LA BUENA PRÁCTICA MÉDICA. por Tomas Rodríguez león

“La salud humana es un  reflejo de la salud  de la tierra”
Heráclito

El principio de beneficencia  que siempre ha marcado  a las profesiones medicas ha ingresado a las puertas de sospecha del poder, AHORA se  lo antepone  al principio de justicia “Primum non nocere, primero, no hacer daño” , es decir repitiendo la advertencia del gendarme, el maestro tradicional y el padre que maltrata  sentencia  el poder predispuesto con el dedo acusador  a un  potencial “dañador”:  te vigilo, te ordeno, te castigo . Primum non nocere, no puede ni debe ser el látigo extendido y vigilante del poder…siempre  fue el mensaje esencial de la conciencia, la que nos llevo a quienes elegimos la profesión que acompaña al que  nace, al que sufre, al que muere.

La  visión desarrollista  del estado ve la práctica médica en perspectiva mecánica, olvidando  que su intimidad  epistemológica, está  en  el ethos de la vida que hace de los recursos un medio, y del bienestar físico,  emocional  y social, un fin. El poder promueve la aplicación de estándares  peculiares  que impone un concepto homologado traído de la industria capitalista   Atención médica de calidad. Los mismos parámetros de las ciencias contables y la ingeniería, quieren ser aplicados en un contexto en el que  profesionales sanitarios formados en ciencias de la administración y la gerencia en salud  son relegados  porque el mandatario dijo:“los médicos son malos administradores”. No saben que el hospital y los  centros donde acuden los  que llevan el dolor a cuestas no puede ser equiparado a  una fábrica de chorizos. Los parámetros y estándares aplicables  solo pueden ser aceptables  desde la bioética porque desde esta dimensión la aproximación de la medicina será más con los valores existenciales que con  los de los sistemas judiciales o perjudiciales del derecho represor.

Una revisión justa  y objetiva de las prácticas profesionales en la Salud Publica reconocerá que los profesionales de la salud, en su mayoría, tienen  muy buenas prácticas y casi siempre,  estas se realizan en malas condiciones, sin embargo se legisla con énfasis en las excepciones.  Para salvar vidas se necesitan mucho más que protocolos  a cumplir  pues se requiere  de una  ética de amor que los jueces no entenderán. Se requiere incluso “romper el protocolo” para que el triunfo de la vida sea posible… pero la ley es la ley, y protocolo es protocolo. La Salud Publica sobrevivió en la “larga noche neoliberal” porque médicos y profesionales de la salud trabajaron contra viento y marea. Impagos, mal pagados, recorrieron los caminos olvidados por la patria y el poder y en la misma época. Solo su acción solidaria  permitió que los indicadores  epidemiológicos, de morbilidad y mortalidad no sean peores que los de los países de la región, indicadores, valga la pena decirlo, que no se han modificado significativamente en el régimen actua

Un análisis conceptual y humanizado de la calidad,  trasciende el lado jurídico que quiere  hoy vigilar la atención médica conforme a preceptos  judiciales que ofertan cárcel.  La práctica médica requiere de una  política  integral de humanización,  que apoye  la formación de una  militancia moral re convertida  en  axiología  adherida  a la vida: la solidaridad frente al dolor y la dignidad  solemne ante la muerte. Una apuesta  comunitaria e ideológica que rompa el cerco mercantil de las leyes de oferta y demanda, en donde los enfermos son una oportunidad, esquema  que gobierna el mundo farmacológico y  la compra  – venta de insumos. Una apuesta por la salud, más que por la enfermedad, por la prevención y por la anticipación a los eventos,  por la alegría

Si el objetivo general  es vigilar la seguridad del paciente es menester que se impulse el cuidado de los cuidadores y no la amenaza carcelaria, deben los profesionales ser protegidos del cansancio y de la sensación de inseguridad, deben protegerse  sus puestos de trabajo, financiar integralmente su capacitación y sobre todo si se quiere calidad humanizada,  se deben facilitar todos los mecanismos que rehabiliten el dialogo e interlocución entre pacientes y profesionales. Dialogo ahora  en brecha porque se ha estimulado el factor  de culpabilización  que,  de aprobarse  en el código penal integral, será  eje promotor de una realidad neurótica ¿Quién es el culpable? ¿De quién es la culpa?