EL PACTO ETICO. Por Jorge Oviedo Rueda

rafael-correa don quijote

22 de julio de 2016

Rafael Correa se vistió de estricto traje occidental para solemnizar su propuesta de un pacto ético en los asuntos políticos del Ecuador. Con entusiasmo planteó una consulta popular para saber si el pueblo está de acuerdo en que los aspirantes a un cargo de elección popular puedan ser elegidos si tienen empresas o dinero en los paraísos fiscales de cualquier parte del mundo.

El oficialismo calcula que la inmensa mayoría dirá que sí está de acuerdo con que no puedan ser candidatos, con lo cual supone le dará tremendo golpe a la corrupción. Ciudadanos como Lasso, Nebot y otros miembros de la oligarquía se verían impedidos de aspirar a dirigir los destinos de la patria.

En el fondo, esta propuesta es otra fanfarronada de la fracasada RC. Ningún pacto ético, desde Cristo hasta Rafael, ha servido para cambiar nada, porque si así hubiera sido, no viviríamos en la cloaca que ahora es la sociedad. Todo “pacto ético” no ha sido otra cosa que un recurso para defender la moral dominante, que es la de los poderosos.

Cambiar la moral es la histórica tarea, convertir en práctica la honestidad; pero eso no se logra en un medio que se sostiene en los pilares del lucro y el egoísmo, que sacraliza la violencia para alcanzar sus fines, que hace de la corrupción el aceite artificial que mueve su monstruoso mecanismo.

Nada se logra apedreando al corrupto como individuo, porque los corruptos son muchos y están en todos los bandos. De nada sirve escupir al cielo. El cambio se logra, no con un pacto ético circunstancial, sino con la valentía de iniciar un pacto histórico definitivo por una nueva educación basada en la conciencia de la libertad integral del ser humano.

Pelear porque Lasso y sus iguales no sean candidatos, es disparar con la pólvora mojada.

Fuente: http://www.analisiseconomico.info/index.php/opinion2/679-el-pacto-etico