EL CASO DEL FISCAL CHIRIBOGA O ¿QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO? Por Mónica Mancero Acosta

Galo Chiriboga, Fiscal General de la Nación. Foto Revista Vistazo

12 de Abril 2016

Monica Mancero Gkillcity small

Un cuento proverbial dice que los ratones se reunieron a idear una estratagema para poder saber cómo librarse del malvado gato; un joven e inexperto ratón sugirió, luego de muchas discusiones, que tenía la solución ideal que consistía en ponerle un cascabel al gato para saber su ubicación exacta y tener tiempo de defenderse. Todos aplaudieron emocionados esta inteligente idea, sin embargo un viejo y experimentado gato preguntó ¿y quién le va a poner el cascabel al gato? La moraleja se refiere a que una cosa es proponer soluciones pero otra muy distinta es encontrar quién las ejecute.

Me parece pertinente esta infantil historia, pero cargada de significado, para decir que frente al escándalo de los Panama Papers algo tenemos que hacer en Ecuador, pero no tenemos quién lo haga. Y no lo tenemos porque, nada más pero nada menos, que el Fiscal General de la Nación está implicado en este asunto. Mientras en otros países las fiscalías se disponen a investigar a los implicados en este proceso, aquí no tenemos quién le ponga el cascabel al gato porque el principal ratón, encargado de esas tareas, es el más temeroso de acercarse siquiera a investigar a este escabullidizo felino.

El Fiscal, luego de sus vacaciones, se ha animado a venir al país, y ha dado declaraciones de prensa y ha procurado dar sus argumentos. El tema de los Panama Papers es complejo para el común de los mortales que desconocemos este mundo de finanzas, de paraísos fiscales, de empresas offshore. Por toda esta complejidad, la investigación ya no tiene que quedar a nivel periodístico. Este mismo, el periodismo de investigación, fue el inicio del destape de este escándalo, un grupo significativo de periodistas hizo su trabajo, pero hoy no requerimos sólo declaraciones periodísticas o mediáticas. Para investigar a fondo este tema se requiere de una sistemática e imparcial investigación fiscal. Entonces ¿quién le pone el cascabel al gato? No va a ser quien tiene interés en que a ese gato no se lo sienta, o no se sepa de sus movimientos.

Apena tener una sociedad casi inmovilizada en relación a este tema, no somos Islandia para pedir una rápida renuncia como la del primer ministro, pero tampoco vamos a quedarnos con el escarnio y vergüenza de que el propio Fiscal implicado en esta investigación sea quien lleve adelante este proceso. Habríamos esperado que Chiriboga renuncie inmediatamente para dar paso a otra persona que tome a su cargo la investigación, pero ¿por qué no lo hace? ¿por su prestigio, por su posición, por su salario? ¿por qué si renuncia va a aparecer como una confesión de su culpabilidad? Parece que renunciar en este país equivaldría a una declaración de culpabilidad, no debe ser así. El fiscal, igual que todo el mundo, tendría presunción de inocencia hasta que no se demuestre lo contrario, el tema es que alguien debe tratar de probar lo contrario y no será el mismo.

Y no interesa aclarar solo el tema de la casa de propiedad de Chiriboga, puesta bajo administración de la empresa Madrigal ubicada en Panamá. En una enrevesada entrevista televisiva, Chiriboga admitió que cambió su nombre y de sus amigos en el directorio para poner el de otros dados por Mossack Fonseca, y lo hizo, dijo “porque no puede el Fiscal General de un Estado estar vinculado a una empresa de ninguna naturaleza”. Bueno, lo admitió públicamente, pero resulta que solo fue un cambio de nombre, ¿similar a un testaferrismo? nos preguntamos, no un cambio de la propiedad del inmueble. Entonces el tema se complica más aún. Pero hay mucho más allá de eso, y del Fiscal Chiriboga. La corrupción, qué duda cabe, está carcomiendo a los gobiernos de derecha y de izquierda, del norte y del sur. El Estado ecuatoriano no puede dejar de iniciar una investigación implacable acerca de la evasión fiscal, del blanqueo de dinero, del testaferrismo. Interesa que se investiguen todos los temas de los Panama Papers, y de otros “papers” que seguramente se encontraran en otros paraísos fiscales.