CHE GUEVARA: LA LEYENDA DE UNA FOTOGRAFÍA GLOBALIZADA Y MANOSEADA. Por César R. Espín León

Octubre 20 2014

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El etnógrafo David Lorenzen, en términos folclóricos modernos categoriza a las leyendas como: historias ambientadas en tiempos históricos reales sobre y los héroes cultural y políticos. Lorenzen explica sobre cómo circulan y se difunden constantemente las leyendas heroicas en diversas geografías culturales alrededor del mundo por vía oral, a veces, junto con iconos visuales, para articular y consolidar las creencias e ideologías religiosas, culturales y políticas, de un grupo particular de individuos. La leyenda del Che Guevara, entonces, cae en la categoría de leyendas como del rey Arturo o Robin Hood, sin embargo, El Che se diferencia en que tiene una extensión global, con independencia de las variaciones culturales y lingüísticas.Mi encuentro con el Che fue en mi pueblo natal de Otavalo, cuando cursaba mi último año del colegio, y fue a través de la lectura del libro “Compañero” de Jorge Castañeda. Recuerdo que, coincidencialmente, la misma semana que empecé la lectura me encontré en la calle con un joven, más o menos de mi misma edad, que llevaba una camiseta con la imagen del Che. Curiosamente me acerqué a él y le pregunté sobre la imagen que llevaba estampada en su camiseta; El muchacho, titubeando, no atinó a una respuesta, confirmando que no tenía la menor idea de quién era personaje. A continuación, le pregunté que, por qué llevaba una imagen de un hombre de quien no sabía nada, y el muchacho replicó: ¡Me gusta su cara!.

Desde esa ocasión, me pregunté, cómo es que el Che era tan popular a diferencia de otros líderes y figuras mundiales. A pesar de que otros iconos históricos se han paulatinamente disminuido o, en muchos casos, extinguido con el tiempo, el Che todavía ha sobrevivido con el pasar de los años. Esta supervivencia se debe, en gran medida, al mito tejido alrededor de su vida y a la gran influencia ideológica, política y filosófica que ha tenido sobre los jóvenes. Sin embargo, existe un elemento clave que ha ayudado a perpetuar su imagen y le ha proporcionado una especie de inmortalidad icónica: una fotografía de Frank Korda.

Esta famosa fotografía, donde el Che aparece impactante, con esa mirada de hierro perdiéndose en el horizonte, enmarcada en un rostro pétreo, coronado por una estrella metálica en una boina, fue tomada el cinco de marzo de 1960 por Alberto Díaz Gutiérrez, conocido como Alberto Korda, fotoperiodista de profesión. Aquel día de marzo, Korda tuvo que acudir a un evento oficial organizado por el Estado cubano. Este evento fue un funeral conmemorativo por las víctimas de la explosión del La Coubre (buque de transporte belga, que transportaba armas a Cuba). Para los periódicos cubanos, las fotografías de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir en el rollo de película de Korda eran mucho más valiosas; por lo tanto, la imagen del Che no fue publicada. Sin embargo Korda hizo y guardó una impresión personal de la misma. Jon Lee Anderson en su libro “Che Guevara: Una La vida revolucionaria”, explica que Korda quedó aturdido e impactado por la expresión en la cara del Che, reflejada en la fotografía.

La foto, se hizo famosa sólo siete años más tarde, después de la muerte de Guevara en Bolivia, cuando el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli obtuvo los derechos para publicar “El Diario de Bolivia” de Guevara, y publicó esta imagen en un gran cartel. El valor icónico de la imagen del Che desde ahí, se salió fuera de proporción. El dibujo del busto de alto contraste en que se basa en la foto, la hizo el artista irlandés Jim Fitzpatrick, un artista muy conocido por las representaciones de la mitología irlandesa. La primera vez que la imagen del Che se hizo conocida masivamente, fue durante las revueltas estudiantiles de mayo de 1968 en Francia y toda Europa y luego en los EE.UU. En la década de 1970, la misma imagen la recogió César Chávez, un famoso sindicalista Mexicano, para usarla en sus protestas en defensa del maltrato laboral a los jornaleros mexicanos en los EE.UU. Desde 1980, casi cualquier activista radical llevaba esta imagen en una camiseta, y todavía con mucha mas fuerza, varios políticos de izquierda y miembros de grupos insurgentes radicales en el sudeste de Asia y América.

La imagen pronto dio la vuelta al mundo, llegando a estar en casi todos los posters que adornan tantos dormitorios de estudiantes universitarios en el mundo. La imagen del Che, aparece como el último icono revolucionario, con los ojos mirando sin miedo hacia el futuro, con una expresión que llevaba una encarnizada muestra de indignación contra la injusticia social. El Instituto Maryland College of Art, denomina a la foto de Korda, como “la más famosa fotografía en el mundo y un símbolo del siglo XX”. David Kunzle, profesor de historia del arte de la UCLA, opina que no hay otra figura en la historia del siglo XX, que haya producido tan vasta cantidad de imágenes, como la del Che Guevara, cuya imagen se puede encontrar ahora, en las tazas de café, hasta en encendedores y en casi cualquier cartel que encabece una protesta social que se de en el planeta.

En el año 2000, Korda demandó Lowe Lintas Ltd., una agencia de publicidad y a Rex Features Ltd., una agencia fotográfica con la cantidad de $ 50,000 por el uso de la foto de Korda, para promover la marca de Vodka Smirnoff. Según Korda, la demanda de Korda no fue por razones financieras. Korda siendo un partidario de los ideales por los que el Che Guevara murió, no era contrario a su reproducción, mientras sea por causas relacionadas con la justicia social en todo el mundo, pero sí estaba categóricamente en contra de la explotación de la imagen del Che para la promoción de productos como el alcohol, o para cualquier propósito que denigre la reputación del revolucionario.

El Che simboliza a muchos personajes de la historia que murieron por sus creencias e ideología, y continuaron viviendo como leyendas. Inclusive sus captores y asesinos se dieron cuenta que la leyenda del Che Guevara no moriría con él. Para no dejar dudas sobre su identidad, sus captores ordenaron a algunas monjas locales lavarle la cara y cortarle el pelo desaliñado y la barba, y luego se fotografiaron junto a su cadáver. Esta imagen que se distribuyó en todo el mundo, hizo recordar innumerables pinturas renacentistas del Cristo bajado de la cruz, convirtiendo así, la imagen del Che, en un objeto de adoración cuasi celestial. Jorge Castañeda escribe en su libro “Compañero”: “Es como si el muerto Guevara ve a sus asesinos y les perdona y, proclama al mundo que, aquel que muere por una idea está más allá del sufrimiento”. Esto demuestra que la leyenda heroica oral como un género, puede extenderse a otros géneros artísticos y crear mitos.

Para muchos como yo, los ojos en la mítica imagen del Che Guevara seguirán intactos, incrustados en las paredes, las camisetas, tazas, carteles y demás parafernalia, como quemándose de impaciencia al ver la injusticia y desigualdad social. Mirando fríamente con dolor y desconsuelo a las clases oprimidas y marginadas del mundo, y que al mismo tiempo, voltean para ver con furia al opresor y al tirano.

En la era actual, la globalización, ha catapultado su imagen a niveles inimaginables. Aprovechando la imagen globalizada del Che muchos han hecho su agosto, desde políticos de diversas tendencias, caricaturistas y promotores culturales, hasta pintores, dibujantes y diseñadores e inclusive astrólogos. La imagen del Che ha sido, y es, manoseada y usada por muchos como un mero producto publicitario. Un elemento empleado por algunos, para proyectar su propia imagen como revolucionarios a escala regional y global. El Che Guevara, un elegante e idolatrado revolucionario comercialmente viable para casi todo, pero cuyos ideales son rara vez puestos en practica.