EL 2016: LA RECONFIGURACION DE LA ESCENA. PERSPECTIVAS POLITICAS. Por Francisco Muñoz Jaramillo

15 de Febrero de 2016

Tan pronto comenzó el año 2016, sectores de distintas tendencias se apresuraron a proponer definiciones electorales. Inicios de año en que se pudo observar la profundización de un ambiente de inestabilidad e incertidumbre que se vivió hacia el fin de 2015. Principalmente provocado por la situación de crisis económica. Donde se han destacado aspectos   preocupantes como aquellos referidos al déficit presupuestario, y a la dificultad de concretar su financiamiento. Como a la permanente caída, a nivel internacional, del precio del petróleo. Que ha llevado a analistas a prever y especular una situación de iliquidez económica que puede conducir inevitablemente al Ecuador a la salida de la dolarización.

Se tornó incierto e inestable el comienzo del año 2016 por la evidencia de la diminución de la inversión y la parálisis recesiva de las empresas. Así como por el incremento del desempleo provocado por la falta de oferta de trabajo y los despidos de trabajadores de los sectores público y privado. El gobierno ha decretado subsidios a través de la rebaja del impuesto a la renta para empresas que eventualmente contraten nuevos trabajadores. Y se anuncia cambios laborales para enfrentar y atenuar la situación de los desempleados. Todo esto en medio de la pérdida de credibilidad y legitimidad del Gobierno de Correa que -según encuestas- decrece a un 40 % de intención de voto[1]. Falta de credibilidad que se agrava por la decisión oficial de no mostrar las verdaderas cifras de la economía, ahondando así la incertidumbre y la especulación.

En medio de este ambiente y poniendo por delante un ánimo de franco apresuramiento, sectores de la oposición al correismo que se alinean con las posiciones de derecha, han convocado reuniones para impulsar una unidad amplia de la derecha a la izquierda. Donde coinciden principalmente agrupaciones como el Partido Social Cristiano, el Partido Avanza, y el Movimiento Podemos. Reunión que fue realizada en Cuenca en las primeras dos semanas de Enero, y que ha resuelto en principio un acuerdo legislativo de difícil e inviable aplicación. Dejando en suspenso la definición de la candidatura presidencial. Los medios de comunicación han actuado en consonancia con esta posición estratégica. Articulistas de los principales periódicos nacionales del país también han proclamado esta necesidad y han llamado a las agrupaciones políticas de todo signo a no hacer el juego de “tontos útiles” al correismo.

Por otro lado, el gobierno y el movimiento oficialista han dejado ver sus costuras y sus diferencias internas a raíz de la salida de dos asambleístas en   manifiesta discrepancia con la conducta antidemocrática del Presidente de la República y Alianza País. En este contexto se conoció de los forcejeos internos para definir los méritos y posibilidades de los candidatos a la presidencia de la república. Y se desvaneció aparentemente aquella ilusión –que se percibía en los corrillos de Carondelet a comienzos de Enero-de concretar una “fórmula feliz” del oficialismo a través de las candidaturas de Lenin Moreno a la presidencia y Jorge Glas a la vicepresidencia. Se advierte en las filas del oficialismo posiciones de sectores ligados a la cúpula de Correa y a intereses guayaquileños, que más bien promocionan la candidatura a la presidencia del actual vicepresidente Glas. Ante la negativa, al parecer, de Moreno de participar en la contienda de 2017.

En estas primeras semanas de 2016 también se expresó el conflicto al interior del movimiento indígena y su expresión política, Pachacutik. Evidenciándose las diferencias de posición en torno a la conducta política y las alianzas frente a las elecciones de 2017. Tensión que se dio luego de las importantes y significativas movilizaciones indígenas y de trabajadores, como de sectores medios, realizadas durante el año 2015, en claro enfrentamiento al correismo. Pero que a su vez dejó ver niveles de burocratización expresada especialmente en la cúpula actual de dirección de Pachacutik. La misma que al parecer intentaba forzar un acuerdo de los indígenas con la derecha representada por el banquero Lasso y la agrupación CREO. La situación ilegal en la actuación de la cúpula actual de dicha agrupación inviabilizaría el mencionado acuerdo. Decidiéndose en unidad convocar en abril al Congreso de este importante sector. Donde se acordará su participación electoral

En definitiva, al comienzo de año, se exasperaron los conflictos políticos en la escena. La falta de desarrollo y renovación de los sectores de la oposición; como de algunos actores del movimiento indígena desplegaron conductas que evidenciaron el uso de formas y mecanismos de la tradicional cultura política, propia de la denominada “partidocracia”. Como que estos 10 años de correismo no hubieran producido cambio molecular alguno en la subjetividad, el sentido común y la hegemonía de los ecuatorianos.

Pero también se pudo reconocer, una vez más, la significación del liderazgo del Presidente de la República. El mismo que proviene- como hemos analizado en otra parte -de esa condición bonapartista-populista del régimen político que contiene la fortaleza unilateral – excluyente de la sociedad – del estado intervencionista. Si las enmiendas constitucionales ya dejaron ver este rasgo de corte antidemocrático, las posiciones asumidas por Correa frente a los conflictos con las Fuerzas Armadas y la Universidad Andina, dejaron ver una vez más un liderazgo prepotente y rígido. Muestra una sicología verticalista en la relación con los otros y viabiliza con la fuerza del caudillo el régimen político que ha vivido y sufrido el Ecuador en estos años de correismo. Tanto en la actuación frente a la elección de Rector de la Universidad Andina, y sobre todo, en la decisión de Correa de disponer de manera inconsulta la entrega de 41 millones de dólares del presupuesto de la seguridad social militar (ISSFA), supuestamente mal negociados con el Ministerio del Ambiente, se manifiesta este tipo de conducta. Liderazgo que obstaculiza el debido proceso y el cauce jurídico requerido para casos de esta naturaleza. Clara muestra de la prepotencia presidencial, que representa un régimen político-que como decíamos en un anterior articulo- desconoce el derecho y actúa desde la imposición del poder y el predominio arbitrario del líder carismático.

“…comportamiento arbitrario– se decía en el mencionado artículo a propósito de la aprobación de las enmiendas constitucionales- del estado de excepción, del régimen, y del liderazgo correista. Donde sus propias “reglas” ingresan en una situación de inestabilidad. De tal manera que no existe -o se manifiesta vulnerable-un sistema jurídico que prevea sus transformaciones en forma similar a como se impuso el estado fascista en momentos de aguda crisis política….En esta perspectiva el derecho, entonces, en rigor ya no limita el poder. Y en cuyo caso se “despliega hacia la esfera de la intervención estatal” [2]

Cambio en consecuencia sustancial – continua el análisis – del régimen jurídico-político, precisamente, para ejercer el poder bajo la forma estatista y autoritaria, concentradora de las funciones y poder. El mismo que ha ido madurando en estos años de correismo. Fuerza y poder impuesto a la sociedad y que deja sin duda una estela de ilegitimidad y consecuente déficit de hegemonía democrática.”[3]

Forma del liderazgo de Correa, que se ha convertido en un factor, por otro lado, de incidencia en el agravamiento y profundización de la crisis económica. Como en la dificultad para dar salidas efectivas en torno a la solución o al menos neutralización de aquella. Conflicto en consecuencia político-económico que ahonda la situación de inestabilidad e incertidumbre de las primeras semanas de 2016. Y que provoca situaciones de protesta y movilización que se manifiesta en estos días por parte de militares en servicio pasivo, y de trabajadores que anuncian movilizaciones preocupados por el desempleo y los cambios laborales que proyecta el gobierno. Adicionalmente se combina con la protesta generada por el movimiento de mujeres frente a la represión de la guardia de seguridad del presidente Turco. Creando en conjunto un ambiente de inquietud y previsible movilización y resistencia del movimiento social en los próximos meses.

II

Más allá de esta situación coyuntural que se ha descrito en párrafos anteriores se requiere escudriñar en la naturaleza de la lucha de clases. Y las tensiones entre fracciones y grupos económicos dominantes que se han dado en estas primeras semanas del año y que ponen en cuestión la unidad del bloque de poder. Expresado, principalmente, en la difícil tensión hegemónica entre sectores ligados al mercado exterior, exportadores especialmente, y fracciones relacionadas con el mercado interno, como importadores por caso. Y que en la situación de crisis disputan la mantención de réditos y ganancias. O al menos la posibilidad de neutralizar condiciones adversas a sus intereses, producto de la crisis.

Circunstancia que ha llevado al gobierno a proponer una serie de cambios laborales en manifiesto afán por resarcir la disminución de ganancias, a través de la extracción del excedente o plusvalía generada por los trabajadores. Habrá que hacer un pormenorizado examen de estas reformas para evidenciar empíricamente lo antes mencionado. Tensión entonces que se ve reflejada en la difícil unidad del bloque dominante. Y que en él artículo mencionado – aparecido el 4 de Enero[4]– se hizo una radiografía de las clases y fracciones que disputan la hegemonía en la situación de crisis. Donde en el contexto de la tensión hegemónica interna se recuperaron sectores como la Banca y aquellos ligados al Tratado de Comercio con La Unión Europea. Como los vinculados a la privilegiada relación económica con la China.

“En estas circunstancias, en el mismo mes de diciembre – se dice en el mencionado artículo-se cierra el acuerdo con la UE, por un lado y por otro con la banca nacional. Que tiene como propósito solventar la economía en el 2016. La relación urgente y decisiva con la China prevé en lo inmediato la obtención de préstamos para avanzar a corregir la crisis fiscal de cerca de 6000 millones de dólares de déficit presupuestario. Al mismo tiempo que se anuncia una disminución importante en la inversión estatal y provisión de empleo. Situaciones unas y otras descritas que mantendrán tensionada la unidad, los acuerdos y jerarquía constituida del bloque dominante. Pero que sobre todo producirá diferencias y oposición como descontento, particularmente, por parte de los movimientos sociales. Opuestos a las medidas para enfrentar la crisis económica por parte del Gobierno, que intenta que el peso de esta caiga sobre los sectores populares y medios.”[5]

Disputa y tensión mencionada que se observa a través de las máscaras de la representación. Y de los conflictos que se genera entre agrupaciones políticas, dirigentes, y sectores sociales de manifiesta tradición combativa del Ecuador. En estas circunstancias se vuelve a constatar la debilidad de la representación política. La misma que no corresponde a la realidad. O que la realidad de la lucha de clases, de las fracciones y sectores económicos – en el contexto de la crisis económica- limita su concreción.

En el proceso electoral de 2006, cuando el Ecuador eligió Presidente a Rafael Correa, ya se expresó esta vulnerabilidad propia de la política ecuatoriana. En dicho contexto la participación electoral y el triunfo de Rafael Correa respondieron a estas condiciones descritas. Su elección fue producto de este vacío y este límite. En su afán por consolidarse, y con el objetivo de superar esta falencia, meses después, el presidente Correa, se orienta hacia a la construcción de una organización predominante de corte hegemónico. Haciendo uso de una estrategia electoral, legal y administrativa, que efectivamente llevo al oficialismo a obtener una amplísima mayoría asamblearia en el 2013. Fortaleza que pronto se diluyó –mostrando su vulnerabilidad e inconsistencia para superar los límites de la representación- en las elecciones seccionales de febrero de 2014. Revelándose así la limitación del liderazgo correista y su déficit de hegemonía.

Esta estructural y endémica debilidad de la política ecuatoriana en efecto se ha visto exacerbada por la presencia de una conducción bonapartista-populista de dimensión caudillista. Vieja historia de la estructuración partidaria del Ecuador. Que hoy se repite. En tanto la implementación de medidas económicas y políticas regresivas. Antes que progresivas. Que se han tomado por parte del gobierno en estos años, ha dejado sin resolver cambios estructurales prometidos y necesarios. Así como también la aplicación de incentivos y restricciones, de corte legal y administrativo, como institucional, que se han dado en este periodo han limitado la organización y representación político partidaria. Ya decía Poulantazas al analizar las crisis políticas. Una de ellas es precisamente aquella que refleja los límites en la estructuración partidaria. En esta vez dicho límite crítico del Ecuador, se expresa sobre-determinado por la crisis económica que se manifestó al finalizar el 2015 y continuo en las primeras semanas de 2016.Es decir ha sido la crisis la que hizo brotar la mencionada vulnerabilidad en la presente coyuntura. Poniéndose de manifiesto la decadencia y descomposición del sistema político.

Crisis por otro lado que se da en un nuevo contexto regional. El mismo que se ha visto matizado por una geopolítica y estrategia continental implementada por la derecha tradicional y moderna. Expresión de las fuerzas retrogradas de la región. Y que se ha manifestado en diferencia y oposición de los llamados gobiernos “progresistas”. Llevando así a circunstacias de adversidad en la correlación de fuerzas de estos regímenes. Evidenciando por otro lado los insuficientes cambios estructurales prometidos, expresados en el límite de representación de los partidos predominantes que han sido, el soporte de los procesos progresistas, por un lado y por otro, generando un nuevo comportamiento político en la región. La del péndulo. El mismo que se desplazaría esta vez de los gobiernos progresistas a los de derecha de corte neoliberal. Como ha ocurrido en Argentina, Brasil, Venezuela. Previendo similares cambios en otros países de la región.

Nueva situación creada a nivel regional que muestra por otra parte, la crisis multifacética del capitalismo- del que no acaba de salir desde el 2008-   que expresa una nueva fase de modernización del capitalismo mundial. Que se inició a comienzo del siglo XXI. Dando pábulo a un proceso de re estructuración capitalista. Conocido – dice Negri – como capitalismo cognitivo o biocapitalismo. No viene al caso en este artículo, desentrañar esta comprensión. Pero si entender que esto ha influido en el cambio de condiciones regionales económicas y políticas, como sociales Abriendo eventualmente un nuevo ciclo en la región. Que se podría expresar en el Ecuador en este “tira y afloja”. En estas manifiestas tensiones de las fuerzas representadas en la derecha, las agrupaciones democráticas, la izquierda y el correismo.

III

Volviendo a nuestro punto de partida. En principio se puede entender que en estas primeras semanas de 2016 se cambiaron las condiciones y se exacerbaron los conflictos. Dando lugar a la “re configuracion” del escenario pre electoral. Inestabilidad que fue examinada y que abre una nueva expresión de la escena. En efecto, luego de los intentos por hacer la unidad, la tensión política de la tendencia de derecha continúa. Y se prevé la participación electoral por separado de las agrupaciones de esta posición. En este sentido los llamados tempranos a la unidad han fracasado. “No por tanto madrugar amanece más temprano”, dice el adagio popular. Así se puede colegir, entonces, que en las elecciones 2017 se encontraran participando de manera especial por esta tendencia, el candidato Lasso por un lado, y un representante del Partido socialcristiano, por otro.

Los intentos por atar a ciertas organizaciones de centro al campo de la derecha se verán limitadas. En esta nueva configuración se advierte una participación independiente de dichas agrupaciones. Este puede ser el caso del partido Avanza. La izquierda continuará con la dificultad de resolver sus conflictos, por un lado y por otro, desplegara un aparato electoral en pos de una participación. Donde el dilema se verá reflejado entre una posición que plantea intervenir por separado. Y otra en coincidencia con sectores democráticos de Centro Izquierda.

En conjunto y en síntesis se puede prever la pervivencia de una estructura multi partidista extrema. Que se expresará en el 2017. Dejando entonces la definición electoral para presidente a la segunda vuelta de las elecciones. En este escenario las condiciones para una participación conveniente y eficaz por parte de algunas organizaciones democráticas de Centro Izquierda, los Movimientos Sociales y la Izquierda, tiene especial importancia. Singular situación, propia del Ecuador, que crea la posibilidad de un desempeño electoral de significación.

Examen y previsión política que debe combinarse con un enfoque de interpretación sociológica. El mismo que re-significa la presencia de los sectores medios en los andariveles de expresión político electoral de Centro Izquierda. Que se ha manifestado en otros momentos. Y que hoy cuando se ha incrementado y fortalecido, en este periodo gubernamental, se percibe la tendencia a volver a expresarse con esta orientación política ideológica. Condición en que se concreta la disputa de este importante sector social. De tradición democrática que se manifestó en el desafecto a la actitud autoritaria de Correa, especialmente en Quito, en solidaridad simbólica con el caricaturista Bonil, vilipendiado y perseguido por el oficialismo.

Por otra parte se requiere considerar en este análisis que actualmente este segmento social, se desarrolla en el contexto de las modificaciones relacionadas con la modernización del capitalismo planetario. Principalmente referida a la hipótesis sobre la naturaleza del trabajo. El mismo que transita de material a inmaterial. Implicando en nuestros países a la realidad social y laboral de estos sectores medios. Mas ubicados en un campo laboral de corte técnico-inmaterial. Cuestión que no viene al caso examinar en detalle en este artículo. Pero que si es cierto que perfila un comportamiento y una sicología de los trabajadores provenientes de los estratos intermedios de la sociedad. Situación a ser tenida en cuenta en el proceso de reconocimiento y articulación de estos estratos poblacionales. Y la perspectiva de una unidad social y política relacionada con los trabajadores del campo, la ciudad y los indígenas.

IV

El análisis precedente en consecuencia nos lleva a algunas conclusiones. Se conoce que el 25 de Febrero el colectivo Montecristi Vive lanza un programa político. El mismo que tiene dos partes. Una sustancial referida a las propuestas estratégicas anticapitalistas, principales de la izquierda: el Sumak Kausay y el Estado Plurinacional. La otra que sugiere una respuesta a la circunstancia coyuntural. Misma que se refiere a los puntos principales (los “mínimos”) de una acuerdo electoral con las fuerzas democráticas de Centro Izquierda, la Izquierda y los Movimientos Sociales. Propuesta que expresa la necesidad de avanzar en la “des correizacion” institucional, ideológico y cultural, del estado y la sociedad. Y crear los elementos de transición histórica necesarios para desplegar procesos en torno a la dimensión estratégica.

Se examina en este importante documento – que será presentado el 25 de Febrero en la Ciudad de Riobamba- que en estas circunstancias la participación electoral debe ser considerada como un aspecto necesario para fortalecer desde abajo procesos organizativos y pedagógicos. Desde la movilización y la resistencia de los sectores populares. Ya habíamos planteado en el anterior artículo de coyuntura del 4 de Enero. Pero que hoy requiere ser precisado a la luz de las mutaciones manifestadas en estas primeras semanas del año. Tomando en cuenta de manera fundamental la dimensión relativa a la construcción de la contra hegemonía. Para cambiar el sentido común, la cultura e ideología dominante, como su discurso, que ha permeado en los sectores subalternos.

Tarea de largo plazo. Que debe inteligentemente combinarse con la circunstancialidad de las elecciones 2017. Participación que no hipoteque la autonomía-como ha sucedido en otros momentos históricos electorales- ni sacrifique el sentido estratégico anticapitalista de la izquierda. Propuesta que debe ser capaz de precisar el momento de transición respecto al correismo y la de carácter histórico. Que coloque-como se dice- el tránsito hacia la definición estratégica. Por esto una actuación en solitario de la izquierda y los movimientos sociales. O la abstención electoral. Contradice sus necesidades actuales para avanzar precisamente en esta línea emancipadora.

Para concluir debe entonces sugerirse los tres aspectos de una táctica y estrategia que deben concurrir en este momento histórico. Primero el acuerdo político electoral de los sectores democráticos de la Centro Izquierda, Izquierda y Movimientos Sociales. Segundo, la mantención de la movilización y resistencia social frente a las políticas correístas, autoritarias y aquellas anticrisis económicas que buscan hacer soportar el peso de la crisis en los sectores subalternos. Tercero el despliegue de la dimensión estratégica en el presente de carácter contra hegemónica. Y el desarrollo de acciones desde abajo. Como en procesos de significación ideológica cultural de renovación y recreación del pensamiento crítico. Por lo expuesto en este parágrafo la propuesta de MV sintetiza lo dicho cuando destaca: “desde abajo, por la izquierda, con la Pacha Mama”.

NOTAS

[1] Cedatos, 12 de Febrero

[2] Poulantzas, Fascismo y Dictadura, pág., 376-377

[3] Artículo El 2015. Desafíos políticos. Línea de Fuego 5 de Enero 2016

[4] Ídem, Pág. 4

[5] Ídem pág. 5