CAMBIEMOS Y UN BAÑO DE REALIDAD. Por Fernando Rosso

Las primeras internas de Cambiemos y los radicales. La renuncia de Sanz: lo personal es político. La disputa por la reconstrucción peronista. Las corporaciones con un programa máximo, urgente, aquí y ahora. Macri y la continuidad con cambios.

La Izquierda Diario

26 de Noviembre 2015

Mauricio Macri es el presidente electo de la Argentina y ocupará el sillón de Rivadavia a partir del próximo 10 de diciembre. Hasta ahora ese es uno de los pocos datos certeros de “la Argentina que se viene” y de las características que tendrá el gobierno de la coalición Cambiemos, más allá del anuncio de los nombres de los “CEOs” que integrarán su gabinete.El triunfo amarillo, finalmente fue más ajustado de lo que las encuestas y los analistas pronosticaban. Y también de lo que esperaba el propio Macri, luego de la victoria política que había obtenido en las generales del 25 de octubre.El resultado casi empatado con el oficialismo tiene consecuencias políticas, tanto dentro de la coalición PRO-UCR-CC, como en el universo peronista.

No fue magia (fueron los radicales)

La escueta diferencia que permitió el triunfo, subió el precio y la autopercepción de cierto radicalismo dentro de Cambiemos.

El primer cimbronazo con los boina blanca se produjo con el “renunciamiento histórico” de Ernesto Sanz que anunció su pase a retiro, no sólo del próximo gobierno sino de la actividad política en general.

No es un renunciamiento menor: el senador mendocino fue uno de los arquitectos del plan que permitió la locación del radicalismo al PRO en la Convención de Gualeguaychú, lo dotó de poder territorial y aparato a nivel nacional.

Sanz adujo “razones personales”, sin mayores explicaciones: una excusa de manual que evidencia que existieron estrictas razones políticas. Los rumores e intrigas -habilitados por la forma y el momento de la renuncia-, se multiplicaron como los panes y los peces. Algunos afirman que Sanz se consideraba número puesto para la jefatura de Gabinete y que decidió su paso al costado luego de que Macri anunciara al PRO “puro”, Marcos Peña, para ese cargo. Otros que, como hombre patrocinado por Luis Betnaza, operador político del holding de Paolo Rocca (Techint), su renuncia fue una protesta por el desplazamiento que favorece al grupo SOCMA, al que pertenece el hijo del clan que ocupará la Casa Rosada. Finalmente, algunos sintetizan y afirman que lo más probable es que la renuncia se haya producido por una combinación ambas cosas.

Ni lerdo ni perezoso, otro de los referentes del radicalismo mendocino (perteneciente a la facción derrotada en Gualeguaychú), el ex vicepresidente Julio Cobos, declaró que “con la salida del doctor Sanz se ha perdido la relación institucional” que tiene la UCR con el resto de Cambiemos. “Habrá que encontrar un interlocutor institucional. En verdad, no hay nadie con nombre y apellido que hoy se esté sentando”, explicó. Después aseveró: “Hay que encontrar la figura” que reemplace a Sanz ya que “era el presidente del partido, y el partido tendrá que definir la renovación de autoridades”. El aviso parroquial de la renovación de autoridades se pareció mucho a una advertencia.

La ubicación de una parte de la UCR dentro de Cambiemos, comienza a asemejarse a lo que durante mucho tiempo fue el rol (y las tensiones) de un sector del PJ no kirchnerista dentro del FpV. Para el radicalismo, el triunfo “no fue magia”, fue rosca política. Reclaman su parte y abren un inesperado frente interno para Macri antes de asumir el gobierno.

Dentro del peronismo todo, fuera del peronismo nada

El resultado ajustado también sentenció que el oficialismo no obtuvo los votos necesarios que le permitan el triunfo, pero tampoco la derrota suficiente que desate la desbandada y la cadena de “garrochazos” hacia el mundo PRO.

El cristinismo leyó que el resultado dictaminó que la mitad de los argentinos reconoce los últimos 12 años de gestión.

Una media verdad que sólo es válida si se hace abstracción de la sobreproducción de demagogia “anti-ajuste” que hizo Daniel Scioli hacia el final de la campaña, cuando lo que está planeando Macri es lo que Miguel Bein anunciaba que haría el candidato del FpV.

Existe un delicado equilibrio y una relación de fuerzas que el resultado de la elección, aunque distorsionadamente, no dejó de reflejar.

Pero además, las elecciones legislativas de octubre y las provinciales adelantadas, dejaron como balance que el sello amplio del peronismo tendrá bajo su órbita el quórum propio en el Senado (41 bancas) y será la primera minoría en Diputados (98 legisladores propios, 24 de los cuales serán de La Cámpora). En tanto, de las 24 provincias, se quedó con 16 gobernadores.

“Fui peronista de toda la vida”, aseguró Cristina Fernández en el primer discurso público pos-balotaje desde el emblemático Hospital Posadas en el oeste del conurbano bonaerense.

Fue el aviso de su postulación como parte de la jefatura de la oposición, pero con una condición que determinó su carrera desde siempre: dentro del peronismo todo, fuera del peronismo nada.

Esta afirmación otorga verosimilitud a las versiones de una propuesta de conducción colegiada que contenga -además de Cristina y Scioli-, a un gobernador, un intendente, un representante sindical y un legislador.

De esto habrían hablado la presidenta saliente y el candidato derrotado en el encuentro que tuvieron un día antes de que Cristina recibiera a Macri y lo despachara a los 20 minutos, sin gloria y con mucha pena.

Para lograr esa nueva ubicación, Cristina y Scioli, deberán superar un pequeño detalle que hoy todos le recuerdan: fueron la madre y el candidato de la derrota, respectivamente.

Por último, hay que tener en cuenta que los adversarios internos también juegan.
José Manuel de la Sota, aliado estratégico de Sergio Massa en la renovación “segunda época”, aseguró que “aquí no ha perdido el peronismo, sino que perdieron los usurpadores, son los que se apoderaron del peronismo”. Pese a que algún funcionario provincial de segunda línea ocupe un cargo en el gobierno de Cambiemos, que el gobernador hable de un “peronismo republicano” y que Macri haya arrasado en la provincia; el mandatario cordobés pelea en el peronismo. Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta, también entra en esa contienda de renovadores feudales.

Como se dijo en diario Alfil: “Por ahora, lo único definido parece ser el adversario”. Y el adversario es Mauricio, y Mauricio es Macri. Deberá gobernar con un peronismo en disputa, pero también en (re) construcción, en un país donde la mitad menos uno votó en su contra y donde un buen porcentaje que votó a su favor, lo hizo por sus promesas de “continuidad” o para manifestar castigo al Gobierno. Es decir, con un profundo sentimiento de mal menor.

Vandorismo PRO orden, familia y propiedad

Pero no sólo de política vive el hombre. También de negocios y sobre todo si pertenecen a las corporaciones.

El “boca de urna” de esa entelequia que son los “mercados” también dio su veredicto y castigó al hijo pródigo por la escasa diferencia que obtuvo en la elección. El domingo, Macri les habló con el corazón y le respondieron el lunes con un derrumbe de las bolsas. Los mercados y corporaciones no leen a Paulo Coelho y el manual de autoayuda que repite Macri. Exigen que cumpla su promesa: “El cambio es aquí, el cambio es ahora”.

Al día siguiente del ajustado triunfo comenzó una cadena de reclamos provenientes de distintas corporaciones: el “vandorismo” mediático –erigido en vocero de la corporación militar-, exigió mediante una editorial de antología del diario La Nación, el fin de los juicios a los represores de la última dictadura. El “vandorismo” agrario reclamó la suspensión de las retenciones como condición para liquidar 8.800 millones de dólares en granos amarrocados en los silos bolsa de la patria sojera. Por último, el “vandorismo” judicial determinó mediante un fallo de la Corte Suprema que el gobierno nacional está obligado a devolver 45 mil millones de pesos a las provincias de Santa Fe, San Luis y Córdoba, en concepto de deuda por la Coparticipación Federal.

Macri se vio obligado a responder a todos: “Ese cambio no, no y no…”. Porque dos de estas medidas pueden vaciar (aún más) las arcas públicas y la tercera, enfrentarlo a la mayoría de la sociedad. También sus asesores anunciaron que por seis meses seguirán los “Precios Cuidados” y el plan de cuotas “Ahora 12”. Cómo se bromeó en twitter: al final Macri hasta ahora es tan solo una promesa de mejor administración del programa del kirchnerismo tardío. Y para peor,mantiene un ministro del “régimen depuesto” (Lino Barañao) que con el aval de su jefa saliente se prestará con orgullo al colaboracionismo con el “totalitarismo” entrante. Después de todo… la patria es el otro.

La última esperanza blanca tiene color verde. El presidente electo espera acordar rápidamente un nuevo endeudamiento que hipoteque el país, pero que le permita lubricar el ajuste, fijar el tipo de cambio, pero sobre todo, de qué tipo es el “cambio”.

Por último, no dejará de producir vértigo en el establishment la materialización de la foto de su sueño cumplido: la nueva administración en manos de un grupo de “niños” ricos que no tienen tristeza (egresados del colegio Newman), bajo el auspicio intelectual del apodado “ekeko” ecuatoriano (Durán Barba) y la asesoría “espiritual” de Elisa Carrió, un electrón loco que mantiene una llamativa quietud hasta nuevo aviso. Carrió es “número puesto” para convertirse en “la Aníbal” del nuevo oficialismo.

Con una flamante interna en Cambiemos, una reconstrucción peronista de gatos que se pelean con serio riesgo de reproducción, una presión desbocada de las corporaciones y una relación de fuerzas que determina todo el escenario; Mauricio Macri comienza a transitar por el desierto de lo real, bastante antes de colgarse la banda presidencial y demostrar cómo y hacia dónde #Cambiamos.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Cambiemos-y-un-bano-de-realidad