ENTREVISTA CARLOS PÉREZ GUARTAMBEL : La Ley de Aguas fue una intromisión en las juntas Por Paulina Rivadeneira N.

Diario Hoy <www.hoy.com.ec>
30 junio 2014

¿Cuántas ciudades ha recorrido la marcha?

Empezamos en Cóndor Mirador en la comunidad fantasma de San Marcos que tenía 19 familias. Ahora solo quedan dos. La capilla y la escuela fueron derribadas. Con lágrimas e indignación salimos rumbo al río Chuchumbletza, después pasamos por Pangui, Yantzaza, Zamora, Loja, Portete, Tarqui, Azogues, Biblián, Cañar, El Tambo, Chunchi, Riobamba, Chimborazo, Guanujo, Guaranda, Pilaguín, Chibuleo, Ambato, laguna de Yambo, Salcedo. Ahora (ayer) vamos a la parroquia Eloy Alfaro, a Saquisilí y después a Latacunga. Hasta Quito todavía nos faltan unas tres ciudades más.

¿Cómo evalúa usted la marcha ahora que están a 24 horas de entrar a Quito?

Es una experiencia singular. El enorme apoyo que se recibe. Desde el inicio hasta ahora que nos encontramos en Latacunga. A veces, por falta de tiempo, no tenemos tiempo para cocinar y comer, pero nos nutrimos del apoyo generoso que nos ofrecen en calles, plazas, desde los vehículos, desde los balcones y vemos que hay una conexión entre los caminantes y los residentes y eso nos da mucha energía, a pesar del cansancio, el hambre, del acoso mediático de los medios gobiernistas, de la Policía y de los infiltrados del Gobierno.

Si en algo se diferencia esta marcha es en la priorización de la agenda en cada territorio. Han tenido asambleas, ruedas de prensa, caminatas internas… ¿Cuál es la necesidad de hacer algo así?

A ratos tenemos que abordar los vehículos para no atrasarnos a las concentraciones. La clase dirigente está cumpliendo este rol. Lo menos que podemos hacer es escuchar el pensar, el sentir de las bases. Solo cuando se les escucha a las bases uno puede interpretar el mundo. Hay un general descontento con el régimen, con las políticas de violación de derechos humanos, de derechos colectivos.

¿Cuáles son los planteamientos puntuales?

Nos piden explícitamente que llevemos el mensaje al Gobierno: no queremos que se siga persiguiendo a la gente, ni que se restrinja el derecho al libre acceso a las universidades. Que los jóvenes no vean frustrados sus sueños de tener una profesión que a ellos les gusta y que no sean funcionales al sistema. Nos han dicho, por favor, no al llamado cambio de matriz energética. Que no cambien las cocinas, las ollas, los electrodomésticos y no más paquetazos económicos. Que no se esquilme el bolsillo de los más pobres y que se mantenga el subsidio al gas. Los pedidos también dependen de los lugares. Al pasar por Cañar hay mucha fuerza en el tema de la educación intercultural bilingüe, que no se pierdan las escuelas comunitarias. Al pasar por Chimborazo se pide que no se cierre el dispensario del Seguro Social Campesino. Al pasar por Azuay y Zamora Chinchipe se dice “no queremos extractivismo con los mega proyectos mineros y petroleros” y al pasar por las urbes se quejan del alto costo de la vida.

Sin embargo, el Gobierno ha dicho que el cambio de la matriz energética no implica paquetazos…

En vez del cambio de la matriz energética pedimos un cambio de la estructura económica. El cambio de la matriz energética es apenas una forma de distraernos del verdadero cambio de la transformación social y vemos con preocupación que va a afectar más porque una cocina de cuatro quemadores cuesta $500 y las ollas se deben cambiar. Hay que adquirir aparatos para el cambio de voltaje de 110 a 220 y hay que cambiar las instalaciones eléctricas de todos los domicilios, desde el medidor hasta el último foco.

Pero el régimen habla de que los subsidios se mantendrán y se crearán otros…¿No es suficiente?

Esa es una forma de distraer y aparecer con el paternalismo de que nos van a dar cocinas y ollas a precios bajos. No es suficiente. Apenas es un gancho.

Ustedes visitaron ayer a Javier Cajilema, Paúl Jácome y Edwin Lasluisa, en el caso conocido como los tres del Cotopaxi. ¿Cuál fue el mensaje de la movilización para ellos?

Hoy pasamos por la cárcel de Ambato visitando a los tres compañeros que están presos por esa cosa llamada justicia que es una entelequia. Aunque son del Cotopaxi, no están allí. Dicen que los trasladaron porque pueden hacer proselitismo político. Les dejamos una chacanita (cruz cuadrada andina, símbolo milenario de los pueblos indígenas). El mensaje fue: no están solos y no claudiquen jamás sus principios. Que su compromiso con el pueblo y sus convicciones salgan más fortalecidos. En la prisión hay mucha ternura, indignación e irreverencia. Cuando uno está en la cárcel y alguien le visita, es una conexión única. Eso solo lo sabemos quienes hemos estado presos.

Mañana, según sus previsiones, llegarán a Quito. ¿Cuáles son las acciones planteadas en la capital?

En las asambleas la gente nos ha pedido que no regresemos, que nos quedemos y que ahí se instale el Parlamento Plurinacional de los Pueblos para ir definiendo propuestas, perfiles, proyectos de resistencia.

Es decir, ¿cuándo lleguen a Quito ya no saldrán? ¿Hasta cuándo?

Eso nos han pedido pero hay que analizar todavía esa posibilidad. Hay compañeros que quieren volver a sus casas. Para nosotros, la consulta a las bases es vinculante, lo que para el Gobierno no lo es. Es posible que se haga un tambito (descanso) para retomar después la lucha. Hay propuestas de activar con más fuerza la movilización.

¿Cuáles son los ejes de trabajo del Parlamento Plurinacional?

Eso lo vamos a ir diseñando con las bases y las organizaciones. Hay que recoger criterios.

¿Cuál es el objetivo, entonces?

Demostrar que desde nuestra cosmovisión hay una democracia comunitaria que defiere de la democracia participativa y representativa. Acá se puede construir un proyecto de vida de manera colectiva, no priorizando la racionalidad ni solamente el desarrollismo pragmático y rentista, sino pensando de manera integral, intergeneracional, intrageneracional y con todos los sectores, sin excluir a ningún sector. No solamente estaremos indígenas. Estamos articulados en un frente de resistencia. Desde los GLBTI, pasando por sindicatos, organizaciones sociales, jóvenes, estudiantes. Todos los que amen la vida y que se sientan conectados con la Pachamama.

Si bien la Ley de Aguas es uno de los 10 puntos de su agenda, ya es cosa juzgada. ¿En qué medida un frente de resistencia puede luchar contra una ley que ya está aprobada?

La Ley de Aguas fue una grosera intromisión a la autonomía de los sistemas comunitarios de agua que están obligadas ahora a dar informes contables, económicos, financieros… Las juntas se han declarado en desobediencia civil ante leyes injustas e ilegítimas. La lucha no es una carrera de velocidad sino de resistencia. Para posicionar el tema del extractivismo han pasado más de 10 años de lucha. Hace una década, nos criticaban por oponernos al supuesto progreso. Pero hoy vemos cómo el tema del Yasuní, por ejemplo, se ha prendido y valoramos esa actitud ambiental y ecológica de los jóvenes quiteños. Además, vienen las acciones judiciales porque el tema de la consulta prelegislativa está viciado de nulidad. Estos 10 mandatos probablemente nos lleven décadas. Por eso decimos: luchando nacimos y luchando moriremos.

Fuente: http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/la-ley-de-aguas-fue-una-intromision-en-las-juntas-609233.html