¡AY, QUE TENEMOS LA CULPA! por Hugo Palacios (el búho)

 

Nosotras tenemos la culpa de ser agredidas por ser mujeres. Porque no competimos con la fuerza del súper macho.

Nosotros tenemos la culpa de ser violentados  por tener otra orientación sexual. Por no vestir de uno, sino de mil colores. Por alterar el gusto de los señaladores, por generar asco en las mentes de concreto.

Nosotras tenemos la culpa de ser agredidas por andar provocando, por vestir con mini y escote. Por sentirnos libres y sacarle chispas a la monotonía.

Nosotros tenemos la culpa de ser insultados y golpeados por demostrarnos afecto en público, por andar de la mano, por darnos un beso entre hombres, entre mujeres, por ser diferentes.

Nosotras tenemos la culpa de ser violadas por andar solas, por ser imprudentes, por no buscar protección, por no contratar guardaespaldas. ¡Bienechito, quién les manda!

Nosotras tenemos la culpa por ser unas putas, unas vendidas, unas regaladas. Por no comulgar los domingos. Por abrir las piernas a la dicha sin primero consultar con el Papa.

Nosotras tenemos la culpa por no santiguarnos en la esquina, al salir de un bar, al confiar en los otros. Nosotras tenemos la culpa por andar coqueteándonos con el mundo, por sonreírle al vecino, por gritar un ¡salud! con vaso lleno.

Nosotros tenemos la culpa por no aceptar el rol que la sociedad nos impuso. Y  tenemos la culpa por no ser “normales”, por mirar a otro lado, por sentir distinto, por caminar en otro sendero y por transgredir el triángulo equilátero y el cuadrado perfecto.

Nosotras tenemos la culpa por andar paradas en una esquina, por vendernos por unas monedas; si trabajo hay, solo que no quieren, les gusta la vida fácil, la vida alegre, acostarse con diez en un día. Hay que sacarlas de aquí, de allá, no ven que afean la ciudad, hacen añicos la moral.

Nosotros tenemos la culpa, nosotras tenemos la culpa de no querer este cuerpo, de sentirnos ajenos a lo impuesto, de travestirnos al sol, de disiparnos a la noche. Tenemos la culpa por ser unos “degenerados”, por incitar al mal a los buenos maridos, a los castos hijos de familias bien. Por andar de estilistas envés de tener un trabajo normal. “Si sólo fueran hombres, si solo fuera mujer”.

Nosotras tenemos la culpa. Nosotros tenemos la culpa. ¿Quién nos manda? ¿Para qué provocan? ¡Ya saben cómo son algunos hombres! Ya saben el peligro de la noche. Ya saben y no hacen caso. Confiésele padrecito, que todo es su culpa…