CONSULTA HIPÓCRITA. por JORGE OVIEDO RUEDA

Misho presidente acaba de amenazar a la conciencia progresista del país con una nueva consulta popular, esta vez para saber si el pueblo ecuatoriano está o no de acuerdo con el matrimonio gay o la familia alternativa. Creo que esta iniciativa lo muestra de cuerpo entero.

Un  gobierno del pueblo no es lo mismo que un gobierno para el pueblo. En el primer caso el pueblo conduce el Estado, en el segundo, sólo es pasajero. Cuando el pueblo conduce el Estado sabe que las instituciones heredadas del pasado son portadoras de todo lo malo y que, para acabar con ello, es necesario cambiarlas por otras. La burguesía hizo lo propio con las instituciones monárquicas, el pueblo trabajador tiene que hacer lo mismo con las instituciones burguesas; pero, aun así, las ideas del viejo régimen se niegan a desaparecer. Es  la nueva sociedad la que se encarga de hacerlo, en un largo proceso de lucha y contrapunto de lo nuevo con lo viejo.

Un líder revolucionario no se aferra a las viejas instituciones, peor aún a los constructos mentales que persisten en la conciencia de la gente. La familia tradicional decadente, en la que el hombre reina, la mujer obedece y los hijos reproducen esa miseria, nunca será la familia que exista en un  régimen revolucionario. Esa familia tiene que desaparecer y surgir otra en la que la igualdad de derechos prevalezca, sea o no heterosexual. Que haya una familia del mismo sexo no quiere decir que sea inmoral, sólo que tiene otra moral.

Que el pueblo llano no esté en condiciones de asimilar tan complejo problema se entiende, pero que un líder que se dice jefe de una revolución defienda la más obsoleta y decadente institución del sistema, se explica sólo porque tenemos de presidente a un inquisidor disfrazado de revolucionario.