ENTREVISTA A MILAGROS AGUIRRE: EL ESTADO NO HA SABIDO PROTEGER A LOS DÉBILES

 El Hoy <www.hoy.come.c>

04 Abril 2013

La situación entre clanes indígenas empeora

Los habitantes de Dicaro y Yarentaro han pedido que no intervengan las autoridades del Estado ni que viajen a esos lugares los dirigentes indígenas de otras provincias

Las autoridades investigan las versiones sobre un ataque de indígenas contra un clan aborigen en aislamiento voluntario, que habría ocurrido en un lugar remoto de la Amazonía dejando un número indeterminado de muertos.

Miembros de un programa oficial encargado de proteger a los llamados pueblos no contactados realizan sobrevuelos desde el martes en la provincia de Orellana para identificar el lugar del siniestro e iniciar las investigaciones, señaló el ministerio de Justicia en Twitter.

Además, el Gobierno conformó una comisión con personal de esa cartera y de los ministerios de Interior y Salud, así como de la Policía, la Fiscalía y la gobernación de Orellana, para realizar las pesquisas.

En tanto, la dirigencia huaorani confirmó que 16 miembros de las comunidades de Dicaro y Yarentaro de la provincia de Orellana atacaron a los taromenanes para vengar la muerte de dos líderes de su etnia y que no permitirán que intervengan las autoridades del Gobierno, ya que es un conflicto interno.

Se cree que el ataque pudo ser un acto de venganza, ya que el pasado 5 de marzo una pareja de líderes de los huaorani habían sido asesinados con lanzas, aparentemente, por indígenas taromenanes, que custodian sus territorios para impedir el paso de personas relacionado con empresas madereras.

El dirigente huaorani de Pastaza, Pedro Enqueri, aseguró que no permitirán intrusos en su territorio y que el hecho responde a un acto de una venganza que es parte de su cultura ancestral.

Sobre los dos menores capturados dijo que se ha comunicado por radio con miembros de las comunidades de Dicaro y Yarentaro y que aseguraron que están bien, tranquilos y jugando. Estas declaraciones las hizo en Ecuavisa ayer.

Las organizaciones sociales que luchan a favor de la vida de los pueblos no contactados rechazaron la masacre y pidieron a las autoridades que no den soluciones simplistas a esta compleja situación, ya que puede  poner en riesgo a más personas. Además solicitaron que se tomen medidas concretas, realistas y factibles lo antes posible.

El enfrentamiento de los huaoranis con los pueblos que se mantienen en aislamiento voluntario no es reciente, data de la década de los 60.

A este enfrentamiento interno de las nacionalidades se suma la presión que existe por las actividades de extracción petrolera y  maderera en la  zona. (LVN)

El Estado no ha sabido proteger a los débiles

La violencia entre huaoranis ha cobrado esta semana un número no determinado de víctimas. Milagros Aguirre da elementos para entender por qué

La entrevista

¿Cómo entender los nuevos hechos de violencia en el territorio huaorani?

Lo que acaba de ocurrir se relaciona con la emboscada que hicieron los taromenani el 5 de marzo contra Ompure y Buganey, una pareja de adultos. Ompure era uno de los pocos huaorani que tenía una relación de cercanía con los taromenani, pero siempre en desigualdad de condiciones: Ompure tenía escopeta, por ejemplo, cosa que los otros no tienen. Algo pasó en esa relación. Una de las hipótesis dice que a Ompure le estaban pidiendo cosas, herramientas que ellos necesitaban para sobrevivir. En noviembre del año pasado ya hubo un primer incidente, donde los taromenanes entraron a la casa de Umpure, que vivía solo metido en un monte a tres horas de la comunidad. Él era una presencia contenedora de estas violencias. Vivía en un polvorín, estaba en la frontera misma con los taromenani.

¿A qué se refiere?

La selva de hoy no es la selva que está en el diccionario. La selva de hoy es una selva mucho más complicada para estos pueblos que no entienden qué es lo que está pasando con sus vecinos. En esta selva de hoy hay una cantidad de intrusos terribles: los madereros, campamentos de droga, incursiones de turistas de toda índole, cazadores, sitios de ensayo de tiro, helicópteros que vuelan sobre las casas, ruidos extraños que no saben de qué son, ruidos petroleros los que provocan la misma vivencia contemporánea de los huaorani. Por ejemplo contaban que el día de la muerte de Umpure había tal ruido en la comuna por los parlantes de música y todo eso, que ni siquiera escucharon los gritos. En fin, es un bosque más peligroso para ellos, un mundo que no conocen, indescifrable. Antes conocían a los otros clanes y conocían de alguna manera cómo se movían, donde compartían la cacería y todo eso. Hoy la selva se ha convertido en un lugar de muchísimas presiones.

¿Por esta razón ellos están a la defensiva y eso explica lo que ocurrió con Umpure?

Sí, están a la defensiva. En noviembre entraron a la casa de Umpure y le robaron hasta la hamaca. Umpure salió a la comunidad y empezó a pedir cosas para entregar al grupo, diciendo que si no, le matarían.

Los últimos hechos de violencia, ¿son una venganza por la muerte de Umpure?

Desde ese día la familia de Umpure salió corriendo a la selva a buscar a los taromenane, irles a ver si estaban cerca para evitar más muertes. Es algo así entre el miedo y la venganza juntos. Ese mismo día salió una expedición, al día siguiente salió otra. Luego se contuvieron un poco, hubo una semana en que no salieron y después volvieron a reunirse, se juntaron doce personas más o menos. Uno entiende que salieron en esos días no precisamente a buscar venganza, sino a saber dónde estaban, porque nunca habían estado tan cerca. Imagínese que los taromenanes llegaron hasta el mismo poblado, que está en plena carretera, un sitio en el que nunca habían aparecido.

¿No se supone que, al contrario, los taromenane, se alejan cada vez más se de las carreteras y de los poblados?

Eso no es tan cierto. Uno de los grandes problemas que tenemos para entender este tema son nuestros tabús. Yo no creo que ellos están en aislamiento voluntario, forzado. Los últimos contactos han sido todos violentos, salvo estas relaciones medio pacíficas que tenían con Ompure o con algún otro viejo o mayor que por ahí comparte el territorio pacíficamente.

¿Quiere decir que ellos están aislados por miedo?

Ahora que la selva está llena de cosas agresivas, ellos están encerrados sin poder moverse para un lado, ni para otro. Creo que lo de los tabús es muy importante, que hay que dejar de pensar que son pajaritos libres que vuelan por el bosque: estamos hablando de un tigre enjaulado. Están enojados, agredidos todo el tiempo. Les llega mucha basura. De hecho, en sus lanzas se pueden ver señas de ese contacto extraño que tienen con el mundo, porque en sus lanzas hay plásticos, hay papeles de galletas, hay basuras que encuentran en el bosque, es decir, es un bosque. Además, se ha reducido su espacio físico, el espacio de cacería. Hay distintos actores ahí y ellos seguramente no entienden nada de esos actores, se sienten agredidos, de hecho ellos con la muerte que hubo en el 2009 se acercaron a la carretera de un poblado vecino y ahí mataron, en la carretera, es decir, en una selva llena de cosas extrañas en la que intentan marcar territorio. Su pelea ha sido siempre territorial.

¿Eso está en el fondo de la enemistad de los huaorani con los taromenane?

Sí. Cuando a raíz de la muerte de Ompure empezaron las expediciones -hubo tres- nosotros desde la Fundación Labaka, desde el Vicariato de Aguarico estuvimos alertando de esto. Se dijo bastantes veces a las autoridades que los huaoranis van a salir a buscarles. Una de las cosas que pedimos en su momento es que tenía que haber una indemnización porque el ataque era, de alguna manera, responsabilidad del Estado. Supuestamente los taromenane y los tagaeri están protegidos por el Estado. Así que el Estado en esta ocasión, ya que ha habido otras muertes de las que no se ha hecho responsable, tenía que acompañar a la comunidad, tenía que indemnizar de alguna manera y hacerles entender que no podían ir a buscarles y desencadenar más violencia. Pero no se hizo ninguna acción concreta. Lo único fue una entrega de alimentos en la comunidad.

¿A qué autoridades del Estado se refiere?

Al Ministerio del Interior y al Plan de Medidas Cautelares, que depende del Ministerio de Justicia. Toda la información de que disponíamos, incluidas las del asalto a Ompure en noviembre, siempre se las pasamos al Plan de Medidas Cautelares porque ellos se supone que son los responsables y nosotros procuramos que las autoridades estén enterados de lo que pasa. Entiendo que la compañía Repsol estuvo haciendo lo mismo, estuvo diciendo que tal grupo está saliendo. Por razones que no alcanzo a entender las acciones se han demorado mucho. Entiendo también que es un tema difícil y que hay algunas autoridades que no comprenden el tema. El asunto es que nadie acompañó a la comunidad ni se planteó algún tipo de negociación. Nadie vino a decir: nosotros vamos a indemnizar a la familia y a cambio de eso vamos a prohibir que ingresen.

¿Ese acercamiento pudo haber evitado este desenlace?

Si no lo evitaba por lo menos lo retrasaba. La última expedición salió la semana anterior, se demoraron una semana y el lunes nos enteramos que habían regresado, que habían matado no sé a cuanta gente y que se raptado a dos niñas. Las niñas están en la comunidad. E Plan de Medidas se movió un poco más rápido ahora sí, para por lo menos hacer una acción sanitaria urgente porque las niñas se pueden morir con cualquier enfermedad de contagio, una gripe las puede matar. Logramos por lo menos vacunar a las niñas. Entiendo que el Ministerio de Justicia y el Plan de Medidas dieron un sobrevuelo el martes y no pudieron encontrar nada. Ayer hicieron otro sobrevuelo. No encontraron la casa de la matanza, todavía no se sabe a cuántos mataron, pero encuentran por lo menos chacras, lo cual indicaría que el grupo es más grande.

¿No se han encontrado cuerpos?

Nada, no han encontrado nada. Esto tiene que ver con que no han podido ingresar a la comunidad y hablar con los que fueron. También tengo entendido que se han prohibido más sobrevuelos porque esto va a fastidiar más a ellos a los que están dentro de la selva.

¿Qué se que viene ahora? ¿Una escalada aún mayor? ¿Cómo evitarla?

Es hora de que los distintos actores, de una manera ordenada, empiecen a estudiar propuestas para realmente proteger a estos grupos. El Plan de Medidas Cautelares fracasó, y no ahora sino en 2009. Cada vez que hay muertos la reacción ha sido la misma: se reúnen todos los ministros, las autoridades de no sé que y luego todo queda en el olvido. El país a dado muestra de que no sabe proteger a los mas débiles. También tiene que ver la dirigencia indígena, que se reunió el miércoles pasado, sacó un comunicado pidiendo que se vayan las petroleras, que se vaya todo el mundo. El Estado y la dirigencia no solo tienen que reaccionar, tienen que sentarse y trabajar. Establecer una política para el manejo de un territorio compartido, donde huaoranis y taromenanes puedan convivir sin agredirse.

El personaje

Milagros Aguirre es directora de la Fundación Alejandro Labaka, con sede en Coca, que ha publicado varios estudios sobre la problemática huaorani.