MANUAL DE ABSTINENCIA PARA ADOLESCENTES DESPREVENIDOS. por Hugo el Búho

10 marzo 2015

 

En vista de que en los últimos años el placer, los bajos instintos y el hedonismo se ha apoderado de los adolescentes del país, nosotros, como Plan Familia Ecuador, hemos considerado, y además con la venia de su Majestad, lanzar una propuesta novedosa, actual y que cuenta con el visto bueno de las sotanas más influyentes del país.

Esta propuesta -a la que deben sumarse las familias que perciban que sus hijos andan encerrándose en el baño más de la cuenta, que notan que sus retoños tienen las manos inquietas y el corazón ardiente, que observan que sus hijos solo piensan en sexo, en novios, en erotismo desbordante- tiene como objetivo educarles sobre las bondades de la abstinencia sexual. Nosotros, con la ayuda de expertos internacionales que han pasado la prueba de la virginidad, queremos sembrar la semilla de otra forma de mirar el cuerpo, las partes nobles y demás.

El asunto es fácil, solamente consiste en seguir algunos consejos que a continuación detallamos:
 
Para padres y madres de familia.

– Conversen con sus hijos sobre sexo, siempre y cuando sean afines al partido de gobierno, porque si no lo son, corren el riesgo de ser de la oposición, y nosotros con sexópatas de la otra orilla no tratamos.

– Controlen el tiempo de sus hijos cuando ingresan al baño. Se sabe por referencias de dirigentes revolucionarios del partido, que cuando un adolescente se queda en el mismo más de seis minutos, es que de ley está pecando, de obra, de pensamiento, lo que en cristiano quiere decir: se está haciendo justicia a mano propia.

– Si su hija sale de casa con la falda más arriba de lo permitido, sospeche. El pecado empieza con lo que se muestra y el resto llega por añadidura. No sería mala idea un cinturón de castidad, aunque sea hecho de mimbre. Recuerde que nadie sabe para quién se baña.

– Cómpreles a sus vástagos literatura que no les incite a buscar placer. He aquí una lista de lo que deben leer: Juventud en éxtasis, la culpa es de la vaca, cuarto de pollo sin cuarto, mis partes erróneas, virginidad de campeones, cruzando piernas con furia.

– Oblíguenles a rezar antes de dormirse, sobre todo que pongan énfasis en la parte que dice: no nos dejes caer en la tentación. Ubíquenles como quien no quiere la cosa una estampita de todas las vírgenes que en el mundo han sido cerca del velador. La de la madre Teresa de Calcuta funciona a la perfección.

– A sus hijas coméntenles sobre las bondades de usar una burka. Enséñenles fotos de lo felices que son esas mujeres que se cubren de pies a cabeza.

– Léanles artículos de científicos que juran que el condón es nocivo, inseguro, malévolo, corrupto, sarcástico, irónico, caricaturesco y que no resiste el menor análisis.

– Prohíbanles películas eróticas, libros perversos, compañías indeseables, músicas placenteras y bailes de moda. Que sus mentes se enfoquen en programas como Barney y sus amigos, Tico Tico e incluso una sabatina, en donde el gran gurú de la abstinencia les dará unos tips que a él y a su gabinete nunca les falla.

Para los adolescentes:

– Cierren los ojos y los oídos cuando alguien les quiera hablar de métodos anticonceptivos, mejor aún, cierren las braguetas.

– Desechen la palabra deseo de sus diccionarios e incorporen el término OPUS si quieren un cambio en sus vidas y, luego, apunten DEI en sus cuadernos. Con ese queda confirmado que solo la pureza les espera.

– Si un conocido les quiere hablar de sexo, no le paren bola, mejor imagínense cosa feas, ministros orinando, asambleístas en pelotas, superintendentes en calzoncillo o cosas peores.

– Si constatan que dos compañeros del mismo curso y del mismo sexo se miran con lujuria, quítenles el saludo, bórrenles del Facebook, o mejor, recomiéndenles un centro de rehabilitación para que se curen y vuelvan a ser normales y en el futuro logren una familia de hembra y varón como aconseja el buen vivir.

– Para evitar tentaciones pasionales entre adolescentes, busquen nombres creativos a las partes íntimas. Por ejemplo, para ser políticamente correctos, al órgano sexual femenino le podrían llamar: prohibido olvidar. Al órgano reproductor masculino: con infinito amor. Si no les convence podrían bautizarle como: nebotcito, lasito u Ochoita.

Ternura de nombres.

– Si la cosa avanza, si las ganas ya les vencieron, respiren fuertemente y repitan mentalmente por 35 veces: sexo malo sexo malo sexo malo. En ese instante, el diablo se va seguro, arreglen sus faldas, suban sus braguetas y coreen a una sola voz: avanzamos patria. Y ya.