CARTA A CARLOS PÉREZ Y A ALBERTO ACOSTA. Por Ileana Almeida

10 de julio de 2016

Queridos amigos: he leído el documento de Acuerdo Nacional realizado para mostrar la posición política de la Centro Izquierda.

Me parece que responde a las demandas actuales del país,  pero no refleja ningún desarrollo de la teoría política. En relación a la Constitución  del 2008, creo que en ciertos aspectos hay un retroceso. No figuran ciertos adelantos como “El Estado Plurinacional”  y los “Derechos de la Naturaleza”.

Desde mucho tiempo atrás, me apena constatar que los indígenas son para casi todos los ecuatorianos, incluidos para ellos mismos, invisibles. Un Estado Plurinacional permitiría que se hagan claros y ciertos sus derechos de pueblos. Sus reclamos por una nacionalidad propia, por sus tierras y recursos naturales, por su organización social comunitaria, por estructuras políticas propias, por su lengua,  adquirirían su  valor histórico, moral y ecológico que hace falta para que no se extingan y queden solamente como recuerdo.

– Las lenguas indígenas se están extinguiendo (algunas han desaparecido ya). Cada lengua es un caudal de experiencias, de expresiones originales del pensamiento, de saberes ambientales, médicos, nutricionales, que hoy todos necesitamos.
– Las culturas son  muestras de irrepetibles  percepciones morales, estéticas, religiosas, diferencias que debemos conservarlas y no arruinarlas con la vulgarización turística tomando en cuenta que son la identidad del país. Son las culturas que legitiman la existencia de los pueblos.
– Los territorios son el suelo de donde arrancan sus raíces, sus comunidades que aún son testimonio de sus vastos pasados, su fundamento secular.

No solamente la lucha de clases expresa la dominación y la explotación, evidentemente que la cuestión indígena combina factores sociales de producción y distribución de la riqueza, pero los indígenas como no-personas, como no-pueblos, están impedidos de configurar el país, sus características.

Los indígenas no pueden ser asimilados a ecuatorianos sin más, no son simples ciudadanos, sí son ecuatorianos pero preservan  aunque sea parcialmente, la identidad de origen. No son solo ciudadanos ecuatorianos, hay que tener en cuenta sus creencias, tradiciones y prácticas. Están en un Estado que  les otorga la ciudadanía ecuatoriana, pero que niega su nacionalidad.

Hablar de nacionalidades no quiere decir que se quiera dividir el país, no quiere decir que se quiera organizar un nuevo partido. Las ideas que se proponen, no son  ideología, simplemente se quiere que la prosperidad y el poder  no destruyan sueños y esperanzas particulares.