Es como retroceder avanzando, o algo así, solo que las organizaciones de mujeres son la prioridad política, pero la necesidad de avanzar con miles de mujeres, más aún y es allí donde hay graves dificultades.

La posición frente al estado, siempre ha sido conflictiva para el feminismo, pero en aquellas formas de inclusión las organizaciones de mujeres han logrado organizar su confrontación a más largo tiempo. Es cierto, los feminismos se quedan muchas veces atrapados en las dinámicas del estado, pero otras veces, allí ha provocado cambios sustanciales, desde movimientos críticos de mujeres empobrecidas- ¿Qué es eso en estas condiciones? es lo que hay que debatir.

Pero la alianza feminista incluso con el feminismo institucional,  en momentos de la lucha frente al estado, sigue siendo previsible.

¿Es posible una derrota mayor que la que electoralmente ha representado, para un feminismo de izquierda, popular y diverso? Sí, es posible, porque con cuatro años en que la lucha desde el estado será como una máquina que arrasa, en una “tensión-alianza” real y ficticia con la derecha, encabezada por Lasso, que podría avanzar y menguar el proceso de la “revolución ciudadana”.

Y finalmente la relación  con los movimientos sociales. Púchicas, es un tema complejo, lo que sabemos es que hay que avanzar hacia organizaciones de mujeres capaces de lograr que las amas de casa, las mujeres de las tienditas, las trabajadoras domésticas, las mujeres usuarias de la maternidad gratuita sientan el feminismo como suyo, pero sabemos que la relación con los hombres es parte de nuestra lucha también.

Entonces el debate de los movimientos mixtos, vuelve a ser urgente, procurando en medio de los agrestes y a veces, no muy amorosos encuentros históricos.

Este proceso entre lo autónomo y mixto, debido a la realidad nos exige mayores diálogos entre hombres y mujeres, cambios más juntos, respetos a nuestras autonomías, procesos democráticos en que las mujeres no seamos la cola de la política, sino actoras de nuestras vidas, no solo un voto para propuestas que se quedan en los pincelazos de género.

Pero también sabemos que los feminismos populares, están ante una difícil pero bella tarea la de no romper sus vínculos, evitar rupturas, por presidentes, por modelos de desarrollo, por hombres, por salarios, por estatus de clase, por maridos, por amantes, etc., porque el proyecto político a ser construido y sobre todo los esfuerzos alcanzados en los últimos años, son acumulados vitales para enfrentar los siguientes años, que podrían permitir una reorientación política del feminismo popular y diversos, otros diálogos  con sectores sociales en los que las mujeres se están insertando y otras capacidades con las mujeres de los procesos que siguen demandando acciones  concretas no solo en contra de la Violencia de Género, sino a una serie de demandas políticas, ecológicas, culturales, que hacen parte del Ecuador actual..

Bibliografía

Observaciones finales del Comité sobre el tercer informe de Ecuador, aprobada por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en su cuadragésimo noveno período de sesiones (14 al 30 de noviembre de 2012)- Versión en español de la versión oficial presentada en inglés a la Secretaría del Comité DESC Septiembre 22, 2012

CNE 2013(EL INFORME DE LA CNE HASTA EL DÍA 23/02/2013 ES DE NACIONAL – ELECTORES: 11´380.725)

INEC  2012

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