YO TAMBIÉN QUIERO SER REINITA. por Hugo Palacios


Yo quiero ser candidata a miss. Yo quiero ser reina de cualquier reinado. Con el ejemplo de Constanza ahora estoy más convencida que nunca que la constancia alcanza lo que la fealdad no aspira. O viceversa o algo así. Yo que pensaba que las ecuatorianas éramos todas desengañaditas, no aptas para salir en la tele, mentira ha sido. Solo es cuestión de trabajar el cuerpo y las poses de reinita desde pequeña, llegar a ser estrellita de navidad, dama de deportes, madrina de oficina; luego ejercicio, dieta y algunos tips de belleza que se aprenden en los concursos, o algunas operaciones por aquí, rebajaditas por allá, aumentos más acá. Yo quiero ser candidata, tener un cuerpo de pecado y un brillo en los labios. Ser mujer de aspiraciones y envidia de las morenitas. Ser tan modelo ecuatoriana que hasta parezcamos reinas venezolanas o princesas inglesas.

Yo quiero andar en pasarelas, ser fotografiada, verme reflejada en las sonrisas de los hombres, en sus deseos más escondidos, en sus bolsillos de oropel. Yo quiero ser como Constanza y como en el pasado lo fue Ivonne. Tener un futuro de miss y unos ingresos de mas. Desfilar en traje de noche, de mediodía, de gala, de baño y de cocina. Ser una mujer de la eme a la ere sin pasa por la jota. Yo quiero ese mundo que muchos envidiosos llaman superficial, solo porque las lindas desfilan en cualquier superficie. Yo quiero saludar a mis fans girando mi mano derecha como lo hacen las misses. Yo quiero salir en los titulares de toda la prensa como Constanza, la heroína, la belleza, el logro supremo, la hazaña incomparable, la más mejor de las mejores, la barby del tercer mundo.

Lo importante es saber disfrazar los rasgos autóctonos y parecerse más a las reinas que en el mundo han sido. Si ella sacó medalla de bronce en hermosura, las demás seguiremos ese ejemplo de perseverancia. Necesitamos más modelos, más inversión en belleza para cambiar la imagen que el mundo tiene de nosotras. Si Constanza pudo, todas podemos, todas debemos, todas seremos. Por fin alguien nos valoró como mujeres, aunque sean rusos, no importa, para que vean que el idioma de la guapeza es universal. Somos más mujeres cuando nos hablan en otro idioma, en uno desconocido, en un dialecto medio ex comunista. Arriba por las mujeres que no tienen complejos, por aquellas que saben que su 90-60-90 solo es una estadística del cuerpo. Yo quiero yo quiero yo quiero ser reina de las que salen todos los días en la tele, aunque ahora la tele está empeñada, pero ya le recuperaremos. ¡Sí, yo quiero ser reinita!