CRONOLOGÍA DE MUERTE DEL SIONISMO FASCISTA. por Tomas Rodríguez león

 

“El único suelo que de verdad (pertenece al obrero) no es ni el francés, ni el inglés ni el alemán, es el que está ‘algunos metros bajo tierra” LOS PROLETARIOS NO TIENEN PATRIA
Marx
“cuando nos convirtamos en un poder fuerte después del establecimiento del Estado, aboliremos la partición y nos extenderemos por toda Palestina”.
Ben Gurion
 
La gran utopía: una  sociedad humana conciliada con la  naturaleza, universal,  sin patrias ni cárceles, sin  otras leyes que aquellas que orienten el amor y la fraternidad, una sociedad mundial carente de  actores centrales y dioses terrenales, sin estados dominantes ni poderes subordinantes. Esta es la sociedad que preconiza el comunismo libertario y el primigenio y autentico marxismo.
 
El turno de la guerra le toca de nuevo a Palestina, y la lista sucesiva de la brutalidad continua. Los poderes económicos y políticos  son la causa y consecuencia de la muerte, los simbolismos usados se repiten; las patrias y sus nacionalismos repulsivos,  los seres  humanos subordinados al heroísmo ridículo o al rito de eternidad celestial. El mismo dios de cristianos, árabes y  judíos recibe la oración  y la ofrenda de sangre.
 
Pero Palestina es mucho más de lo que alcanza la lógica formal de las diplomacias y sus derechos, pues es la encarnación de la crueldad simbiótica del nacionalismo y el imperialismo. A continuación intentaremos una breve historia que, en realidad, es simplemente una recuperación de  recuerdos para quienes quieran conocer los antecedentes de la masacre actual.
 
LA HISTORIA Y LA HISTERIA
 
Después de la  muerte de más de sesenta millones de personas en las dos guerras mundiales, se creyó que las Naciones Unidas darían una nueva versión de fraternidad internacional. Pero fue lejana la aspiración de paz duradera. La ONU nació secuestrada por los poderes jerárquicos mundiales y  engendró  agencias criminales. La acción de los estados poderosos  se caracterizó de entrada por someter a remolque a estados subalternos, y sucedieron atropellos santificados por la ONU: Corea; Vietnam y sobre todo Palestina.
 
La antigua tierra de Canaán o Siria-Palestina, o simplemente Palestina, existió  siempre y respira ahora con dificultad.  Con nombre propio pasó a formar parte del Imperio Otomano en 1516. En 1887-88  por mandato imperial se fraccionó en las provincias de Acre, Náblus y Jerusalén,  todas dependientes  directamente de Constantinopla, aunque preservando la denominación de Palestina.
 
La terminación del canal de Suez (1869), la ocupación inglesa de Egipto (1880), y la francesa del Líbano,  despertaron la ambición europea. El Kaiser Guillermo II visitó Palestina en (1893) llevando la propuesta de un proyecto de ferrocarril Berlín-Bagdad. El medio oriente anunciaba conflictos y es en ese marco que surge el movimiento sionista.
 
Contrariamente de lo que se cree el sionismo no es histórico ni bíblico; su nacimiento  está ligado política e ideológicamente al origen de los nacionalismos europeos del siglo XIX, cuando nacen también los conceptos de  Pueblo como equivalente al Estado y la perversión Estado-Nación.  Se formaron los Estados naciones  europeas sedientas de sangre, y la guerra era su necesidad histórica, sobre todo la guerra contra las poblaciones lejanas y pobres.
 
Todos los nacionalismos  fueron emergentes  en la idea de  superioridad racial; los  regímenes fascistas que se sucedieron luego, fueron la versión extrema de dichos nacionalismos. En contrapartida, el surgimiento del anarquismo y el comunismo reivindicaron el internacionalismo: los proletarios no tienen patria. El sionismo al surgir se chocó con un impedimento fuerte: no tenían patria y un nacionalismo sin patria  sería un contrasentido aparente Pero se valió de imaginarios abstractos:  desde una ancestralidad religiosa cultural  mantenida a lo largo de la historia, ancestralidad cotizada en la formación de elites económicas ideologizadas en la  absurda  aseveración de “pueblo elegido por Dios” y único  Dios verdadero.
 
Los judíos, pueblo sin patria y ajenos al cuerpo de la nación,  se encontraron con las secuelas criminales del holocausto y con la generosidad morbosa de las potencias europeas (generosidad con tierra ajena). El sionismo se puso como objetivo  la creación de un Estado judío. Las ideas y objetivos del sionismo estaban empapadas de espíritu europeo, es decir inspiración colonial  que  forjaría un proyecto colonial.
 
EL  SIONISMO
 
Un  casi fundacional  Congreso Sionista  en  Basilea (1897) propone la  construcción del Estado judío.  Se barajaron opciones  como Argentina  o  África Oriental  «proyecto Uganda», en la actual Kenia, o Chipre y Madagascar. El sionista Herzl habla  en su obra de ventajas, comparando entre Argentina y Palestina.  En 1906, La Organización Sionista Mundial toma la decisión definitiva de establecer el futuro Estado judío en Palestina, imponiendo la leyenda de  la tierra prometida por dios al pueblo elegido. Muchos sionistas eran en verdad  arios europeos convertidos a la religión judía,  pero  tenían poco de semitas o nunca lo fueron. Así,  mientras los sionistas pululaban por Europa y EEUU, los pueblos semitas habitaban la región desde hace siglos; cananeos y filisteos, hebreos,  fenicios, asirios, aramios sin mayor conflicto.  Sólo una minoría de judíos pertenecía al sionismo, pero el sionismo ya se atribuía la representación mundial de los judíos.
 
La alianza entre los intereses británicos y el sionismo encontraba su razón de ser en la fuente de petróleo, y el destino manifiesto de la Palestina estaba marcado. El Gobierno británico favoreció la compra de tierras y la instalación de colonias judías, mientras los grandes capitalistas sionistas servían financieramente a dicho gobierno, y tenían grandes inversiones en las compañías petroleras. Los británicos  interesados por el petróleo de Irak y su evacuación por vía marítima, necesitaban un enclave estratégico, y este era la Palestina por su vecindad con el canal de Suez.
 
En esa época los palestinos no se oponían a la llegada de inmigrantes judíos: siguiendo  la tradición musulmana de piedad con los  perseguidos desde la época de la Inquisición, les daban acogida. Los palestinos no sospechaban que aquella oleada de inmigrantes judíos estaba vinculada a un proyecto de colonización sionista-británica, porque para  entonces Palestina tenía 500.000 palestinos árabes  y 47.000 judíos  palestinos, quienes  solo poseían un 0,5% de la tierra. Ya para 1919 en el censo Otomano, se da cuenta de la Palestina con 704.000 habitantes, de ellos 574.000 palestinos musulmanes, 74.000 palestinos cristianos y 56.000 judíos palestinos.
 
Para el fin de  la primera guerra mundial, Gran Bretaña mantendrá un gobierno  (Protectorado) sobre Palestina y a conveniencia  propicia la Declaración Balfour (1917), que promete un hogar nacional judío en Palestina, cuestión  que se concretara en 1947 a manos de  las Naciones Unidas. Francia e Italia resistieron la  Declaración Balfour, con agenda imperial propia eran  favorables a la internacionalización de Palestina. (La lógica del buen reparto imperial).
 
En 1922  los judíos que  llegaban a la Palestina sumaban  83.790, sobre una población total de 752.048; en 1929 había 156.481, en una población total de 992.559, duplicando su población en siete años. La inmigración judía se canalizaba a través de la Organización Sionista Mundial, cuya figura principal era Jaim Weizmann -dirigente sionista británico y primer presidente de Israel. La tierra comprada por la Agencia Judía por el administrada, era arrendada bajo la condición de que sólo pudiera ser trabajada por judíos y de que ningún no judío pudiera arrendarla.
 
Tras llegar al poder, los bolchevique sacan a la luz un informe de la desaparecida policía secreta del zar en el que se informaba de la promesa británica al Movimiento Sionista. Los palestinos empiezan a organizarse con retraso. Las organizaciones paramilitares sionistas empezaron a formarse  pero los grupos de resistencia palestina no llegaron a constituirse hasta los años treinta.  Los británicos por su parte, prohibían cualquier expresión armada palestina al tiempo que toleraban y colaboraban en el armamento y el entrenamiento militar  sionista.
 
De a poco el pueblo palestino fue organizando la resistencia: entre 1936-1939  estalla La Gran Huelga General   que empezó como un acto de desobediencia civil por parte de los palestinos hacia la administración colonial británica y las colonias sionistas. Los palestinos declararon su negativa a pagar impuestos a las autoridades británicas,  destruyeron vías férreas.  Ya para entonces la Comisión Peel (designada por Gran Bretaña y la Sociedad de Naciones) recomendaba la partición de Palestina. Cuando los británicos y los sionistas consiguieron controlar la situación, en marzo de 1939, entre 10.000 y 25.000 palestinos y  400 judíos y 200 británicos habían perdido la vida.
 
Durante la II guerra mundial, los británicos prohibieron la entrada de los judíos en Palestina, dejándolos a expensas de la represión nazi dentro y fuera de Alemania. La banda sionista Lehi, intentó sin éxito convencer a los nazis de que la inmigración a Palestina podría ser una “solución” para el “problema judío”. El rechazo británico tenía como objetivo calmar las protestas palestinas y árabes y evitar un nuevo frente bélico en Oriente Próximo.
 
Los norteamericanos presionan  a los  británicos para que admitieran la entrada de 100.000 inmigrantes judíos a Palestina al finalizar la II Guerra Mundial,  a regañadientes  las reclamaciones sionistas que exigían más. Las potencias vencedoras deciden acelerar la fundación del Estado judío en Palestina. El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobó una resolución (Resolución 181) que recomendaba la partición de Palestina en dos Estados, uno judío y otro palestino árabe, con un área, que incluía Jerusalén y Belén, bajo control internacional. El rechazo de los palestinos y el Mundo Árabe a este plan , tuvo como consecuencia la guerra árabe-israelí de 1948.
 
En 1947, los colonos judíos formaban sólo un tercio de la población de Palestina y poseían sólo un 6% de la tierra, pero el plan de partición, del 29 de noviembre de 1947, otorgaba al Estado judío un 55% de la superficie total de Palestina. El Movimiento Sionista buscó el control de todo el espacio de la Palestina histórica, y la construcción de un Estado para los judíos que exigía la limpieza etnica de dicho espacio.
 
La estrategia utilizada por el sionismo  fue el uso del terror para expulsar al máximo número posible de palestinos del territorio que las potencias designaron para los colonos judíos. La táctica de atacar a pueblos pequeños, asesinar a sus habitantes y quemar sus casas, sirvió, y funcionó para extender el pánico entre la población palestina y forzarla a abandonar sus tierras.
 
La política de hechos consumados –  dispara primero, explica después –  fue asumida  para conseguir el control sobre el territorio por  el Movimiento Sionista.
 
LAS MASACRES
 
Del 9 al 10 de Abril de 1948, bandas sionistas (Irgún, dirigida por Menahim Begin – que sería primer ministro de Israel-, un segundo grupo de Shteren, y un tercer grupo de la Hagana y Palmach), atacaron Deir Yassin. Al acercarse a la aldea llamaban a la población para que salieran de sus casas, indicándoles dirigirse hacia el oeste, rumbo al pueblo de “Ein Karem” prometiéndoles cuidar de su integridad y salvarles la vida. Los pobladores creyeron las llamadas emitidas por altavoces y empezaron a salir rumbo a la dirección indicada, ignoraban que iban a ser asesinados. Los que salieron de sus casas fueron ejecutados en el Oeste del pueblo, mientras los que se resistían a salir fueron asesinados dentro de sus casas. Se estima que en aquella mascare fueron asesinados entre 200 y 300 palestinos, sin distinguir entre mujeres y hombres, ni entre niños y ancianos. Esta historia da origen a un método que se repetirá en el tiempo.
 
Entre 1947 y 1949.  Se producen decenas de masacres : Abu Kebir, (Jaffa), 6 de diciembre 1947; Tireh (Haifa), 13 de diciembre 1947 ; Khisas (Safad), 19 de diciembre 1947; Qazaza (Ramleh), 20 de diciembre 1947; Abu Shusha, 3 de enero 1948; Shafa Amr (Haifa) y Tamra (Nazareth), 19 de enero de 1947; Sukreir (Gaza), 26 de enero 1947; Sa’Sa (Safed), 14 de febrero de 1947; Biyar y Ads (Jaffa), 5 de marzo de 1947. Otras muchas masacres no habían salido a luz hasta que los nuevos historiadores israelíes (revisionistas) tuvieron acceso a una parte de los archivos del Estado de Israel durante los años ochenta del siglo pasado. Los palestinos iban siendo expulsados de sus tierras por efecto de  un plan premeditado de violencia y terror.
 
Como cuota de  las masacres, Israel  logra el  77% de la superficie de Palestina. Como era de esperarse, el nuevo Estado judío se alineó pronto con las potencias europeas que se aprestaron a  declarar Israel como único refugio seguro para todos los judíos del mundo.
 
En 1982  ocurre la masacre de Sabra y Chatila,  matanza de palestinos en los campos de refugiados, en Beirut Oeste a manos de  la Falange Libanesa, de origen cristiano, en complicidad con el gobierno de Israel que dio cobertura  a los perpetradores.
 
Según una comisión interna del propio Israel, la Comisión Kahan, las Fuerzas de Defensa de Israel apostadas en el Líbano fueron  responsables de los hechos por no evitar las matanzas. La Asamblea General de Naciones Unidas a través de su resolución 37/123.1 califico el acto de genocidio.
 
Para el mediodía del 15 de septiembre 1982, las Fuerzas de Defensa Israelíes  rodean por completo el campamento de refugiados de Sabra y Chatila y controlan todas las entradas y salidas del campo. Ariel Sharón y el jefe de Estado Mayor, Rafael Eitan, se reunieron con las unidades de la milicia cristiano-falangista libanesa, para incitarlos a entrar en los campamentos de refugiados de Sabra y Chatila.
 
La primera unidad de 150 falangistas, armados con pistolas, cuchillos y hachas entraron a las 6:00 hs de la tarde en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, situados en las afueras de Beirut. Cometieron una masacre asesinando palestinos, la inmensa mayoría ancianos, mujeres y niños, todos ellos civiles indefensos, y que se prolongó durante más de 30 h. También cometieron violaciones, torturas y mutilaciones. Durante la noche, las fuerzas israelíes dispararon bengalas iluminando los campamentos, el campamento estuvo tan brillante como «un estadio deportivo durante un partido de fútbol».
 
Referencias Bibliografícas
 
Report of the Commission of Inquiry into the events at the refugee camps in Beirut, Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, 8 de febrero de 1983.
The Sabra and Shatila Massacres: Eye-Witness Reports. Journal of Palestine Studies, Vol. 32, No. 1. (Autumn, 2002), pp. 36-58.
Naciones y nacionalismo desde 1780, Eric Hobsbawm, Crítica, 2004, ISBN 84-8432-135-5, p. 120.
A.R. Taylor, Vision and intent in Zionist Thought, en The transformation of Palestine, I. Abu-Lughod (ed.), 1971, ISBN 0-8101-0345-1, p. 10.
“Zionism is a modern national liberation movement whose roots go far back to Biblical times.” (Rockaway, Robert. Zionism: The National Liberation Movement of The Jewish People, World Zionist Organization, January 21, 1975, accessed August 17, 2006).
 
“Political Zionism, the national liberation movement of the Jewish people, emerged in the 19th century within the context of the liberal nationalism then sweeping through Europe.” (Neuberger, Binyamin. Zionism – an Introduction, Israeli Ministry of Foreign Affairs, August 20, 2001, accessed August 17, 2006).
Historia de la Palestina moderna: un territorio, dos pueblos. Pappe, Ilan. Ediciones Akal, S.A. 2007  Palestina, crónicas de una injusticia, Jaber Ibrahim Ghalib, 2002, Irindo Ediciones, S.A.