GAZA: UN GUETO EN ESCOMBROS Por Santiago Ortiz Crespo

08 agosto 2014

Sin conocerlo, lo comparaste con un insecto

Franz Kafka, Carta a su padre

 

Estos días, mientras leía algunos de los escritos del autor judío Franz Kafka, me preguntaba cómo era posible que Israel cometa un genocidio en la zona de Gaza en Palestina. Me interrogaba cómo descendientes de las víctimas del genocidio Nazi hacen hoy algo similar con los palestinos en Gaza: un operativo que mata niños, bombardea escuelas y destruye barrios e iglesias.

Cómo era posible que un pueblo que había sido estigmatizado, perseguido, marginado en guetos y asesinado con métodos sofisticados en campos de concentración, someta a Gaza a un proceso similar: encerrando con muros y alambres al territorio palestino, desplazando progresivamente a la población nativa con viviendas amuralladas de los radicales sionistas, impidiendo la producción libre de alimentos, sometiendo a la población al hambre y a la escasez e interviniendo militarmente y bombardeando con misiles de tecnología norteamericana las casas, asesinado impunemente a cerca de dos mil palestinos, la tarcera parte de ellos niños.

Hannah Arendt, cuando observaba el juicio de Eichmann en Tel Aviv en l961, explicaba el comportamiento del funcionario nazi encargado del traslado de la población a los campos de concentración, no por una actitud especial antisemita sino por una actuación normal como burócrata, operador celoso y eficiente de órdenes que venían de Himmler. Si seguimos esta reflexión podemos plantear que los soldados de Israel conforman una maquinaria impersonal de guerra que sigue las órdenes de Estados Unidos, quien financia, asesora, entrega información y misiles al ejército sionista, para controlar una región estratégica para los intereses norteamericanos.

O talvez se esté dando el proceso reverso al que se dio con el fascismo. Los alemanes se preciaban de ser el único “pueblo ungido” para dominar al mundo y por tanto querían eliminar al pueblo judío que desde la Biblia se sentían el pueblo escogido por Dios. Es este celo por el protagonismo como raza aria el que provoca el Holocausto como “solución final”. En el caso actual el papel de superioridad estaría siendo asumido por el estado de Israel en medio de la población árabe y musulmana, lo que justificaría ante los judíos ortodoxos la limpieza étnica de los palestinos: ya que no les pueden someter, simplemente desplazarles de sus territorios o desaparecerles.

Pero también puede haber otra explicación y es lo que descubre Franz Kafka en su Carta a su Padre: los rasgos totalitarios presentes en la sociedad judía. El autor de La Metamorfosis muestra a un padre predador que destruye a su hijo, que le prohíbe pensar, que le castiga, que le acosa y persigue para que incorpore un miedo paralizante que le impida tomar decisiones y que incluso amenaza con despedazarle como a un “pez” y a sus propios amigos pisotearle como “insectos”.

Anotando este rasgo es que varios activistas judíos contra la guerra han llegado a la conclusión que el virus totalitario está metido en la población judía y en el Estado de Israel.

Es difícil encontrar una explicación racional al horror que se vive en medio oriente: Israel no ha podido librarse de la dialéctica del amo y el esclavo que impulsaron los nazis a mediados del siglo anterior. Ahora el Estado sionista juega el papel de amo que oprime al pueblo palestino. Si antes el genocidio nazi se ejerció en el gueto de Terezín a 60 km. de Praga donde murieron amigos y familiares de Kafka -, ahora un genocidio parecido se ejecuta en Gaza, dejando a medio país entero en escombros.