¿CERRAR EL IAEN? Por Wendy Vivecarajo

15 de marzo 2016

Dicen las malas lenguas que tan pésima es la gestión en el IAEN, que lo mejor que podría hacer el Presidente es cerrarlo, más en un escenario en el que se están cuestionando los fondos de otras universidades de posgrado como la FLACSO o UASB con mejor puntuación en Senescyt. Estas malas lenguas han de ser de los mismos tirapiedras de siempre que en el pasado tenían secuestrada la educación.

Evidente está, no se puede culpar al recién llegado rector Claudio Rama, que no lleva ni dos meses en el cargo, ni siquiera a la ahora Vicerrectora Académica Analía Minteguiaga, que fue antes rectora durante poco más de un año como encargada. O los previos con Guillaume Long como Ministro Coordinador de Talento Humano. Lo intentaron todo: desde tratar que sea el centro de prospectiva para el Estado, escuela de burócratas, incluso durante muchas fases de los últimos años no intentaron nada, (en ocasiones la generación espontánea da resultados ¿no es cierto?). Pero a pesar de las mejores intenciones, por ahora no ha funcionado.

Además, hay otra situación con la que hay que lidiar, y es que el IAEN ha ido perdiendo presupuesto año tras año por no gastar todo su dinero. A pesar de que la institución se ha esforzado en lograrlo con lujosos dispendios con muchos ceros facturados en logotipos simples, pantallas gigantes en cada rincón proyectando la imagen de la rectora con el mismo discurso una y otra vez, o fiestas de fin de año de rendición de cuentas en las que el ministro Long determinaba que se gastase lo que hiciera falta para este fin. Que cada año casi no hubiera estudiantes graduados en las pocas maestrías que existían, las clases por docente fuesen escasísimas, las tesis tuvieran una calidad dudable y la mayoría de estudiantes se graduaran con examen complexivo, o que el número de publicaciones fuera irrisorio, es algo que no ayudaba pero seguramente se estaría trabajando en ello.

Pese a que estos dispendios han colocado al IAEN en un lugar notable, lo que lo ha hecho realmente famoso en los últimos años ha sido la publicidad gratuita recibida gracias a la prensa en los debates del Consejo Académico entre los sucesivos rectores y la familia Ramírez que encabeza nuestro más brillante intelectual de la revolución ciudadana, el no PHD René Ramírez, Secretario de Educación Superior Ciencia y Tecnología e Innovación de Ecuador, Senescyt, máximo regulador de las instituciones universitarias. Los rectores, que no tenían el suficiente temple, fueron sucumbiendo sucesivamente. Hasta una rosa en la mesa le puso uno de los Ramírez a uno de los rectores para animarlo a marchar. Fíjense qué trato tan supremo. Así que dados rectores endebles, acertadamente el presidente Correa dejó casi dos años en el cargo a Guillaume Long, y miren si lo ha hecho bien, que hasta a Canciller ha llegado.Veamos lo que dura el rector actual.

Por ello, no se vayan a pensar que la designación como Vicerrectora Académica de la esposa del secretario, Analía Minteguiaga, fuera fruto del nepotismo ni que la inestabilidad institucional tuviera como fin alcanzar una cuota de poder. Otra mentira de los tirapiedras. Contó con el voto de nada más y nada menos que de los once profesores habilitados para ejercer el sufragio en todo el IAEN, el otro centenar no tenía aún nombramiento, fíjense si fue democrático el asunto que fue votada incluso por el otro candidato de la elección, 11-0 el resultado. Hasta Rectora Encargada y Decana de Investigación la nombraron. Es bien complicado elegir a otras personas, de los 6 decanatos solo 2 tienen un decano nombrado, el nivel con el que se compara es muy alto.

Un verdadero golpe de suerte para “la Universidad de Posgrado del Estado”, fue que llegara el famosísimo pensador David Harvey al IAEN, era una ganga porque se dice que ni cobraba. Al fin estábamos en el centro del debate intelectual global. Pero salió rebelde el famosísimo, no solo criticaba en público que se solicitara un PHD para hablar de derecho a la ciudad o para realizar intervenciones artísticas, sino que además citaba a autores marxistas y anarquistas en sus conferencias. Analía estaba ahí, para corregirlo, y decirle que esto era la universidad dedicada a formar burócratas, hasta ahí podíamos llegar con esas pendejadas. Así que vino a decir con su intensidad argentina: se me van yendo esos extranjeros del IAEN. Por el mismo salario, David Harvey se fue a la Universidad Central.

Ahora, por la crisis -internacional por supuesto, en el país el gobierno hace todo lo que puede-solamente hay plata hasta junio. Así que todo el mundo debe colaborar: con su ánimo característico los docentes del IAEN están trabajando entodos los contratos y consultorías que puedan realizar, qué compromiso con la institución. Hay quien dice que eso es mercantilizar la universidad, no es así, se llama adaptarse a los tiempos. Por otro lado, se está tratando de mantener todo lo que se puede a la plantilla, y ello exige que a las personas se las tenga en el puesto hasta última hora, vean que solo con 5 minutos de antelación de fin de mes se despide al que no queda más remedio. Que se prescinda de los profesores con más publicaciones es solo porque seguro que tienen más fácil encontrar otro empleo. Además, se pusieron demasiado objetivos estos intelectualoides analizando las políticas gubernamentales, no cachaban que esto es la “Universidad de Posgrado del Estado”.

Y los profesores que se mantienen, tienen en su contrato cláusulas de propiedad intelectual, que no se diga que no se aplica la economía del conocimiento, igual que en Yachay e Ikiam. Además, hay orgullo de institución: el IAEN vuelve a sus orígenes, su maestría con más docentes y recursos es Seguridad y Defensa. Que la institución está mejorando es obvio: este año hasta el Presidente de Turquía ha llegado al IAEN a explicar su desarrollada forma de democracia, espero que tomen buena nota de ello.

Así que dejen las malas intenciones de pensar en cerrar el IAEN. Sus autoridades ejercen el mejor de los liderazgos, combinan lo mejor del buen hacendado en el trato a los trabajadores como si fueran parte de una familia, con la visión empresarial que todo gestor necesita en la actualidad para captar recursos. Que hasta ahora no haya resultados no es un argumento. Ya los habrá en 5 o 10 años, hay que mirar la universidad a largo plazo. Si no, vean Yachay o Ikiam, ¿han dado resultados? No aún, pero los darán en algún momento del siglo. Que FLACSO o UASB se vean ahora ajustadas es lo razonable, la crisis es para todos. Que tengan más estudiantes y graduados, becas para estudiantes que no podrían estudiar de otra manera, que tengan una cantidad ingente de publicaciones o que se hayan convertido en referentes del debate o la construcción social no es excusa, si la crisis internacional nos llega, debe ser por igual a todos.

¡Qué dure 100 años más el IAEN! Los resultados ya vendrán, en esta vida o en la siguiente.