SOCIALISMO Y COMUNISMO: NECESIDAD Y LIBERTAD. Por Tomas Rodríguez León

16 de agosto 2016

“No  son  solamente  esclavos de  la  clase  burguesa,  del  Estado  burgués,  sino diariamente,  a  todas  horas,  esclavos  de  la  máquina” K. Marx

El marxismo mal asimilado se moviliza secularmente entre el determinismo y el voluntarismo, su doctrina  transformada en dogma recoge experiencias desagradables sucedidas entre el ejercicio del poder y la lucha contra el poder. Sus seguidores son verdugos o victimas históricamente determinados. De la paradoja entre la visión mecanicista (economía) y el humanismo antropológico (filosofía) emergen suficientes enunciados para comprender la vieja teoría de la enajenación y la  otra teoría de la alienación que presume de alternativa.

La  concepción  de la historia, a pesar del pronóstico de la libertad,es escéptica en Marx porque no incluye afirmaciones categóricas sobre las formas del futuro. Sin embargo, el socialismo real forzó consecuencias a nombre de supuestas leyes de la historia (determinismo mecanicista), y para afirmarlo recogió fragmentos del voluntarismo por él mismo vapuleado, para edificar una ideología de conciencia en sí y conciencia para si en un hipotético sujeto histórico colectivo que tendría que sacrificar al individuo ¿alienación?

Conciencia  mecanicista y asignación menospreciada a la  existencia individual,  forman  en la Rusia post leninista  una nueva  alienación. Esta alienación “socialista” será observable  desde el conflicto de interpretación de valores, que se califican por no asimilación (malos aprendizajes y  disidencia) de la fraseología oficial y no como sucede en el capitalismo,  como resultado de la  cosificación  por  la explotación y la mecanización del trabajo.   No obstante, tampoco  el trabajo “socialista”  liberó   a la clase ni al sujeto y  se construyó incluso con  sobrecarga de exigencias, lo que podría ser definido como una  forma  socialista de extracción de plusvalía por el  estado.

El comunismo para Marx, Engels y el mismo Lenin, representa la solución del problema de la alienación, pues  permitiría  a  la sociedad,  apropiarse de la riqueza, creando   sociedades productivas  de hombres libres y asociados (Engels). El comunismo seria la asunción a la libertad.  Stalin, a la inversa,  asimila el comunismo como consolidación de un estado monopólico de  medios de producción y portador de la conciencia histórica bajo la dirección del partido. Stalin es el primer revisionista que renuncia a la libertad, es decir renuncia al comunismo,  pero en justicia,  es  también el primer  gran edificador del socialismo (estado proletario). La URSS será la sepultura de la conducta libertaria del marxismo revolucionario  y por ello  comunistas de izquierda, llámese trotskistas  y anarquistas serán perseguidos y liquidados ¡demasiado comunistas  para entender el socialismo¡

A partir del acontecimiento stalinista, la alienación humana como efecto de la patología del poder, no solo  es  agenda  contestataria contra el capitalismo sino también contra el socialismo. El cuestionamiento básico para comprender  la enajenación del trabajo en el socialismo   es la ofensa a   la libertad  individual y la supremacía del estado con enorme estructura ideológica, sin las cuales es imposible la creación autónoma y la diversidad de pensamiento, esencias de  libertad.  El socialismo “marxista” y otros socialismos han fracasado  en establecer equilibrio entre la libertad (individualismo) y la igualdad y fraternidad (justicia),  racionalizando enajenantemente, vía ideología,  su validez histórica. En verdad,  cuando sucedió la dicotomía en paralelo de libertad y necesidad en el pensamiento marxista, sucedió tal divorcio. Estancia  que entendió la superación del reino de la necesidad  (socialismo) posibilistamente  y  postergó sin tiempo definido el advenimiento del reino de la libertad, utopía (comunismo)

El ala derecha del marxismo, la socialdemocracia europea, se auto acreditó la búsqueda de   una sociedad libre y solidaria, pero pese a su laxa ideología no escapó a las fechorías nacionales y guerreristas, hizo protagonismo  del acto  demencial más opuesto a la libertad,  la guerra, cuando  en 1914 apoyaron la concesión de créditos, asesinando de paso a Rosa Luxemburgo y a Karl Liebknecht, el único diputado socialdemócrata que voto contra la guerra. Consecuentes con las ideas  libertarias del marxismo. Ernst Meyer, Hugo Eberlein , Franz Mehring,  de la fracción marxista de izquierda , fueron  encarcelados. Así, el socialismo moderado manchó sus manos de sangre.

El liberalismo jamás fue una opción libertaria ni anti estatal, más bien hizo del poder político y del poder económico una unidad para la universalización de la economía de mercado, la propiedad privada de los medios de producción, la  desigualdad y el ejercicio de dominación. En el mundo liberal,  la libertad y los derechos humanos no son posibles y la democratización  descentralizada del poder nunca ocurre. El liberalismo es autor de las grandes guerras imperiales, con toda su carga alienante contra la humanidad. Asfixiante y enajenante además, ante porque somete  a la gente a las cadenas del consumo y  el cansancio, devorando  al individuo en la levedad somnífera de micro placeres vacíos.

El estado burgués  y el estado  propietario enajenan, sus funcionarios asumen conductas directivas que fuerzan la obediencia desde el control y la rutina idiotizante sin creatividad. En el caso de los burócratas sus posturas de poder tienen menos etiqueta y son más despóticas,  porque los burgueses ven como fatigante el ejercicio de poder directo. El burócrata disfruta de la dominación y al hacerlo  se convierte en guardián antípoda de la libertad.

La sociedad burguesa inventa necesidades. Las sociedades no capitalistas  interpretan las necesidades sociales a discreción, estableciendo diferencias cualitativas, su concepción de lo socialmente  emergente, se sitúa en la línea de la  existencia como básica. La estructura   capitalista ve las necesidades como la reproducción de necesidades de consumo utilitarias económicamente al afán de lucro. En sociedades capitalista y no capitalistas (¿socialistas?)  la regulación ideológica de las necesidades es una red de dominación ajena a la libertad  porque la alienación de las necesidades actúa reduciendo  y homogenizando  de la opción de elección  e instalando la vigilancia que se afirma como  censura. El mercado o el estado presionan por el cumplimiento de lo necesario o de su prohibición.

 

La “riqueza social” falacia  desarrollista que hace del hombre un autómata, es una entelequia de control, es un mecanismo para que el estado convoque a la producción de bienes necesarios, elaborando incluso las llamadas necesidades radicales, que se siembran en la percepción de urgencia en los colectivos (tener un celular, un TV de plasma, una marca de algo) e instalando el “deber colectivo” para cubrir estas sublimes demandas. Las necesidades  reales o formales de las sociedades estatales, representan la base material de los valores, desde una ética que postula la satisfacción de las necesidades (alienantemente creadas). El valor de uso es un valor ético para el mundo burgués y burocrático, no para el pensamiento libre

La liberación del individuo, evento  democrático  y humanizado, empezará  como programa mínimo que se advertirá  emancipador y  posible si no depende de los ejes del control de la ideología dominante del poder  burgués o burocrático.  Será libertario reconocer  que  el criterio de  prioridad  para el desarrollo no lo marcaran los bandidos con lógica pseudo humanista o los mercachifles del templo.

La presencia del ser en la tierra, actual e impostergable, orienta la acción desde lo tangible. Nada de sacrificarse en el hoy con la oferta del mañana, la deificación del hombre histórico y plural  en los hechos desprecia al ser real y concreto. La explotación al trabajo, transforma al ser en una máquina.  Plantarse el comunismo como opción de libertad, será esfuerzo a contracorriente que deberá desechar el burdo criterio de  que el socialismo es la aproximación al paraíso, paraíso estatal que nunca ha existido. Toda  minoría gobernante es dictadura, también la mayoría.