EMMA GOLDMAN Y LA GUERRA DE ESPAÑA. Por María Cruz-Santos

Emma Goldman, anarquista, revolucionaria, feminista

Rebelión

04 de Noviembre 2015

En 1936 el fascismo se había instalado en la mayor parte de Europa central y oriental. Por el mundo se extendía la certidumbre de que una nueva guerra mundial era inevitable y por esta razón, no es extraño que, cuando los generales dirigidos por Sanjurjo y Mola, se rebelaron contra la IIª República española, muchos vieran que aquí era el primer sitio en el que el fascismo había de ser derrotado y en el seno de la izquierda europea se hiciera evidente que había de venir a defender sus ideales en tierras españolas.Es bien conocido que en Cataluña y en Barcelona en particular, la jornada del 19 de julio dio como resultado que el poder pasase a manos de la clase obrera y, especialmente, a las fuerzas anarquistas. El anarquismo mundial creyó que por fin el comunismo libertario podía hacerse realidad. La ilusión de ver esta revolución deseada por tanto tiempo de cerca atrajo a nombres importantes del mundo sindical y libertario. Entre todos nos fijamos en el de Emma Goldman. No hay que insistir en el prestigio que Emma Goldman tenía entre los anarquistas y en el mundo obrero en la primera mitad del siglo XX, rusa de nacimiento, emigrará con su familia a Estados Unidos. Allí entrará en contacto con el anarquismo y, a partir de ese momento se convertirá en una de sus más firmes defensoras y propagandistas. Con Alexandre Beckman formará un tándem inseparable. Juntos vivirán la experiencia de la Revolución rusa y ambos se marcharán de Rusia decepcionados. De formación autodidacta, vivirá principalmente de dar conferencias sobre literatura.

Emma Goldman hará tres viajes a España durante la guerra. El primero en septiembre de 1936, tenía ya 67 años pero la edad no le representaba un factor disuasivo y pidió incorporarse a la columnas del frente de Aragón. La CNT y la Generalitat consideraron más oportuno encargarle trabajos de propaganda a favor de la República y ambos organismos la enviaron como representante a Inglaterra.

En Inglaterra ya había una oficina que representaba la Generalitat que se había constituido antes del nombramiento de Emma Goldman, pero el encargado de la misma, Stewart, parece ser que se quedó con dinero destinado a la propaganda y era preciso cambiar de responsables. Además de Emma Goldman también figuraba como representante Darling (hemos encontrado partidas en la contabilidad del Comissariat de Propaganda en las que figuran cantidades que se les entregó a los dos y que coinciden con las que Emma Goldman señala en sus cartas) Las funciones que tenía que desarrollar y sus atribuciones precisas nunca estuvieron claras. El nombramiento parecía obedecer a una decisión dictada por las necesidades del momento en el que la hegemonía estaba en poder del Comité de Milicias donde la CNT constituía el grupo fundamental, sin que hubiera una auténtica intención de valerse del prestigio de Emma Goldman para influir en los medios británicos. Al cabo de unos meses, y harta de esta indefinición, Emma Goldman renunció a la representación de la Generalitat y se limitó a representar la CNT. No nos consta la reacción que tuvo la Generalitat ante su dimisión pero los tiempos habían cambiado, el Comité de Milicias y los anarquistas habían perdido el peso que tenían en los primeros meses de la guerra y no parece que supusiera ningún problema para el gobierno catalán.

Las oficinas exteriores de la CNT dependían en última instancia de la Oficina de Propaganda que residía en Barcelona. Esta oficina estuvo dirigida primero por Augustin Souchy, que sería la persona que contactaría con Emma Goldman. De momento Souchy sólo le pidió consejo para que le recomendara alguna persona que dominara el inglés y fuera afín a las ideas anarquistas porque se necesitaba alguien así para dirigir el Boletín en Inglés. Pero luego le pidió que le recomendara alguien que sirviera de representante de la CNT en Inglaterra y, parece, que Emma Goldman se propuso a sí misma. La oferta fue muy bien acogida y entonces le pidió que viniera a España antes de hacerse cargo de sus responsabilidades en Gran Bretaña y Emma Goldman así lo hizo.

Cuando Souchy deje la Oficina de Propaganda, pasará a hacerse cargo de la misma otro extranjero, Martín Gudell, anarquista lituano. No obstante todas las oficinas de este tipo habían de dirigirse a la Oficina de París, que dirigieron sucesivamente, Nemesio Gálves y Manuel Mascarell. Por sus manos pasaban tanto el dinero como el material que se enviaba, así como la correspondencia que se dirigía a España. En el caso de la correspondencia, se argumentaba que así podía evitar la censura y el control a que estaba sometida la correspondencia habitual, pero la censura se podía evitar también enviando las cartas por vía aérea, aunque resultaba bastante más caro. A pesar de todo Emma Goldman esquivará frecuentemente la ruta de París enviando sus cartas por avión, dirigiéndose directamente a Mariano Vázquez, Pedro Herrera o Martín Gudell, o bien, aprovechando el viaje de compañeros que venían a España para enviar sus comunicaciones, molesta al constatar que tardaban un tiempo desmesurado por los conductos habilitados por la CNT. Además, hay que saber que, en el caso de que se hubiese de aprobar cualquier gasto extraordinario, eran las dos Secretarias generales, la de la CNT y la de la FAI, las que habían de dar su visto bueno.

Inglaterra no era un destino cómodo. A lo largo del conflicto no demostró demasiada simpatía hacia los intereses republicanos. El mismo embajador de la República, acabado de nombrar, Pablo de Azcárate, tuvo muchas dificultades para ser recibido por personajes políticos como Churchill, mientras el Duque de alba, representante franquista, era recibido en todos los círculos. La revolución libertaria de Barcelona, los asesinatos de religiosos magnificados por la prensa británica que culpara de todo el desbarajuste a los anarquistas sin que ellos, todo se ha de decir, hicieran demasiados esfuerzos para distanciarse de estos hechos que tanto les perjudicaba ante la opinión pública internacional. Además había otras razones de más peso que inclinaban la balanza contra la República, la amenaza de colectivizar las empresas, uno de los objetivos más importantes de los anarquistas y que afectaba a importantes intereses económicos de Gran Bretaña en la Península Ibérica. Es cierto que el Secretario del Foreign Office en 1936, Eden, se mostró inclinado a los republicanos, pero no fue la tónica general, si bien su condición de potencia democrática obligó al gobierno británico a adoptar una postura oficial contraria a Franco y sus aliados, Alemania e Italia, aunque, también, en esos años se firmará un acuerdo anglo-italiano.

Por tanto la misión encomendada a Emma Goldman no era nada fácil. Por otro lado el anarquismo nunca tuvo una gran presencia en Gran Bretaña y en consecuencia los colaboradores no iban a ser numerosos. El mismo Partido Laborista se opondrá a cualquier colaboración con las iniciativas de Emma Goldman, en cambio no será tan reacio a colaborar con los comunistas, a pesar de que tampoco el comunismo llegara a contar con un número significativo de seguidores en Inglaterra.

A finales de 1936 cada vez más voces se hacen oír reclamando el encuadramiento de las comunas milicianas en un ejército regular. Tanto el PCE como el PSUC defendían con fiereza esta decisión. Iniciado 1937 se dieron los primeros pasos para la formación de un nuevo ejército republicano mientras el poder de los Comités de Milicias iba decreciendo y la influencia de los comunistas en las decisiones políticas era cada vez mayor. Emma Goldman, igual que buena parte de los anarquistas europeos, verá en este proceso la repetición de la historia de la Revolución bolchevique, donde pasaron de protagonistas en las jornadas de octubre, a enemigos a los que silenciar. Los hechos del 3 de mayo les reforzaron en sus argumentos. Emma Goldman recogía la inquietud que le llegaba desde París y otros lugares, cuando interpelaba a Marianet, Secretario General de la CNT, y a Pedro Herrera, Secretario General de la FAI, sobre su actitud y la de los entonces ministros, Federica Montseny y Juan García Oliver, llamando a la calma y al fin de la violencia sin pedir cuentas por las víctimas anarquistas (Muchos militantes cenetistas de base fueron encarcelados, su número fue superior al de los militantes del POUM) y especialmente por los asesinatos de Camilo Berneri y el anarquista italiano que lo acompañaba, Francisco Barbiere.

Camilo Berneri era un profesor de filosofía, anarquista de gran peso intelectual en el mundo libertario. Se había tenido que exiliar huyendo de la Italia de Mussolini y había venido a Barcelona donde desarrollaba una intensa actividad, después de haber estado luchando en el frente. Publicaba un periódico en italiano, Guerra di clase, y acababa de escribir una “Carta abierta a Federica Montseny”, en la que acusaba a la ministra y a la cúpula anarquista de estarse desviando de la revolución de julio y dar marcha atrás frente a los comunistas, un escrito que fue muy valorado por los anarquistas europeos. Los anarquistas rusos exiliados no encontraban ninguna justificación para esta actuación y más, cuando semanas después, los dos secretarios generales compartían presidencia con los dirigentes comunistas en un homenaje a la Unión Soviética.

Este miedo a la preponderancia comunista también se manifestará en las frecuentes quejas que aparecen en las cartas de Emma Goldman dirigidas tanto a otros anarquistas como a la CNT, de la facilidad que hallan los comunistas para sus convocatorias incluso en una tierra donde el comunismo tenía tan poco arraigo como era Gran Bretaña. Las iniciativas de Emma Goldman se hallaron obstaculizadas por la falta de colaboración de las Trade Unions y la clase obrera inglesa en general. Solo contará con las simpatía de algunas personalidades como Rose Pescotta o la duquesa de Atholl y con la del ILP, Independent Labour Party, partido socialista si bien poco partidario de la línea de Moscú. Después de unas fatigosas negociaciones entre el ILP, la Emma Goldman y la CNT, se hará una exposición sobre España y el conflicto bélico para la cual Pedro Herrera le da 500 fr. los cuales habrá de justificar a Tarradellas, y en la que, aparte de los anarquistas, había otras organizaciones pero era la manera de reducir costos.

Trabajo y propaganda

Además de la exposición mencionada, hará mítines y conferencias a todo lo largo del país. Cuando abandone la representación de la Generalitat, buscará un local donde instalar una oficina exclusiva de la CNT. Durante algún tiempo estará situada en el mismo apartamento en el que vivía si bien luego conseguirá un local donde pondrá un espacio para la lectura de diarios, boletines y materiales relativos a España.

Cuando Segundo Blanco sea nombrado Ministro de Educación con el gobierno de Negrín, participará en la organización de la SIA (Socorro Internacional Antifascista) y visitará las colonias de niños que crea el gobierno vasco en Inglaterra. De todas maneras no tenemos claro cual fue el grado de protagonismo que tuvo en la iniciativa de Segundo Blanco de buscar un lugar para acoger a niños de la guerra en Gran Bretaña.

Lo que parece más relevante de su trabajo en las Islas Británicas son dos periódicos, Fighting Call y Spain and the World. Fighting Call ya existía como publicación anarquista, la dirigía Guy Aldred. Emma Goldman pedirá directamente a Mariano Vázquez y Pedro Herrera una subvención de 25 libras esterlinas para reflotarlo y mantener Spain and the Wolrd, y se las dan. Hemos podido consultar dos números de Fighting Call en la web [eastdunbartonshiressp.blogspot.com.es. Consultada el 31.8.2015, en concreto el publicado el 1 de febrero de 1937. Y a la web libcom.org, el Vol1, núm. 2 de noviembre de 1936. Consultada el mismo día]. Nunca llegó a ser una publicación importante ni, evidentemente, dentro de las publicaciones inglesas, ni de las publicaciones obreras ni tan solo de las anarquistas. Se publicaba en Londres y tenía una extensión de 8 páginas. Se había empezado a publicar en 1936, después de absorber otro periódico, Freedom. Su periodicidad es irregular, el ejemplar de noviembre lleva el nº 2 y el de febrero el nº 4. Ambos ejemplares están prácticamente dedicados de forma exclusiva a la lucha española. El periódico de 1936 lleva fotografías y hace divulgación de la campaña “Armas para España”, mientras que en febrero de 1937 han desaparecido fotografías y campaña.

Hay una distancia considerable con el interés vertido en el otro periódico, Spain and the World. No hemos podido consultar ningún número porque no está digitalizado, a diferencia de Fightin Call. Las colecciones de ambos periódicos se encuentra en la British Library de Londres.

Spain and the World es de nueva creación. Lo dirige Vernon Recchioni, Vernon Richards, un anarquista anglo italiano muy joven pero muy inteligente, y en esta publicación se pone todo el interés como emblema de la divulgación y propaganda del anarquismo y de la lucha antifascista de España. Saldrá hasta el final de la guerra y conseguirá cierto prestigio dentro del mundo libertario. Al no haber podido consultar ningún número no podemos hablar de su contenido.

Dificultades con la CNT

A pesar del entusiasmo de Emma Goldman en la defensa de la causa antifascista y libertaria, pronto se presentarán dificultades como la ya mencionada lentitud en la comunicación que dejaba períodos de silencio en los que se hacía difícil tomar una decisión. Ya el mes de agosto de 1936 Augustin Souchy ha tomado la determinación de que vaya a Inglaterra como representante de la CNT y, en septiembre, recibe el mismo encargo de la Generalitat, pero llega el mes de noviembre y todavía está reclamando el nombramiento oficial que avale sus gestiones cerca de sindicatos y autoridades británicos.

Este tipo de situaciones se repetirán a todo lo largo de la guerra. Igual podemos hablar tanto de directrices sobre su presencia en Londres como de material de propaganda. Este material servía para divulgar el trabajo de los anarquistas dentro de la Republica y la Generalidad y para recaudar fondos a través de su venta ya sea a favor de las víctimas de la guerra, los refugiados o cualquier otra finalidad que pudieran darle en España, aunque la mayoría irán a parar a mujeres y niños víctimas de la guerra y con este fin serán recaudados. Incluso se tardará en decirla qué hacer con el dinero recogido y a dónde enviarlo.

Otros viajes

En 1937 Emma Goldman hará su segundo viaje a España y Cataluña. Visitará los frentes y las colectivizaciones que despertarán su entusiasmo y las considerará como un éxito de la CNT, la realización de una parte de la transformación revolucionaria.

También visitará las colonias para niños refugiados y los albergues para los refugiados que ya en el verano de 1937, son muy numerosos en Cataluña. Irá a las instalaciones de la Generalidad, anarquistas y vascas. Cuando vuelva a Londres le escribirá una carta a Mariano Vázquez y Pedro Herrera muy crítica con todas las colonias menos las vascas, las únicas que considera realmente dignas. De las demás dice que están faltas de la higiene más elemental. Se fijará especialmente en el cuidados de los niños que valorará muy negativamente por ser muy deficiente, con prácticas que, asegura, son nocivas y el resultado de supersticiones.

Un año después volverá. Estamos en 1938 y la guerra se alargará unos meses pero prácticamente está perdida. Valencia y Barcelona ya están separadas por una franja en poder de los ejércitos franquistas. En el Ebro las tropas republicanas se repliegan lo mismo que hacen en el Segre. Le cuesta mucho conseguir una autorización de la CNT para regresar a Catalunya, no pueden garantizar su seguridad y sorprende que lo primero que no puedan conseguir es que pase la frontera sin sobresaltos. Cuando lo pide por primera vez todavía no se ha firmado el Pacto de Múnich que presionará a Francia para que blinde la frontera de los Pirineos. Por tanto, ¿de qué tenía miedo la CNT y la FAI? ¿Su papel en los gobiernos de la Generalidad y la República era simplemente ornamental? Parece que así era aunque todavía hay un ministro anarquista en el gabinete de Negrín. Esta anécdota creo que deja bien patente que la influencia de la CNT ha retrocedido hasta tener un papel simplemente testimonial y sin ningún poder efectivo.

En aquel momento Emma Goldman en realidad quiere dejar la oficina de Londres. Sus esfuerzos no se han visto recompensados, considera que Inglaterra no es un buen lugar para conseguir dinero y simpatía para la República y quiere marchar a América donde tiene contactos que le pueden preparar su actividad, concertar reuniones, reunir dinero… Hay un problema, tiene prohibida la entrada a Estados Unidos. Sin embargo lo considera soslayable, irá primero a Canadá, allí también puede llevar a cabo una gran labor al tiempo que consigue los avales para que Estados Unidos quite la prohibición que pesa sobre su regreso. Regresará a Inglaterra y el mes de enero todavía está haciendo gestiones para poder marcharse a Canadá. Cuando la guerra termine, desde Londres se preocupará por la suerte de amigos españoles como Mercedes Comaposada o Pedro Herrera, de quien tiene una gran opinión y del que sabe que le faltan recursos materiales para él y su familia y buscará fondos y dinero para aliviar el exilio de ellos y otros amigos.