LAS TROPAS DE ASALTO Y EL CAUDILLO TOXICO. Por Tomas Rodríguez León

01 de Septiembre 2015

En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”….”El nacionalismo es el hambre de poder alimentada por el autoengaño George Orwell

Los gobiernos no tienen movimientos sociales porque los movimientos sociales son la expresión de la sociedad civil y no de la sociedad política. Cuando por cooptación, adherencia u oportunismo, dirigente o bases pierden autonomía o independencia de clase y dejan de tener responsabilidades como movimientos sociales.

Desde la clásica definición de ciudadanía y sociedad, los segmentos de población que se adhieren al poder son apéndices subordinados que articulados a la pirámide social son funcionalizados para obedecer al eje gobernante. Gobernar con base social en la democracia aparente o revolucionaria es asumir la independencia de la sociedad civil y considerar su rol directriz sobre la actuación del poder y no al revés. Ocho años gobernando sin base social y con verticalidad angustiosa definen a la revolución como inexistente, pese al reclutamiento forzado o a la malnutrición de militancia de origen fraccional

Atorados con una práctica inconsistente; participación y obediencia, desde un formato monolítico se arman agendas, discursos y consignas desde arriba, que insiste en dividir a la izquierda: el P Comunista llega a la autoflagelación con su corazón en limbo porque apoya al FUT pero se somete al gobierno; el PSE excluye a sus cuadros intelectuales; Enrique Ayala, German Rodas, Diego Delgado, Granda… para aceptar ser dirigido por una banca de tercera división donde nació la facha intensión de relección indefinida; del MIR se toma a dedo a expulsados y fraccionales con décadas de ausencia o micro fracciones silenciosas resucitados con banderas desechables, al tiempo que no se cansan de lastimar la organicidad de Pachakutik. Con el PCMLE no ha podido.

Se inventan una CUT escarbando la vieja aspiración de unidad, con un programa divisionista y los desertores, ahora camaradas, de los Latin King se aprestan a ser tropas de asalto, sin ideología ni moral, contra las movilizaciones sociales: tropas de  segundo circulo, pues aun alcanza la represión policial (con probabilidad de infiltrados con uniforme).

Un poco más e inventan el Ministerio de la Verdad, ya que las sabatinas y cadenas no cubren la intención y como Orwell lo imaginara en la pesadilla totalitaria quieren “corregir” la historia, pues “quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado.” Líder con pies de barro, caudillo tóxico que permanece inefable ante un ambiente general pesado, repite malos tratos, malos sentimientos; ya prevalece lo feo, lo malo y lo sucio.

El líder toxico llama a la confrontación y se queja del conflicto, golpea a palo de ciego y quiere que los movilizados no se cabreen, movilizados indignados que descuidan la piedra sacra del adoquinado de Cantuña en la San francisco, resisten a la porra y el palo que avanza. A la mujer de Carlos Pérez se le viene el chauvinismo encima y a la Belga nadie la cuestiona, tan coloradita como la guayaquileña o la franco brasilera… Todo ocurre entre asesores extranjeros, mira vos.

La policía de ese 30 ya cambió – ¡Ya tenemos policía¡ – cuerpos especializados para cercar a la masa y tomar prisioneros insumisos, saben defender Carondolet porque PAIS que no se defiende no avanza, y la palabra clave es el golpe blando, aunque el duro es el necio que sabemos. Liderazgo toxico burlándose de todo, sin embargo sabe que la desintoxicación ya empezó, que los indígenas y el FUT ya se cansaron y la izquierda se une y la derecha anda queriendo hacer la vaca, y en el futuro nunca más los zurdos tomaran vino con metanol, ni será posible rehacer la unidad. Triste pero cierto, más próxima es la alianza con la burguesía liberal, si eso ocurre será otra obra de Correa

Y es que le urge a la oposición de la diestra y la siniestra un cambio para una perspectiva democrática, mejor que la de antes y mejor que la de ahora. Para la izquierda, hoy se siente por la borda el legado de la lucha obrera, las reivindicaciones sociales y culturales del movimiento indígena, la lucha estudiantil y el libre ingreso universitario por la que fueron masacrados los muchachos. Las consignas ecológicas fueron burladas, los derechos de la mujer pisoteados…es decir, por borda cayeron en la banda derecha y de izquierda nada más que un ridículo discurso vacío. Para la derecha liberal la incomodidad radica en el acceso a las decisiones y el estilo soez sin etiqueta, la derecha conservadora es más lista, quiere retomar el poder con el mismo andamiaje jurídico creado por la contrarrevolución carrerista.

Recuperar las calles y las carreteras es el teatro de operaciones del campo popular, pero no basta su plataforma si la izquierda pone la acción y la derecha los candidatos, por lo tanto habrá que pensar política y coyunturalmente sin dejar de luchar, pensar en unidad y diversidad en justicia y en libertad, en alianza y en independencia política, no hay de otra.

Es obligación moral de la izquierda defender la creación colectiva de los procesos, en momentos en donde los caudillos tóxicos pretenden perennizarse, por lo tanto debe convocarse a la higiénica tarea de desintoxicar la política y suprimir los liderazgos tóxicos individualistas hasta en sus propias filas y defender el principio acrático y apátrida internacionalista y profundo de ciudadanía universal porque el colonialismo sigue y el nacionalismo es solo una conveniencia.