TRANSGENICOS: HABLEMOS CLARO”. CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.

 “TRANSGENICOS: HABLEMOS CLARO”.

Señor Presidente Rafael Correa Delgado:

en los últimos meses, se ha reabierto un debate público acerca de la pertinencia o no de usar en el Ecuador cultivos y semillas transgénicas.  Usted ha manifestado en repetidas ocasiones su desacuerdo con el mandato constitucional que declara al Ecuador libre de semillas y cultivos OGM.  Al respecto, múltiples organizaciones sociales, conjuntamente con centros de investigación y académicos de prestigio, presentamos las siguientes consideraciones:

ESTAMOS ABIERTOS AL DIÁLOGO

Nos satisface que una vez más se abra un debate nacional sobre este tema, tal como se hizo en la Constituyente de Montecristi (2008), y en la Comisión Legislativa del 2009 al aprobarse la Ley Orgánica del Régimen de Soberanía Alimentaria (LORSA).   Centenares de organizaciones e instituciones, que representamos a su vez a miles de familias ecuatorianas, hemos presentado sólidos argumentos científicos, económicos, agronómicos y políticos a favor de una Agricultura Sustentable y contrarios a liberar los transgénicos.  Fruto de amplios, profundos y serios debates, nuestras propuestas fueron acogidas y luego ratificadas en el Referéndum que dio al Ecuador la Constitución más progresista y participativa de la historia.

 

HABLEMOS CLARO: Mitos y verdades sobre los transgénicos.

Basados en evidencias científicas y en la realidad más concreta, sin apasionamientos ni discursos ideológicos, respondemos a algunas aseveraciones que erróneamente se advierten en el debate público:

¿Son los transgénicos una tecnología superior que resolverá nuestros problemas?

Luego de 40 años de haberse experimentado con estos cultivos habría que preguntarse: ¿hay menos hambre en el mundo? ¿Los campesinos han salido de la pobreza? ¿Se han incrementado los rendimientos de los cultivos por los transgénicos?  Respuestas todas negativas, y las explicaciones son sencillas: ni el hambre, ni la pobreza rural, ni la productividad dependen solamente de la variedad de semillas que se use.  Dependen de una comprensión más integral de los sistemas agrícolas: de recuperar la fertilidad natural de los suelos; de mantener y estimular la agrobiodiversidad; de reconstruir los sistemas mercados y hacerlos más eficientes y justos; de reorientar las políticas y recursos públicos hacia la agricultura familiar campesina de base agroecológica; estas y otras medidas han sido ya indicadas por el propio Relator de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, quien las recomienda a los gobiernos del mundo en su informe de marzo 2011, tomando como referencia las más exhaustivas investigaciones sobre desarrollo rural.

¿Los cultivos transgénicos producen 4 veces más que las variedades normales?

Ocurre lo contrario: los rendimientos son similares o inferiores hasta en un 7% a las variedades comunes.  Esto se explica porque los transgénicos no son diseñados para rendir más (no producen más quintales por hectárea) sino que usan las mismas variedades convencionales y les agregan una característica específica (por ejemplo, resistencia al herbicida Glifosato incorporando genes de una bacteria del suelo).   Lo que sí ocurre, como en el caso de la Soya RR en EEUU o Argentina, es que se intensifica la producción: se expanden las áreas de cultivos con alta mecanización y altos insumos; se cosecha y se siembra sin rotaciones ni descanso para los suelos. Este insostenible y costoso modelo se ha mantenido gracias a ingentes recursos públicos que subsidian la producción, desplazando y abaratando la mano de obra agrícola, y de esta forma artificiosa se supone alta productividad y bonanza.

 ¿Los transgénicos están ampliamente difundidos y son incontrolables?

Hay cerca de 1600 millones de Ha agrícolas en el mundo, de las cuales 160 millones son para cultivos OGM (quiere decir que 90 % de áreas cultivadas del mundo no usan transgénicos).  De las hectáreas cultivadas con transgénicos, más del 94% se destina exclusivamente a 4 cultivos: soya, maíz, canola y algodón; y solamente con 2 características: resistencia a herbicidas y autoproducción de insecticidas. El resto de cultivos transgénicos se desarrollan en extensiones menores y experimentales. En el mundo solo una treintena de países han autorizado y desarrollan de forma extensa estos cultivos (principalmente EE.UU., Canadá, Brasil, Argentina, India, Paraguay…) y – por el contrario- son muchos más los que rechazan esta tecnología, entre ellos la mayoría de países de Europa; por tomar esta decisión ¿podrían considerarse atrasados?

Gracias a estudios realizados por organizaciones de la sociedad civil en pruebas de campo y utilizando la tecnología disponible, se ha demostrado que al momento no existen cultivos transgénicos en el Ecuador, excepto por un experimento de laboratorio de la ESPOL sobre banano (autorizado por el Gobierno nacional).  Pero esto demuestra que con los instrumentos técnicos, la adecuada organización institucional y participación social, sí se pueden evitar.

 ¿El Ecuador consume transgénicos?

Así es, pero no es una buena noticia.  Consumimos subproductos de origen transgénico de forma indirecta a través de los balanceados para alimentación animal que usan soya o maíz transgénicos importados, así como varios alimentos industrializados que contienen aceite y lecitina de soya, aceite de canola,  fructuosa y otros subproductos del maíz transgénico.  Vale recordar que nuestra legislación (LORSA, Ley de defensa del consumidor) obliga a etiquetar de forma clara y explícita cuando un producto contenga material de origen transgénico, norma que hasta el momento no ha sido cumplida; y si estos productos significan riesgos para la salud humana, los ecosistemas o la soberanía alimentaria, la Constitución ordena que deben ser prohibidos (Art. 15).  La pregunta sería ¿por qué las familias ecuatorianas no hemos sido informadas sobre esto? ¿Quién autorizó la importación y uso de estos productos sin antes desarrollar pruebas que descarten riesgos al consumidor y sin la información detallada en el etiquetado?

Pero, a fin de cuentas ¿los transgénicos son o no peligrosos?

¿Cuántos cigarrillos se necesitan fumar para adquirir cáncer? ¿Cuántos enfermos o muertos tendríamos que contar antes de prohibir los transgénicos? Hace 15 años, se decía que no había evidencias contundentes sobre los peligros de los transgénicos, ahora nadie niega que existen riesgos; más aún, muchos científicos y centros de investigación aseguramos que esta tecnología es peligrosa, y ya no podemos ser ciegos ante la realidad; aquí una brevísima muestra de lo que penosamente está ocurriendo:

1.      Daños a la salud humana:

–          Caso del Maíz Starlink: primer transgénico prohibido para consumo humano ¿No se supone que eran inofensivos? ¿Y por qué se prohíbe su consumo? Precisamente porque este fue el causante de miles de casos de alergias y daños a la salud en ciudadanos de EE.UU.  Cantidades enormes tuvieron que ser retiradas de perchas de supermercados en un escándalo público y televisado que ocurrió en 2001.   Desde entonces, quienes promueven los transgénicos ya no ocultan los riesgos inherentes a esta tecnología y ahora para sostener el negocio hablan de hacer evaluaciones  “caso por caso”.

–          Daños en órganos internos: varias pruebas de largo plazo desarrolladas sobre mamíferos demostraron que el consumo continuo de soya y maíz transgénicos causa daños y malformaciones en órganos internos (hígado, páncreas), baja fertilidad, crías con poco crecimiento, entre otros graves problemas.  Los estudios más difundidos son del reconocido investigador húngaro Arpad Pusztai, y últimamente de la Universidad de Caen en Francia (El genetista Seralini, que lideró este estudio, antes era considerado una eminencia en el tema y hoy extrañamente es tachado de pseudocientífico, y la importante revista que publicó su estudio, antes muy reconocida, es calificada por las transnacionales de la transgénesis como “prostituida”)

–          Todos los transgénicos contienen genes de resistencia a antibióticos, lo cual es causa de preocupación para la comunidad médica.  La última crisis europea (2011) de los llamados “pepinos españoles”, causada por una extraña cepa de la bacteria E. Coli resistente a 7 antibióticos diferentes, que infectó a mas de 3 mil personas y provocó más de 40 muertos en Alemania, no ha sido debidamente aclarada.  Para muchos expertos, dicha crisis tendría relación con la transgénesis, ya que E. Coli es ampliamente usada en los laboratorios para crear transgénicos; además la bacteria está presente en el tracto digestivo del ganado vacuno que en Europa se alimenta con soya transgénica desde hace más de una década.

–          En general, la tecnología concibe enormes incertidumbres ya que los genes no operan de forma mecánica, la transgénesis no es predecible ni estable, como aseguran sus promotores.

2.      Daños agronómicos y al ambiente:

–          Los transgénicos incrementan el uso de pesticidas, herbicidas y fertilizantes químicos. ¿Evidencias?  Gracias a expansión de la soya transgénica, Brasil es hoy es el primer consumidor mundial de pesticidas y fertilizantes químicos.  Argentina incrementó de forma exponencial el uso de glifosato al ampliarse el cultivo de Soya RR (cultivo transgénico diseñado para tolerar amplias aplicaciones del herbicida Glifosato) y centenares de familias sufren hoy las consecuencias del desplazamiento y  la contaminación.

–          Los transgénicos han provocado el aparecimiento de “supermalezas” precisamente porque ellas van adquiriendo resistencia al herbicida Glifosato para el cual aquellos están diseñados y adaptados.

–          En Colombia muchos cultivadores de algodón y maíz fueron afectados por el fracaso de la variedad transgénica BT que suponía ser resistente a insectos plaga (los transgenes BT hacen que la planta produzca una sustancia insecticida), las plagas no desaparecieron como se esperaba, pero sí desaparecieron especies de insectos benéficos como la mariposa monarca (polinizadores), las variedades de semillas convencionales se perdieron y los agricultores ahora dependen de una tecnología más cara e ineficiente, aunque ya no la quieran; además pierden competitividad en los mercados ya que muchos consumidores rechazan en su dieta este maíz insecticida.  En coincidencia, el año anterior el gobierno de Burkina Faso decidió renunciar al algodón transgénico BT, que constituye el 60% de las exportaciones del país, y que es producido por pequeños agricultores. La introducción del algodón transgénico aumentó el costo de las semillas ¡de 550 francos a 27.000 francos!

¿Los transgénicos son resistentes a heladas y sequías?

Si esto fuera así ¿dónde están esas semillas? Habrían sido muy útiles en la terrible sequía que afectó cientos de miles de hectáreas en EEUU en 2012. En realidad estos experimentos han fracasado repetidamente, porque no hay semillas resistentes a heladas o sequías, sino “sistemas agrícolas más o menos vulnerables a los cambios climáticos”.  Por supuesto que sería deseable tener cultivos resistentes a heladas, sequías, plagas, enfermedades, pero nuevamente aquí el mismo error paradigmático: los transgénicos no pueden y no podrán enfrentar estos fenómenos porque adaptarse con éxito a climas y circunstancias extremas depende del manejo adecuado de suelos, de riego, de pisos climáticos, de cultivos diversificados y asociados, barreras vivas y por supuesto también de variedades adaptadas, tal como lo hicieron nuestros pueblos campesinos con las centenares de tipos de papa, maíz, quinua, amaranto… Esto implica cambiar nuestra comprensión y hacer diseños más inteligentes de los sistemas agrícolas, así lo propone la Agroecología, un modelo tecnológico integral y muy superior, que además reconoce el diálogo permanente entre saberes de las ciencias occidentales y los conocimientos ancestrales como el mejor camino para dinamizar y modernizar la agricultura, y así resolver la crisis.

¿Qué hay con los medicamentos que se hacen con OGM?

El uso confinado de microorganismos con fines médicos, como la producción de insulina a partir de bacterias transgénicas, es un procedimiento no exento de peligro, pero que incluye estrictas medidas de bioseguridad y se desarrolla en áreas de laboratorio estériles y aisladas herméticamente, y dichos procesos no están prohibidos en nuestra constitución. Nada tiene que ver esta aplicación tecnológica con el cultivo masivo al libre ambiente de millones de hectáreas de cultivos transgénicos que interactúan con el ecosistema, que se convierten en nuestra comida y en parte de nuestro propio organismo con efectos impredecibles.   Además, los fármacos no son en sí organismos transgénicos, son subproductos (como la insulina) que no contienen los transgenes y son aplicados solo eventualmente, a diferencia de los alimentos transgénicos (como la soya o el maíz) que consumimos directamente casi a diario; contienen en sí mismos a los transgenes y son sustancialmente diferentes a los alimentos naturales, dado que la mayoría de las veces incluyen material genético de virus y bacterias infecciosas.  Cualquier científico, con algo de ética, supondría de inmediato que esto implica peligro.

Además, recordemos que la causa del 70% de los problemas de salud pública en el mundo, y particularmente la diabetes (a cuyos pacientes se administra insulina), principalmente son efectos de una mala alimentación que bien podría prevenirse con la promoción de una dieta sana, que a su vez puede ser provista con productos agrícolas de mejor calidad y variedad, justamente lo que ofrece nuestra Agrobiodiversidad y el modo de producción Agroecológico.

Si renunciamos a nuestra condición de territorio libre de transgénicos, sin duda corremos riesgos altísimos e innecesarios:

  1. En riesgo nuestra Agrobiodiversidad:  a diferencia de lo que aseguraron los promotores de los transgénicos en los años 90, los cultivos OGM pueden contaminar genéticamente a variedades normales, tal como ocurre actualmente en México, centro de origen del maíz y que lamentablemente ha encontrado en sus campos de variedades nativas contaminación con transgenes de maíz BT.   Otros estudios han encontrado ya transgenes tanto en bacterias del tracto digestivo humano y animal, como en algas marinas, es decir que efectivamente pueden transferirse en la cadena trófica, a pesar de que se aseguraba que esto era imposible.
  2. Rechazo internacional a nuestros productos: los consumidores estadounidenses y europeos, nuestros principales mercados, rechazan de forma creciente los alimentos transgénicos, lo cual afecta de manera importante a la exportación de productos de nuestros países. Ya ocurre actualmente con la miel de abeja de México y Centro América que se exporta a Europa y al detectarse que contiene polen de maíz BT está siendo rechazada.   Incluso el gigante de la alimentación (o mala alimentación) Mc. Donald suspendió en año 2000 el uso de papa transgénica debido al total rechazo de los consumidores de Europa y Japón. Hemos recibido cartas de movimientos de consumidores, tales como Slow Food Internacional (el más grande e influyente del mundo), quienes alertaron a sus miembros sobre el experimento de banano transgénico en Ecuador y están a la expectativa de que se mantenga la condición de país libre de estos cultivos y semillas.  Esta alerta llegó incluso al propio sector bananero y algunas de sus asociaciones han comunicado  su preocupación al respecto.
  3. Pérdida de competitividad: Ser país libre de transgénicos nos coloca en una situación de alta competitividad debido al sustancial crecimiento de la demanda mundial de alimentos limpios y orgánicos (negocio de 50 mil millones USD/año a un ritmo de crecimiento del 9% anual).  Esta condición se refuerza por la excelente imagen de vanguardia internacional que el Ecuador proyecta como país que defiende la naturaleza (Proyecto Yasuní, derechos de la naturaleza, megadiversidad, libre de transgénicos).

Los wikileaks y los transgénicos en Ecuador

Consideramos también importante analizar las aseveraciones de los cables “wikileaks” difundidos por nuestro asilado político Julian Assange, respecto de los transgénicos en Ecuador, donde se explicita el interés de EE.UU. y las industrias transnacionales en lograr un cambio en la Constitución y legislación ecuatorianas para favorecer sus intereses.  Los cables fechados en 2009 afirman lo siguiente:

“La Oficina (embajada eeuu) solicita financiamiento para apoyar los viajes de cinco periodistas ecuatorianos a los Estados Unidos para participar en un tour sobre biotecnología (transgénicos) de una semana. El propósito de la gira de biotecnología para los periodistas es instruir a los formadores de opinión acerca de la biotecnología…. en consonancia con la posición del Gobierno de los Estados Unidos sobre ella”

“Dado que el Ecuador es un mercado comercial para estos productos, (en 2008, Estados Unidos exportó al Ecuador más de usd 33 millones en harina de soja y más de usd 44 millones en cereales secundarios), es de interés del Gobierno de Estados Unidos obtener apoyo público para la biotecnología (transgénicos). La cobertura de los medios de comunicación ecuatorianos respetados, en favor de los transgénicos ayudará a cambiar la opinión pública…. sentará las bases para una opinión positiva y ayudará a prevenir protestas públicas si el Presidente, o la Asamblea Nacional permiten la aprobación e implantación de transgénicos”

Agrega además el cable: “La excepción presidencial contemplada en la Constitución (art. 401) fue añadida solo como resultado del cabildeo de los influyentes agro-negocios del Ecuador….. es de esperarse que la Asamblea Nacional apruebe una legislación que afecte a la biotecnología, al uso y comercialización de semillas transgénicas y a asuntos sobre la protección a consumidores respecto de los transgénicos”.

TENEMOS RESPUESTAS, PROPONEMOS ALTERNATIVAS

 

Nosotros proponemos la AGRICULTURA DEL FUTURO:  Justicia, Tecnología y Productividad para derrotar la pobreza.  Estamos a favor del avance tecnológico, creemos en la ética de la ciencia y en el desarrollo del conocimiento. Por eso queremos un gran plan nacional de investigación, desarrollo y aplicación de nuevas tecnologías sostenibles para el agro, trabajando y fomentando nuestra Agrobiodiversidad y una nueva matriz tecnológica agroecológica y orgánica. Además, podemos desarrollar biotecnología sustentable no transgénica en todas sus múltiples posibilidades: microbiología agrícola, biorremediación, bioreactores, biofiltración y centenas de opciones que no representan riesgos y no están de ninguna manera prohibidas en nuestra norma.

Introducir semillas y cultivos transgénicos sería perpetuar el actual modelo agrario que está colapsando, si existe un interés auténtico por impulsar la agricultura y enfrentar la pobreza rural, primeramente pensemos y actuemos con justicia frente los problemas estructurales que agobian a nuestras familias campesinas y que aún no han sido resueltos: agua, tierra, crédito, comercio, vialidad rural y más.

Contamos con la experiencia y el talento suficiente para recuperar la producción e impulsar una auténtica revolución agraria, enfrentando y resolviendo la pobreza rural.  Sabemos y podemos recuperar la fertilidad de nuestros suelos y por tanto su productividad, todo a través de modernas técnicas agroecológicas y orgánicas muy eficientes, seguras y poco costosas, que además de proteger nuestros cultivos de las abundantes plagas y enfermedades que hoy proliferan, nos liberan del uso de agrotóxicos y pesticidas que tanto daño continúan haciendo a las familias ecuatorianas.  Contamos con las evidencias y testimonios que así lo demuestran y aspiramos a que se nos permita mostrarlas. Invitamos a Ud. y a toda la sociedad ecuatoriana a conocer las centenas de experiencias de familias campesinas que hoy hacen frente con éxito a la pobreza y a los problemas de la agricultura en el Ecuador, y esperamos del Gobierno Nacional una respuesta innovadora para impulsarlas y multiplicarlas.

Fianalmente, se está provocando un debate insuficiente y reduccionista si la pregunta se limita a ¿si o no transgénicos?, lo pertinente es ¿qué modelo agrario y alimentario queremos para el país?.    Por tanto este no es un asunto exclusivo de científicos que intentarán dilucidar lo que debemos producir y lo que debemos comer.  Somos las y los agricultores y las familias consumidoras ecuatorianas quienes conscientemente enfrentaremos la crisis agraria y alimentaria, diciendo con firmeza que ¡no queremos más veneno en nuestra tierra y en nuestra comida! Y juntos, productores y consumidores, campo y ciudad unidos afirmamos de forma categórica: ¡no necesitamos transgénicos!

Vamos a compartir y contagiar de esta visión a todo el Ecuador: “podemos tener alimentos sanos, ricos y de nuestra propia tierra, para nuestro pueblo y para repartir a todos los pueblos y naciones”. Seremos reconocidos como el País donde se cultivan los alimentos más sanos y ricos del mundo: libres de pesticidas, agrotóxicos y libres de transgénicos”  ¡Ese es el Ecuador que queremos y si se puede! ¡Claro que sí!

ADHERENTES A LA CARTA PÚBLICA

Colectivo Nacional Agroecológico, Movimiento de Economía Social y Solidaria del Ecuador (MESSE), Federación de Centros Agrícolas y Organizaciones Campesinas del Litoral – FECAOL, Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador – CONAIE, Federación Ecuatoriana De Organizaciones Campesinas Indígenas Y Negras Del Ecuador – FENOCIN, Coordinadora Nacional Campesina – Eloy Alfaro – CNC – EA,  Red Mar, Tierra y Canasta – Red MTC, Comisión Nacional Consumidores por la Soberanía Alimentaria, Asociación de Productores Agroecológicos del Austro – APAA, Asociación de Productores Biológicos del Ecuador – PROBIO, Red de Productores Agroecológicos del Austro – RAA, Red de Educadores Populares del Guayas, Red de Guardianes de la Semilla – RGS, Asociación de Productores Agroecológicos del Azuay, Movimiento Slow Food –Coordinación Ecuador, Movimiento UTOPIA – Canasta Comunitaria Riobamba, Red de Ecologistas Populares– Loja, Red Agroecológica de Loja – RAL, Plataforma Provincial por la Soberanía Alimentaria – Loja, RALLT Ecuador, Coordinadora Zonal de Intag, Campaña Nacional “Semillas de Identidad”, COMITÉ DE GESTIÓN PROVINCIAL – Tungurahua, Cotopaxi, Chimborazo y Bolívar – Campañas Semillas de Identidad, Gabriela Aguilar – Parque Botánico Los Yapas, Programa de Agricultura Urbana – PAU – Municipio de Cuenca, Feria Agropecuaria del Buen Vivir – Cuenca, Mesa Humanista de Agricultura, Salud y Ambiente, Caja Comunitaria MHAS – Riobamba, Canasta Comunitaria El Cambio – Machala, Boris Zambrano Cabrera – Comunidad Río Grande – Chone – Manabí, Juana Quijije – Movimiento de Mujeres de la Merced – Bahía de Caráquez – Manabí, Asociación de Emprendedoras Argelia Alta – Quito, APOSS – Mendez, ABECC – Tolontag – Pichincha, Asociación Warmi Jatari – Jadán – Azuay, Asociación Productores Agroecológicos San Luis Beltrán – Ludo – Azuay, Asociación Red de Mujeres de Paute, Escuela de Agroecología – Santa Isabel, Red de Economía Solidaria – REDESOL – Azuay, Comuna Illapamba – Octavio Cordero, Asociación Creciendo hacia el Futuro – Turi – Cuenca, Asociación San Juan Bautista – Nabón, Centro Comunitario de Agua, Ambiente y Desarrollo Productivo – Targuapamba – Jadán, FORTIORI – Productores Agroecológicos y Procesadores de Amaranto, Asociación La Florida – Quingeo – Azuay, Asociación de Medicina Ancestral – Jima, Asociación Ñuca Allpa – Quingeo, Asociación Biocorredor Yanuncay – Azuay, Asociación de Productores Moya Alta – Cuenca, Augusto Tosi Velez – Convivium Cuenca de Los Andes – Slow Food Ecuador, Asociación de Pequeños Productores Primer de Septiembre – Santa Ana – Azuay, Asociación La Ramada – Nabón – Azuay, Asociación Ñucanchic Kawsay – Tarqui, Asociación Cristo del Consuelo – Octavio Cordero, Asociación de Productores de El Tambo – Cañar, Asociación de Viveristas de Paute – Azuay, Apicultura ECOABEJAS – Azuay, Asociación de Productores Autónomos “El Tesoro” – Macas – Morona Santiago, Asociación Sumak Mikuna – El Tambo – Cañar, Sistema de Riego Ayaloma – Nabón, Asociación de Pequeños Productores – Corazón de maría – Yanaturo – Sinincay, Caja Solidaria – Nina Pacari – El Tibio – Imbana – Provincia de Zamora Chinchipe, Comunidad Chisicay Alto – Jima, Asociación de Productores Agroecológicos Corazón de Jesús – Sidcay, Asociación de Productores Orgánicos Santa Ana, Desarrollo Social de Pamarchacrin – San Bartolomé,  Asociación de Productores Agropecuarios El Progreso – Nabón, Asociación de Productores Agropecuarios – Wayunkitas – Nabón, Grupo de Mujeres Intercultural Tatupali – Zamora Chinchipe, Asociación de Productores Agroecológicos Sumak Tarpuy – Nabón, Asociación de Productores Agroecológicos El Progreso – Jadán, Asociación de Turismo Comunitario Cushi Wayra – Tarqui , Ricardo Cevallos – Hotel Ecologico “EL Manso”, Rosa Rodríguez – Heifer Ecuador , Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio – FEPP – Azuay, Elena Galvez – CDES, Patricia Yaselga – Dirección Ejecutiva – SEDAL, Silvana Rivadeneira A. – Corporación Ecolex, Lilián Vallejo Gordón – Swissaid Ecuador, Johana Izurieta – Fundación Yerbabuena – Guayaquil, Fundación Terranueva – Ecuador, Ruben Zambrano Estupiñán – Fundación Macumba, Fausto Falconí – Flores de Nápoles.  Adhesiones Personales: Chef Esteban Tapia Merino, Dr. Stephen Sherwood, Knowledge, Innovation and Technology. University of Wageningen (Países Bajos), Laura G. Boada Medina, Wilson Vega Ortiz – zootecnista, Angel Morocho Benitez – ciudadano y empleado público, Lorena Escobar, Marcela Vintimilla, Sayonara Morejón, Nublis Nicolalde, Blanca Merchán, Giselle Viteri, Martha Pacheco, Virna Padilla Puente, Nelson Gonzalo Mazón Ortiz, Paola Rengel Vega, Carmen Gangotena…..siguen más firmas adherentes.