DE LA NED, LA CORRUPCIÓN, Y EL SISTEMA JUDICIAL. Por Gerard Coffey

16 de junio 2016

Distinguir entre la verdad y la propaganda es siempre complejo. Hacerlo en un año electoral y en medio de la batalla mediática campal que presenciamos y que pocas veces, o tal vez nunca , se ha visto en el país, resulta más complicado que nunca. Los contrincantes, el gobierno de Rafael Correa y una oposición principalmente de centro hacia la derecha, apoyada por algunos izquierdistas y personas cuya bronca es más personal, de revancha, no dan cuartel.

La izquierda, sin recursos, se queda en las márgenes, poco más que una espectadora. La mayoría de la tendencia, con notables excepciones, se siente obligada a escoger entre dos opciones poco agradables: hacerse de la vista gorda respecto a las tácticas de la derecha y sus ‘aliados’  o  callarse, así apoyando implícitamente al gobierno.

La última salva de la batalla consiste en el mal llamado ‘documental’ La CIA en Ecuador  estrenado hace unos días en Telesur, canal del oficialismo, y que explora  de una manera bastante parcializada las actividades de varias agencias de los EE.UU, en el país y sus contactos con ciertos miembros de la oposición. Documental no es, pero si bien hay mentiras existen también lagunas verdades.

Las verdades

La película tachó de colaboradores de agencias de Estados Unidos a varios opositores del régimen: Fernando Villavicencio, los Cuatro Pelagatos, Martha Roldós, Andrés Páez entre otros. Mostró fotos de reuniones con funcionarios de la embajada y hasta un rol de pagos de la National Endownment for Democracy (NED) en el que se destaca el nombre de Juan Carlos Calderón, editor de la revista virtual, Plan V.

Como era de esperarse la reacción por parte de la derecha y sus aliados fue rápida y furiosa,. Fantasmas, dijeron, no es periodismo (cosa más evidente), los correístas pretenden culpar a la CIA por todas sus fallas propias, no quieren tomar responsabilidad por nada, no se dieron cuenta de que ya cayó el muro de Berlín. En fin, es pura ficción y  negarlo todo es el orden del día. La realidad es un poco más compleja, sin embargo.

Es cierto que todas las pruebas presentadas podrían ser parte de una fabricación total, un montaje elaborado para desacreditar a la oposición. Pero con cabeza fría, resulta difícil aceptar la tesis. La mayoría tal vez, ¿todas? no. La propaganda funciona mejor cuando es una mezcla de verdades a medias y mentiras que el público está dispuesto a creer.

Un ejemplo de lo verdadero en este caso son los viajes de Juan Carlos Calderón y Martha Roldos a Washington (Bonil también se entrevistó allá con la NED). Que hayan pedido fondos a esa institución es también un hecho reconocido. No son un secreto y, vale destacar, tampoco ilegales. Lo que es más, recibir fondos de la NED no implica convertirse en un ‘agente’ de la CIA. Pensar en ‘agentes’ es incluso un concepto erróneo, más relacionado con la época de la guerra fría. La CIA sigue reclutando a topos o agentes, eso sí, pero las tácticas cambian cuando el propósito no es robar secretos militares o de estado, sino influir en la opinión pública con el propósito de intervenir indirectamente en el proceso electoral.

Por eso, y como dice Francisco Carrión en un video difundido por El Comercio, , es absurdo clasificar de ‘agentes de la CIA’ a personas como Roldós o Gustavo Larrea. Uno incluso podría compadecerles porque al igual que otras personas mencionadas en el video, como Calderón, han sufrido a manos de Rafael Correa y un gobierno determinado a aplastar a sus opositores-enemigos, sobre todo si se dedican a exponer casos de corrupción.

Por otro lado resulta difícil aceptar la tesis de Carrión de que el ‘documental’ representa un intento de desviar la atención de lo que pasa en Venezuela, y de no estar en una situación de enfrentamiento con Estado Unidos, el Ecuador queda libre de interferencia política. Es curioso que una persona de su experiencia haga tales afirmaciones. Carrión no es ningún ingenuo y por tanto solo se puede interpretar sus declaraciones como actos políticos.

No obstante, a pesar de no ser ‘agentes’ propiamente dicho, lo que están haciendo Roldos  y Calderón (Villavicencio y los 4pelagatos) cuando deciden recibir fondos de instancias como la NED, no puede de ninguna manera ser clasificado de progresista. Trabajar con una agencia de tan mala fama como la NED, cuyo objetivo es interferir en la política interna del país, es una infamia y nunca va a llevarnos a la sociedad más igualitaria que anhelamos. Como dijo una vez Diego Delgado al analizar los primeros seis meses del supuestamente progresista gobierno de Lució Gutiérrez: “si vives en Quito, no te vas a Cuenca a través de Ibarra”. Para algunos, por supuesto, eso importa poco.

Las mentiras

Aparte de no ser periodismo sino propaganda política al puro estilo 4pelagatos, el ‘documental’ va más allá de denuncias en contra de personas que reciben fondos o conversan con ‘spy masters’ o hasta con funcionarios de la embajada de EE.UU., lo que en el último caso, vale repetir, no compruebe una falta de lealtad al país. (Gustavo Larrea habla con Ecuadorinmediato ).

Lo verdaderamente repudiable del video es que los autores echen lodo a otros actores cuya ofensa es nada más que ser considerados problemáticos para el gobierno de Rafael Correa. Tachan a varias personas de colaboradores simplemente por publicar información que incomoda al gobierno, y contra quienes no se presenta ninguna prueba de complicidad o incluso contacto con agencias estadounidenses. Es nada menos que un intento de demonizarlas.

Tal es el caso de Jorge Rodríguez de la Comisión Anticorrupción (como si fuera el único miembro) cuyo nombre figura en la red de conspiradores por haber entregado los resultados de las investigaciones de la Comisión (“al margen de la ley”) a Juan Carlos Calderón, quién luego, dice el narrador del ‘documental’, pasó la información a Mónica Almeida de El Universo. Pero tampoco presentan  ninguna acusación contra Almeida que vaya más allá de recibir la información de la Comisión.

Pero hay más. Sin mencionar nombres, el ‘documental’ habla de personajes de sindicatos y el movimiento indígena, mientras en un momento, o más bien varios momentos, la cámara se fija en la figura de Nina Pacari, con la clara intención de implicar que ella es también colaboradora de la CIA. Es una ultranza. Puede que Pacari tanto como Rodríguez y Almeida se opongan por sus propios motivos al régimen de Alianza País, pero esto de ninguna manera les convierte en enemigos del estado.

La falta de fiscalización, factor determinante.

A pesar de lo que dice Carrión, que las agencias de EE.UU. estén activos en el país no debe sorprender a nadie. Su misión de siempre es ordenar el mundo según los intereses de su país, sea por métodos lícitos o ilícitos. Poco importa la ética. La cuestión de fondo por tanto es por qué la oposición a Alianza País ha estado tan dispuesta a recurrir a los representantes de una potencia que para la gran mayoría de ecuatorianos va en contra de sus intereses. Pocos son aquellos que creen que lo que es bueno para Estados Unidos es siempre bueno para Ecuador.

La otra cara de la moneda es una pregunta que debe preocupar a miembros del oficialismo. Si es cierto que las agencias de EE.UU, han logrado una penetración tan grande en las organizaciones sociales y publicaciones virtuales del país, ¿qué responsabilidad tiene el mismo gobierno en abrirlas la puerta? ¿Es que todos los opositores son locos o desestabilizadores? El argumento es poco lógico.

Salvo los rencores personales que guardan algunos, muchos bien fundados, la respuesta más obvia es la falta de transparencia y fiscalización que impera en el país desde hace una década.[i] Controlar la información – en este caso relacionada con la corrupción -, proyectar una actitud de que no pasa nada y perseguir a los que se atreven a denunciar a través de un sistema judicial sumiso, solo crea la impresión de que hay mucho que esconder. Casos polémicos como el del (todavía) Fiscal General y su casa en la Florida sirven para confirmarlo. Tal política ciega solo crea un terreno fértil en el que agencias oscuras como la NED pueden operar.

Es cierto que algunos personajes como Fernando Villavicencio son ‘cuestionables’, (su estilo, tanto como su incoherencia política) pero eso no implica que sus denuncias siempre sean falsas, siempre inventos de una mente febril. No lo son, tiene fuentes. Otros, como los miembros de la Comisión Anti Corrupción, a pesar de gozar de un prestigio personal mayor, son también amenazados cuando presentan sus investigaciones. ¿Por qué? El argumento esgrimido por muchos oficialistas es que el grupo es ilegal, que la responsabilidad es del estado. Es una explicación que no convence.

El gobierno debe mirarse en el espejo. Cabe preguntarse ¿por qué existe la sensación generalizada de que la Comisión es necesaria y qué descalificarla es un intento de tapar un pozo séptico? ¿Por qué existe la sensación generalizada de que las instancias estatales de control de la corrupción son huecas? ¿Por qué existe la sensación generalizada de que gente como Calderón y Almeida están siendo perseguidos por denunciar la corrupción?

Estar de acuerdo con la posición política de la gente mencionada arriba no entra en esta ecuación. Lo que hacen ellos no es ilegal, aun cuando resulta éticamente cuestionable  y no ayuda a crear un país más solidario e igualitario. Uno puede estar de acuerdo o no con su visión del mundo – debo enfatizar que no lo estoy y que no aceptaría fondos de una organización como la NED – pero la cuestión no es esa, sino la falta de transparencia y el control del sistema judicial que crean en primer lugar las condiciones en las que agencias de EE.UU. pueden operar con mayor libertad.

NOTA

[i] El control del sistema de justicia es otro elemento clave. Permite el control de la oposición a través de procesos legales y sentencias que pocas veces  constituyen justicia. Y cuando están cuestionados por Defensores del pueblo, el único respuesta es la amenaza. Ver: http://www.elcomercio.com/actualidad/asamblea-fiscaliza-defensorpublico-justicia-penas.html