FRENTE A LA IGNOMINIA: CONSTRUIR LA LIBERTAD. Por Hugo Noboa Cruz

01 de septiembre 2016

“Esta noche la libertad” es un hermoso libro histórico, ya clásico, de Dominique Lapierre y Larry Collins, que narra de manera singular la gesta del pueblo hindú conducido por su líder pacifista Mahatma Ghandi, para liberarse de la atosigante dominación británica. El pueblo hindú, sin embargo, no es libre aun, porque la búsqueda de libertad es un camino sin fin, una utopía de la humanidad.

Pero, si es posible ir construyendo esa libertad, hay regímenes y procesos históricos que se acercan a ella, hay otros que se alejan y la denigran. La autodenominada “revolución ciudadana” es uno de estos últimos.

Supongamos ya, que Rafael Correa y su banda de ex izquierdistas, trataron de construir su caricatura de “revolución ciudadana” con todas las intenciones reales de contribuir a una sociedad igualitaria, pero sólo igualitaria, porque implícita y explícitamente han afirmado que la igualdad está sobre la libertad.

Supongamos también que la acumulación enorme de capital durante el gobierno de la “revolución ciudadana” es sólo un efecto secundario, un mal necesario en el camino de construir la igualdad, aunque sea sólo un poco más de igualdad (paradoja ¿no?). Supongamos que la hipoteca al capital chino era la única alternativa posible para el desarrollo de fuerzas productivas ecuatorianas, para ser fieles a la propuesta reformista de los clásicos partidos comunistas, que al perecer tienen alguna remota influencia en el correismo.

Si de veras, el camino al infierno que ha puesto este gobierno para la mayoría de la población y sectores sociales, está plagado de buenas intenciones, resulta entonces que una vez más se comprueba que el ejercicio del llamado “socialismo real”, incluidos los minúsculos ensayos del “socialismo del siglo XXI”, dista mucho de ser el sueño de la Comuna de Paris, de las proclamas del Manifiesto Comunista y aun del liberal tríptico fundamental de la Revolución Francesa: “Libertad, Igualdad y Fraternidad”.

Si algo ha desprestigiado al socialismo y al comunismo, luego de los fracasados ensayos reales, ha sido la falta de libertad, que está estrechamente relacionada con el desconocimiento de las diversidades de todo tipo, de pensamiento incluidas. No me refiero a la neoliberal libertad de mercado, sino a la libertad en todas y sus más amplias expresiones y a todo nivel. Falta de libertad al interior del partido o movimiento que detenta el poder, falta de libertad en el accionar de los burócratas equipos técnicos de las instituciones públicas para tomar las decisiones que contribuyan al bienestar colectivo, hasta la conculcada libertad de cátedra en las reprimidas universidades, pero sobre todo la falta de libertad para el pueblo llano, sus organizaciones y sus líderes, para fiscalizar la gestión pública, para construir sus propios sueños con humildad y dignidad, sin interferencia del capital y de los cuerpos represivos a su servicio.

Los ejemplos a lo largo de estos casi 10 años de pesadilla en el Ecuador, son muchísimos, pero algunos son más crueles y cínicos que otros.

El de la reconstrucción pos terremoto de Manabí y Esmeraldas es uno de los más perversos. No sólo por el vocifero grotesco del gran patán en la cara adolorida de los damnificados y la reproducción de escenas similares por cada uno de los pequeños y minúsculos tiranos de los organismos del ejecutivo y demás poderes concentrados por el correismo, sino que, llegaron incuso a discriminar entre damnificados “legales” e “ilegales” (al estilo de lo más reaccionario gringo o europeo, a lo Trump), según se acojan o no a las normas represivas y clientelares de los albergues oficiales o, al contrario, decidan libremente vivir en refugios temporales, clandestinos, cerca de sus casas destruidas, para reconstruirlas con sus propias fuerzas, sin raciones de alimentos en fundas “otra obra de la revolución ciudadana”, sin servicios de salud diseñados sólo para los albergues, sin los mínimos servicios básicos que son obligación del Estado, pero con la suficiente dignidad para negarse a firmar en los formularios de las Pames para la reelección indefinida del tirano.

El asalto a las sedes del más grande sindicato público, la Unión Nacional de Educadores (que como dicen los grafitis: vivirá cuando Correa y los correistas se vayan), es una de las mayores muestras de atropello a las libertades organizativas de los trabajadores. Tratan de darle oxígeno a la clientelar “Red de Maestros”, que como cualquier organización oportunista, desaparecerá a la vuelta de la esquina o vivirá arrastrándose.

Pero estas son solo expresiones de la conculcación de libertades en el “socialismo del siglo XXI”, que resultó ser el mejor aliado del gran capital y de la depredación de la Madre Tierra y los Derechos Humanos.

Por supuesto que estos ensayos, como el de Ecuador y Venezuela, no son los únicos ejemplos del fracaso de este seudo socialismo construido sobre el hipercentralismo (centralismo democrático dirán desfachatadamente), la represión, la falta de libertades y la algazara de los “líderes revolucionarios” con los grandes capitalistas y sus TLCs, sus inversiones en el extranjero y sus planes familia. Las muestras de lo que se nos venía, las habíamos palpado desde el stalinismo, el maoísmo, la Alemania de Honecker y las víctimas del muro de Berlín, o los ahogados de Mariel, seres humanos injustamente calificados como “gusanos”. El cinismo y la prepotencia de Correa avizoraban ese mismo camino ya en el 2006, sin embargo muchos optaron conveniente y oportunistamente por esa vía y pretenden seguir haciéndolo con cualquiera de sus mentados sucesores, se relamen en su chiquero.

Reivindicar el socialismo, el único, el de los trabajadores, campesinos y pueblo libertarios, será una difícil tarea, pero será el único camino posible, aunque no nos lleve a corto plazo al poder, no debe haber desesperación por hacerlo.

La libertad, así como la solidaridad, serán ejes fundamentales sin los cuales no se podrá construir límpidamente ese sueño de los pueblos.