¡UN VINITO, MARÍA! por Hugo el búho

21 Mayo 2014

 

La memoria, la memoria. Me acordé de vos, María. De vos amiga, de vos maestra. No sé cuántos años han pasado desde tu muerte, cinco, diez, no importa. ¿Era un 2 de abril, verdad? A riesgo de parecer un mal amigo, un pésimo alumno, siempre es grato recordarte, en la sobriedad y en la embriaguez. La María Escudero, esa mujer inteligente, creativa, irreverente, que hizo del teatro su arma para combatir la injusticia. Me parece que el teatro ecuatoriano te debe mucho, aunque a veces la ingratitud es la norma. El teatro latinoamericano se nutrió de tus historias, de tu forma de enfrentar la vida y de escabullirte de la muerte. Naciste argentina, te enamoraste ecuatoriana y viviste latinoamericana. Tú, que reivindicabas la memoria como un hecho fundamental para enfrentar el presente y el futuro, fuiste presa de ella, que te rascaba la cabeza cuando te picaba el alma. Esas charlas de horas, María, en donde uno solo quería escucharte para aprender, para saborear lo que una vida llena de historias, de luchas y de arte cuentan. Hasta ahora recuerdo tus clases, tu manera de hacerme encontrar conmigo mismo, tus puteadas cariñosas para dispararme que el teatro es una guerra permanente, en donde se recogen muertos, heridos y se abraza desertores. Ahora que un vino y media de cigarrillos se me cruzan por el camino, quiero brindar por vos, por entregarme sin reparos esos tiempitos endulzados con humor y café que fueron eternos, por pelear con todas tus fuerzas para que las mujeres de sectores populares se empoderen de sus derechos y de su vida. Te recuerdo María, te recuerdo amiga… ¿Era un 2 de abril, verdad? Y te recuerdo con una de tus canciones: “el que me quiera querer me ha de querer de tal manera, que aunque me quiera olvidar, con mi recuerdo se muera”. Punto y aparte.