¿POR QUÉ TANTO LÍO CON YOANI SÁNCHEZ? por Pablo Stefanoni

Página 7 <www.páginasiete.com.bo>

 

Yoani Sánchez es una filóloga cubana que, a partir de su blog Generación Y -por los muchos  nombres de las cubanas de su generación que comienzan con i griega–, saltó a la fama mundial.

Recibió premios a granel, se convirtió en una suerte de corresponsal de El País -luego de la salida de Mauricio Vicent- y ahora hace una gira mundial propia de una estrella de rock. Se transformó en un símbolo para los críticos derechistas de Cuba.

La revista Time la consideró en 2008 entre las cien personas más influyentes del mundo. La SIP la nombró vicepresidenta regional por Cuba de su Comisión de Libertad de Prensa e Información.

Del otro lado, los seguidores del régimen cubano no dejan de escribir sobre ella, acusándola de ser la cuña del imperio en esa isla e incluso -como ocurrió en Brasil con grupos castristas- impidieron por la fuerza algunas de sus intervenciones. A su lado estaba el senador Eduardo Suplicy, del PT de Lula, no el embajador de EEUU.

En el blog mendocino La Quinta Pata publican un artículo en el que la llaman directamente “la bloguera de la CIA”.

Sin duda, Yoani Sánchez encarna un nuevo tipo de oposición en la isla, alejada de las proclamas de Radio Martí. Pero lo importante acá es que si una simple bloguera pudo transformarse en una especie de símbolo es porque las restricciones a la libertad de expresión en la isla transformaron sus “catárticas, irónicas y desencantadas viñetas de la realidad” -como ella misma las definió- en hechos subversivos. Lo mismo ocurrió con sus numerosos intentos frustrados de salida: ¿acaso en su actual gira dice cosas que no hubieran sido publicadas ya en El País?

Un encuentro de “neuróticos anónimos” en un Chevrolet modelo 40 y pico, que funge de taxi, en cuyo “mágico interior” los pasajeros activan sus capacidades críticas. Noticieros que anuncian que se resolvieron problemas que esos mismos informativos nunca anunciaron que existían. La decadencia del sistema educativo y sanitario -otrora orgullo de la Revolución-.

Las tensiones en una fila para acceder a productos de “la libreta” de racionamiento. La añoranza por el pescado en una isla en pleno Caribe. O los parecidos entre el curioso delito de “peligrosidad predelictiva” -tipificado en el código penal cubano- con las utopías securitarias estadounidenses retratadas en el filme Minority Report… Todo ello deconstruye muchas ideas de la propaganda oficial de dentro y fuera de la isla. Pero cualquier sistema es intrínsecamente débil si este tipo de cosas lo pone contra las cuerdas (al menos eso dicen cada día los apologistas del socialismo cubano).

Yo no coincido con las ideas de Yoani Sánchez. Me parece que simplifica muchas cosas y le quita complejidad a tantas otras. No coincido además porque soy de izquierda y ella no. Pero creo que tiene derecho a decir lo que quiera donde quiera, sin que grupos neoestalinistas intenten sabotear sus actividades. Tampoco creo que sea una “mercenaria”. ¿Quienes son pagados con viajes para defender al Gobierno cubano son también mercenarios? No creo que lo sean ni ella ni estos/as últimos/as. Otra cosa es que dinero y política marchen mezclados, eso no es ninguna novedad ni ayer ni hoy, y separar ambas cosas es una tarea sanitaria. Tampoco ignoro que el imperio agredió mil veces a Cuba. Pero -como me recordó una vez un joven cubano de la izquierda crítica- era el mismo José Martí quien sostenía que aun en la guerra es necesario crear los embriones de instituciones democráticas que regirán en el periodo de paz.

El otro epíteto, tan usado en Cuba, es el de anexionista -que vale casi para cualquier crítico del régimen regenteado por Fidel y Raúl Castro-. Pero de hecho, Yoani Sánchez no es una partidaria del bloqueo, y así lo dijo en EEUU.

Por otro lado, si hoy ya es una figura protegida por sus nexos y  fama mundiales, no lo era en un comienzo, y muchos de quienes gritan en sus charlas no sé si mostrarían la misma valentía personal que Sánchez tuvo en sus orígenes (es fácil gritar en un acto en San Pablo o Buenos Aires contra la “gusana” Sánchez). Por otro lado, es bastante obvio que si no es bajada de mercenaria y traidora por la izquierda, haya terminado por aceptar los cariños de la derecha.

Odile Orizondo, una bloguera favorable a la revolución,  dice que en Cuba no hay Policía política, aunque reconoce -es oficial- que sí hay Seguridad del Estado. La bloguera “antimercenaria” parece ignorar que  el modelo represivo en Europa Oriental se basaba justamente en la Seguridad del Estado. Quizás desconozca que Stasi era justamente la abreviatura en alemán del ministerio para la Seguridad del Estado.

En su blog Cuba x dentro publicó el artículo   “Estoy aburrida de Yoani”; afirma que el multipartidismo fracasó, por lo que ni vale considerar la idea de reponerlo en Cuba (Fidel ya había dicho que multipartidismo es multiporquería… ¿partido único será porquería única?). Lo que no dice es que en la Cuba actual la Iglesia Católica actúa como “partido”.

A mí también muchas veces me aburre Yoani Sánchez, como por cierto la enorme cantidad de artículos apologéticos sobre el régimen cubano, y lo que hago es no escucharla… pero tampoco trato de impedir que hable.

 

Pablo Stefanoni es periodista.