HUMBERTO CHOLANGO:YO COMETÍ ERRORES, PERO NO SOY DESLEAL

El Universo <www.eluniverso.com>
16 mayo 2014
 Después de tres años al frente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), Humberto Cholango deja el cargo. Volverá a Cangahua (Pichincha) a compartir más tiempo con su familia, a retomar el cultivo de cebolla y apoyar el proceso organizativo.

¿Cuál es la evaluación de estos tres años de trabajo?
Ha sido una gestión difícil y complicada. Después de un fraccionamiento hubo que reunificar al movimiento. Nuestra prioridad fue reconstituir a la Amazonía porque la organización estaba muy decaída. Estábamos conscientes de que el Gobierno llegaba con políticas sociales a las comunidades cooptando y llevándose a muchos líderes. Al cabo de tres años, los resultados están ahí; por ejemplo, se ganó 160 presidentes de juntas parroquiales porque hicimos un recontacto con las bases.

¿Cómo enfrentó las críticas del Gobierno?
El movimiento tiene que mantener una orientación propia sin caer en una política de confrontar por confrontar. Se desmitificó que éramos financiados por la CIA, por ONG, por la derecha… para contrarrestar eso era necesario tener una propuesta clara. En la marcha del 8 al 22 de marzo del 2012 (que fue a favor del agua) hubo asambleístas que sacaron manifiestos respaldándonos; eso tuvimos que rechazarlo porque sectores políticos de oposición venían con una consigna clara de joder al movimiento y mostrarlo como un instrumento de la derecha.

Pero esa marcha mostró también la división en la Sierra centro…
Nos demostró que no había una posición única del movimiento. Al viajar a las comunidades y discutir con los líderes, nos percatamos de que en la base el movimiento no tenía una sola idea: había gente que decía que el Gobierno estaba bien, pero todos eran de la Conaie. Se construyó una tesis que pudo equilibrar y reconocer las cosas positivas del Gobierno y criticar lo que está mal. Eso posibilitó un diálogo entre los dirigentes y las bases.

¿Pero como medió en esas circunstancias si tenía que construir un discurso único?
No me he sometido a caprichos de personas o de grupos de poderes que puedan existir, me he sometido a las resoluciones de las asambleas, consejos políticos ampliados y de las regionales. No estoy para mediar con un lado u otro, acato los mandatos que es la base orientadora que ha guiado mi gestión. Esto hizo que me cuestionen. Hacía asambleas de la Conaie para que sea el consejo de gobierno (de ese organismo) y las bases que tomen la decisión y que no sean tres o cuatro personas, que no son dirigentes, quieran imponer una agenda distinta. Por eso he cosechado críticas de un lado y otro. Pero creía que si no tomaba esa decisión el movimiento indígena iba a fracturarse. Hoy tenemos unidad a pesar de las diferencias, hay un diálogo interno. El camino no es la radicalidad, no puede ser un movimiento de todo y nada, sin ceder posiciones.

¿Quiénes presionaban por imponer agendas propias?
Al inicio de mi mandato me propusieron reuniones grupos que no son ideológica ni políticamente afines, pero nos negamos. Hay gente que piensa que el movimiento indígena o la dirigencia tiene que ser conducida, en eso se equivocaron. A título de ‘aliados’ de la Conaie querían jalar hacia su posición. Cuando uno no se somete a eso llegan las críticas. Yo las acepto, he cometido errores, pero que de ahí me digan que he traicionado, jamás. No soy un desleal político, siempre defendí el proyecto.

¿Cómo quedan sus relaciones con la Amazonía, que eran los principales escépticos de su gestión?
Eran los que probablemente menos creían en mi dirigencia y ahora con ellos tengo la mejor relación. Los he acompañado en todos los conflictos en la Amazonía. He apoyado y apoyaré el juicio en contra de Chevron, el caso de los huaoranis, nueva ronda pretrolera, tema minero. He estado con todas las nacionalidades e hice un vínculo institucional con las dirigencias en estos tres años.

¿Cree que fue un error usar las medidas cautelares de la Comisión Interamericana a favor de Sarayacu para proteger a tres sentenciados por la justicia?
Cuando se supo que estaban allá, hablé con la dirigencia sarayacu y dijimos que la propuesta de la Conaie no es separatista. Aquí se lucha por un Estado plurinacional. Los acogieron por solidaridad y desde el Gobierno no hicieron un análisis para resolver el conflicto… He dicho que estas personas, por más justificada que sea su presencia, no pueden poner en peligro a la comunidad y deberían salir.

No me he sometido a caprichos de personas o de grupos de poder, me he sometido a las resoluciones de las asambleas, consejos políticos ampliados y de las regionales”.
Humberto Cholango, dirigente

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