NUIT DEBOUT”: EL ESPÍRITU DE LOS INDIGNADOS LLEGA A FRANCIA. Por Luisa Corradini

Miembros del movimiento 'Nuit debout' protestan en la plaza de la República, en París.Foto:Reuters/philippe wojazer

Empezaron a protestar en las plazas de París por el proyectode reforma laboral, pero ahora se ocupan de los refugiados y de la falta de vivienda

LA NACION

10 de Abril 2016

PARÍS.- Por sexta vez en menos de un mes, decenas de miles de personas se manifestaron ayer en Francia contra el proyecto de reforma del Código de Trabajo. Una protesta específica que ha dado origen a un movimiento ciudadano mucho más profundo y amplio que, a imagen de los indignados en España, está asumiendo características de sublevación social.

Ayer fueron por lo menos 160.000 personas que desfilaron en varias ciudades francesas para exigir el retiro simple y llano de ese texto de ley, que liberaliza las condiciones laborales. Si bien fueron muchas menos que el 31 de marzo (cerca de un millón), las centrales sindicales obreras y estudiantiles pretenden seguir manteniendo la presión sobre el gobierno hasta que retire “simple y llanamente, un texto que solo creará desempleo y favorecerá a los patrones”.

Y como sucede cada noche desde hace diez días, miles de ciudadanos volvieron ayer a reunirse en las plazas de Francia en el marco de un nuevo y espontáneo movimiento, “Nuit debout”. Lo que podría traducirse como “noche de pie” o “noche en vela”, nació como una protesta a la futura ley laboral. Sin embargo, hoy supera ese objetivo: refugiados, falta de vivienda, precariedad, ejercicio de la democracia… todo es debatido en unas veladas públicas que comienzan al caer de la noche y se estiran hasta la madrugada.

Aquella noche del 31 de marzo, después de la manifestación, la gente decidió no volver a casa y ocupar el espacio público para hacer converger sus luchas, “hacer política de otra manera, como hicieron los indignados en España”, precisa Silvain, uno de sus voluntarios. Quienes participan intentan manifestar su hartazgo de la forma en que funciona el mundo actual y, desde hace diez días, el ritual es el mismo.

Con los últimos rayos del sol, alrededor de las 18, miles de personas en decenas de ciudades francesas, sentadas o de pie, asisten a una asamblea general. La participación popular se encadena según un rito democrático bien preciso: las intervenciones no deben durar más de tres minutos y son rigurosamente registradas, se respeta rigurosamente la alternancia hombre-mujer y la asistencia puede manifestar su asentimiento o desacuerdo mediante gestos de la mano en alto, tomados de los indignados. Finalmente, la asamblea vota los temas propuestos en la agenda del día.

Casi siempre, la primera salva de intervenciones está consagrada a la situación de los refugiados. Pero la convergencia de luchas es uno de los objetivos principales de “Nuit debout”.

“Hay que inscribir en nuestra agenda prioritaria las reivindicaciones de los más débiles”, clama Virginie, una estudiante de Ciencias Sociales de 22 años. Francis Perrin, abogado, recuerda que “Francia todavía no acogió su cuota de refugiados” fijada por la Comisión Europea, “contrariamente a Alemania”.

Pero “Nuit debout” está lejos de ser un movimiento espontáneo. Su historia comenzó el 23 de febrero durante la proyección de un documental, Merci patron (Gracias jefe), sobre la historia de una pareja de obreros despedidos de una fábrica del hombre más rico de Francia, Bernard Arnault, dueño del grupo de lujo LVMH (Dior, Céline, Sephora, Vuitton, etcétera), cuya fortuna personal se calcula en 38.000 millones de euros. El realizador del film es François Ruffin, de 41 años, fundador de la revista Fakir, hecha por voluntarios.

“Las numerosas avant-première que realizamos provocaron un enorme interés y nos dijimos que había que ir más lejos”, explica a LA NACION Camille, que usa el pseudónimo clásico de los militantes alternativos.

El equipo escogió como cuartel general un bar, La Côte d’Azur. Allí se reúne cada día para planear acciones que respondan a la siguiente pregunta: “¿Cómo infundirles miedo?” Entiéndase: a los políticos, a los dirigentes económicos y financieros de toda laya. La respuesta inicial fue: “El 31 de marzo no volveremos a casa después de la manifestación contra la reforma laboral”.

Así nació el colectivo Convergencia de Luchas. “Para hacer oír nuestro hartazgo de la política gubernamental, que no cesa de reducir nuestros derechos sociales exclusivamente en beneficio de los empresarios”, indica su sitio de Internet.

¿Por qué ese nombre, “Nuit debout”? Es en referencia al “Discurso de la servidumbre voluntaria”, de Etienne de la Boétie (1530-1563): “Los tiranos solo son grandes porque nosotros estamos de rodillas”.

Cuando llegaron a la plaza de la República por primera vez el 1° de abril, Marika y Nathan nunca imaginaron que pasarían allí todo el fin de semana. “Ese llamado a la ocupación nos pareció festivo. Por una vez que algo sucede en este país”, explican los dos estudiantes de Literatura. Esa noche, hablaron hasta el alba del “cambio total del sistema” con desempleados, diseñadores gráficos, estudiantes, médicos, militantes de ONG… Como ellos, nunca se volvieron a ir.

Todos reconocen que la organización es caótica y que todo se mezcla. “Lo que todos queremos es reapropiarnos la política”, afirma Rémy, otro voluntaria del servicio de comunicación. “No hay que tratar de poner etiquetas sobre lo que sucede aquí. El interés reside en que todos los puntos de vista se expresen, sin jerarquía, sin sectarismo. Todo el mundo es igual, cada uno lo dice con sus palabras”, concluye.

DEBATES, PROPUESTAS Y ASAMBLEAS

El inicio

El movimiento “Nuit debout” (“Noche en vela”) nació como una protesta por el proyecto de reforma laboral en Francia

Temas

Hoy todo es debatido en unas asambleas que duran hasta la madrugada: refugiados, falta de vivienda, precariedad y ejercicio de la democracia, entre otros

El puntapié

“Nuit debout” comenzó el 23 de febrero durante la proyección de un documental, Merci patron (Gracias jefe), sobre la historia de una pareja de obreros despedidos de una fábrica del hombre más rico de Francia, Bernard Arnault; las proyecciones de la película provocaron interés y comenzaron los debates

Fuente:  http://www.lanacion.com.ar/1887901-nuit-debout-el-espiritu-de-los-indignados-llega-a-francia