CIENCIA, ARTE, PODER Y SABER. Por Tomas Rodríguez León

12 de enero 2016 
 
A Adriana Victoria
“La función del arte en la sociedad es edificar, reconstruirnos cuando estamos en peligro de derrumbe”.  Sigmund Freud
 
La academia, al perder autonomía,  ya no escapa a las racionalidades de la conducción estatal  porque la gobernabilidad asume la conducta directriz como virtud. En la universidad, el proyecto formativo no será  más la auto génesis de libre creación o critica, la razón cede a la fuerza y será exógena, en tanto que en la academia de arte los candidatos son una pre-tensión de control ideológico – político, sujetos a una ética especial que se escapa de lo sensorial a la razón calificada, contexto de una moral que busca adherencias. Toda una disciplina, una ataraxia del saber al encuentro del sentido del arte.  Se evitará, claro está,  las perturbaciones de ácratas cuestionadores.

Un binomio represivo se configura: “la ciencia calificada”  y “la ciencia de lo bello”, que condicionadas entran a la palestra positivista de instrumentalización, con limitaciones y licencias. Los políticos dominantes  arrogantes, fatuos  e iletrados aspiran a transformar la estética libre en currículo asfixiante, creando  resistencia en los militantes académicos alternativo-alterativos, que entendieron la aisthetikos, como traducción de lo “sensible”, resistencia a la “racionalidad” imperante y sus mezclas: de ciencia, moral, arte y política como verdad única – oficial.    El positivismo expresado en sílabos enormes e insensatos se prepara  para que  la ciencia y el arte obedezcan. Imperdonable en el caso del campo estético, porque el arte reprimido por el estado siempre terminó asfixiándose, y porque además es tiempo de recordar que la ciencia debe aprender del arte, sobre todo en  sus afanes de  libertad creativa, e invención límpida y critica.
 
Hoy a los aspirantes se les pone uniforme, sean docentes o discentes. Los docentes  metropolitanamente formados o conformados, y los alumnos, asiduos consumidores de pseudo cultura colonial, sin derecho a la insumisión. Se pretende que todos se allanen a una  sensibilidad   pasiva, cual fruto de impresiones  de una  industria cultural que será política de estado. Así, se entiende la naturaleza de las pruebas de admisión y grado. ¿No serán en el fondo nuevos filtros elitistas los que imperan?
 
Considerando a priori la experiencia sensible como fundamento para interpretar o trasformar la realidad, el artista  en curso debería tener otros parámetros para ser incluido. (También el docente formador)  y en los resultados esperados, considerar que  no es obligación para el arte  asumir nexos con el entorno o la ciencia presumida. En la experiencia histórica cuando los artistas son sometidos,  la libertad ya es una libertad condicional y la creación pierde quilates.
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Si el dolor y  el placer son  binomio existencial  de los poderes  para sembrar escarnio, la academia positivista  también las integra para ordenar conciencias y contextos,  no quedándose atrás el mundo clínico con sus ensayos contra la locura. Pero el dolor y el placer  son la esencia y fuente  humanizada  para creadores   sensibles. La sensibilidad estética,  académica o no, que muchas veces trasciende lo bello y se dirige de la estética a la ética vital, demanda   unidad ético-estética,  anuncio libertario para ver  todos  los cosmos con la soltura libre y no necesariamente como síntesis de  razón alguna.

Los seres humanos sensibles,  ya son semilla de artistas y de revolucionarios, pero si alcanzan la estatura de lo uno o lo otro, deberán  interpretar de  modo diferente la realidad,  su percepción de  esencia individualista será  a la par fraterna y solidaria,  tanto como contraria  a la ideología oficial, que todo lo pervierte,   haciendo  de lo ético-estético,  acepción establecida, pre establecida de aplauso y conformismo
 
La apariencia estética constituye otro capítulo a debate, alguien pretende darle formato  y esa es una academia que emerge con la intención vertical de ser “útil” para el diseño funcional de sociedad pretendida. Terrible objetivo, cuando el Juicio estético, nace  contrarrestando la proliferación de perspectivas subjetivas.  A favor de la libre diversidad surge la protesta si se pretende que  lo diverso debe fundirse en la unidad totalitaria, o  que  el  paradigma de artista será  síntesis mimética de subordinación.
 
Porque, en  sometimiento no hay creación sino ruinas,  desplazamiento y en dominación, otro circo funcional  manipulará  la sensibilidad del espectador, donde  el consumo y los consumidores,  crearan un  mercado oficial  de arte sin perceptores
 
Administradores que pretendan formar ¿formatear? A maestros y apóstoles,  confundiendo  las formas ideológicas con las  dimensiones de la  estética, lograrán apenas  formas simbólicas opacas  que no serán suficientes  para   gobernar la subjetividad,  porque la  esfera estética, interrogará  a los inquisidores ordinarios en el juicio final que llegará
Discípulos, candidatos a docentes, omitir las disidencias es rendición