NO SOY PARÍS. Por Miguel Ángel Soto

17 de Noviembre 2015

No soy París,  porque Francia pone resistencia para ingreso de ciudadanos Sirios que buscan escapar del horror, que ellos mismos crearon.

No soy París, cuando exploro la historia  de sus políticas imperiales en África.

No soy París, mientras los medios de Comunicación ligados al poder censuran la barbarie civilizatoria de soldados franceses en sus “incursiones en el Oriente Medio”.

No soy París, porque en sus políticas de paz está presente la matriz occidental en que la cultura hegemónica está basada en narrativas mediáticas imponiendo sus ideologías.

No soy París, porque en sus producciones audiovisuales, el musulmán siempre es el extraño, el de velo siniestro, el terrorista. El que vive en los suburbios y les quita el empleo a sus “genuinos dueños”.

No soy París, porque en las revistas de Comics las portadas denigran al mundo musulmán confundiendo, a la opinión pública sobre el verdadero rol alternativo de esta propuesta comunicativa.

No soy París, porque en sus políticas internas, no  se basan  en  desmantelar los movimientos fascistas que existen y circulan por las calles atentando contra los extranjeros.

No soy París, porque sus políticas gubernamentales de Cooperación para el desarrollo siempre, están presentes las condicionalidades financieras impuestas por las Instituciones mundiales , impidiendo que los países  benefactores  salgan de la pobreza.

No soy París, cuando la clase  política francesa,  se ve envuelta en casos de corrupción y que casi siempre, la impunidad para ellos, se impone.

Como ciudadano del mundo solidarizo plenamente  con las víctimas de los atentados en la ciudad de la luz,  con los  ciudadanos de Siria y  Beirut, que por años, sufren, mueren y escapan,  de la Guerra provocada por las potencias mundiales, entre ella, la misma Francia.

* Docente Universitario y Candidato a Doctor en Comunicación  y Cultura por la Universidad de Artes y Ciencias  Sociales de Chile.