NUBARRONES ECONÓMICOS. por Manuel Chiriboga Vega

El Universo <www.eluniverso.com>

07 julio 2013

El crecimiento económico de los países de América del Sur durante la última década fue resultado de una coyuntura extraordinaria de precios altos de las materias primas, especialmente petróleo, productos de la minería y los agropecuarios en el mercado mundial. Ello puede explicarse por una mejora importante en los términos de intercambio para nuestras principales exportaciones primarias, fruto del crecimiento del Asia y especialmente de China. Esto generó un desbalance continuo entre esta extraordinaria demanda y la oferta mundial. La dotación de recursos naturales de América del Sur permitió expandir tanto la producción como, con el concurso de capitales extranjeros, aumentar la capacidad exportadora de minerales, petróleos y productos agrícolas. Pero también significó que los estados mejoren sus ingresos fiscales, tanto provenientes de rentas de esas exportaciones, como en la mayor recaudación tributaria. Ello a su vez permitió llevar adelante mejores políticas sociales, focalizar el gasto en los más pobres y modernizar la infraestructura de los países, al tiempo que el mayor gasto y las mayores exportaciones dinamizaban el mercado interno, expandían la clase media e impulsaban la demanda de los hogares. Con diferencia de énfasis esta es la historia reciente de los países de la región. En el caso de Ecuador, esas condiciones fueron amplificadas por un dólar barato respecto al de nuestros competidores, lo que aumentó nuestra competitividad basada en una tasa de cambio favorable.

No hace mucho el Banco Mundial alertó que esas condiciones, que denomina viento de cola, haciendo un paralelismo con vientos externos que permiten a los aviones aumentar su velocidad, estaban terminando. Esto sería resultado de un menor crecimiento de China, más cerca del 6%, que del 10% de la década pasada, la continuada recesión europea y el lento crecimiento americano. Esto para el Banco Mundial hará que la región apunte a un crecimiento entre 3 y 4%, y no las tasas de más del 5% en los años previos.

Pero me parece que hay otras transformaciones económicas más estructurales que están ocurriendo que pueden nublar más el contexto económico para la región y para Ecuador en particular. En primer lugar está la lenta pero persistente revalorización del dólar, en buena parte resultado de decisiones de la Reserva Federal Americana, en el sentido de cortar la inyección de recursos en su economía, entre otros, por problemas de déficit fiscal, pero también con la idea de que la economía americana ya no lo requiere para seguir creciendo. Un segundo cambio estructural tiene que ver con el mercado energético con la entrada con fuerza de Estados Unidos, como nueva potencia mundial en petróleo y gas, lo que repercutirá necesariamente en el precio de dichos productos. Tercero, los problemas crecientes del sistema bancario y financiero de la República Popular China que se asemejan en mucho a la burbuja que explotó en Estados Unidos en el 2008.

Estos procesos complejos de cambio en el mercado mundial están modificando tres factores que nos permitieron crecer como país: el dólar barato, hoy asistimos al contrario a un proceso constante de apreciación de nuestra moneda; una tendencia a la reducción persistente en el precio del barril del petróleo; y, un menor interés de las inversiones extranjeras en participar en nuestros proyectos mineros y petroleros, de lo que la salida de Kinross es una expresión.

Todo esto nos obliga a ser mucho más meticulosos en cuidar acceso a mercados externos, pero también a un uso más eficiente de los ingresos públicos y a mejorar nuestro sistema de toma de decisiones.