ECUADOR: ¿PAIS DE FASCISTAS? Por Atawallpa Oviedo Freire

18 de septiembre 2016

‘Tenemos fascismo al interior de nuestras Fuerzas Armadas’ Rafael Correa

El correismo ha hecho reflotar y/o vislumbrar los diferentes fascismos que habitan en el Ecuador. Frente al fascismo de Correa proponen otros fascismos, o tienen reacciones y respuestas fascistas. Las derechas se han vuelto aún más extremistas y virulentas frente a todo lo que ha hecho el progresismo, en especial, el chavismo; y ahora aplauden y vitorean al fascismo de Macri en Argentina y el de Temer en Brasil. Esto deja vislumbrar lo que puede pasar en el Ecuador en caso de que gane la derecha, especialmente la de Nebot-Viteri con su mensaje fundamentalista del “capitalismo salvaje”. El partido social cristiano es ahora mucho más conservador con ex figuras militares de corte fascista incorporados como nuevos miembros. Esto no es una casualidad sino una coincidencia de visiones, en la que el correismo ha exacerbado y ha activado sus fascismos en la defensa de sus intereses, reuniéndolos en el seno del partido más neoliberal que tiene el Ecuador.

En la izquierda también hay fascistas, especialmente los estalinistas que siguen con su discurso del centralismo democrático y de la dictadura del proletariado, categorías que obviamente son fascistas como lo demostró la experiencia del “socialismo real” que transformó la revolución en dominación y autoritarismo, y la hizo fracasar; como igual se ha visto en ciertas prácticas locales o en direcciones sindicales. Estas izquierdas siguen sin renovarse positivamente, pues tienen miedo de verse como revisionistas que es lo que tanto han criticado de los comunistas pro-cubanos. El correismo los ha perseguido duramente y han vivido en carne propia “la dictadura del proletariado” pero igual no reaccionan. Por ejemplo, dicen que el buen vivir es un sandez[1]. Estas izquierdas son las que han alimentado con muchos miembros al correismo, algunos de los cuales se han ido retirando y otros se han quedado, pero algunos de ellos tienen el mismo espíritu fascista. En cambio, otras izquierdas han demostrado que eran falsas izquierdas, aunque no fascistas pues se han pasado a la derecha que es fascista por naturaleza sistémica.

Algunos estarán pensando que es exagerado utilizar la palabra fascista, palabra ésta a la que Correa le ha puesto últimamente sobre el tapete a propósito de las disputas con los militares y manifestando que al interior de las fuerzas armadas hay algunos miembros fascistas[2]. Pero, si no les gusta esta palabra o les parece muy fuerte, pueden reemplazarla con hegemonismo. Y si todavía sigue siendo fuerte pueden reemplazarlo con autoritarismo. Y si todavía es muy fuerte con populismo. Sin embargo, en otras latitudes, fascismo y populismo tiene la misma equivalencia o se interpreta de la misma manera. En la historia mundial se ha podido observar que la mayoría de populismos son fascistas y que todos los fascismos han sido populistas. Unos más que otros, esa es la diferencia.

Esto no se circunscribe solo a los partidos políticos sino a otros círculos, como por ejemplo, el de los periodistas. Uno puede leer o escuchar el claro tinte populista y/o autoritario y/o hegemonista y/o fascista, en un sector de periodistas, por ejemplo, ciertos comunicadores de los canales de televisión como Ecuavisa, Teleamazonas, que con descaro y desparpajo dejan ver su “odio” a Correa. O ciertos periodistas de las radios más sintonizadas, por ejemplo, Democracia, Visión y Platinum (que son la que suelo escuchar). Y lo mismo se puede decir de ciertos medios web como Fundamedios, 4 pelagatos, la República, Ubica tv, Plan V. Comunicadores que han sido atacados virulentamente por el correismo pero que han reaccionado desmedidamente, lo que les ha hecho perder credibilidad y confianza, quedando como un “periodismo de la antipatía”[3]. En estos medios escriben muchos miembros prominentes y abiertos de la derecha, muy pocos de izquierda y nadie del movimiento indígena o pensamiento andino.

Igual podemos ver a nivel de la academia, por ejemplo, en la Universidad Andina que ante el pretendido arrebato que quería hacer el correismo de esta institución, salió otro grupo tildando en el mismo nivel con expresiones como “disidentes”, “minorías miserables”, “traidores”, etc. Grupos éstos que defienden a otros partidos de izquierda y que están alineados bajo la batuta de Enrique Ayala Mora. Todos sabemos que en las universidades, sean públicas o privadas, funcionan las camarillas o los compadrazgos y solo permiten entrar a gente de su gallada. No hay un pleno pluralismo. ¿Hay alguna excepción?

Y lo mismo se puede observar en el pueblo común. Un pulso que nos permite ver todo esto son las redes sociales, en donde abundan los discursos racistas, sexistas, machistas, homofóbicos, xenofóbicos, fundamentalistas religiosos, regionalistas, inferioristas, segregacionistas, etc., etc., todos los cuales encierran un nivel de populismo y/o autoritarismo y/o hegemonismo y/o fascismo.

Solo basta reflexionar sobre los siguientes casos: El del estudiante del Mejía que subió a su facebook una foto con el uniforme “desalineado” del “patrón” de los colegios de Quito. Como respuesta recibió todo tipo de declaraciones fascistas, lo cual provocó un artículo de Roberto Aguilar de 4 pelagatos, pero que resultó desafortunado porque también dejó entrever su “odio” al Correa, como a Fander Falconí y a otros correistas en diferentes artículos bastante desentonados, por decir lo menos. Y a su vez, Aguilar recibió una andanada de comentarios por semejante desliz, y algunos también le critican con un tinte populista y/o autoritarista y /o hegemonista y/o fascista. De última hora, el pelagato Martin Pallares denuncia haber recibido amenazas de muerte por el artículo de la hija de Correa en el Telégrafo.

>Otro caso: el de los anti taurinos que han recibido todo tipo de estocadas y hasta amenazas de muerte, como lo ha denunciado Felipe Ogaz Oviedo uno de los más visibles de este movimiento animalista. Obviamente, quien guste del asesinato de toros, perros, gallos, etc., es porque lleva un sádico-masoquista por dentro, y ello es un claro populismo y/o autoritarismo y/o hegemonismo y/o fascismo.

O la foto de la chica en facebook que viste con una blusa de corte “indígena” y pantalón jean, la cual también recibió una serie de comentarios racistas pero desde el otro lado, es decir, de “indígenas” que reclaman la defensa de su “cultura y tradiciones”. Lo cual deja entrever que el fascismo también ya se ha activado en “indígenas”, negros, etc. No solo que ahora ya hay “indígenas” neoliberales, conservadores, marxistas, etc., sino que el populismo y/o autoritarismo y/o hegemonismo y/o fascismo, ha calado en algunos de ellos. Ya hay los propietarios de lo “indígena”, como lo hay de lo “blanco”, “negro”, “mestizo”, todas visiones racistas, por ende, fascistas.

Finalmente pongamos el caso de Carla Delgado y de Collaguazo, a quienes se los ha visto en un video dirigiendo entrenamientos paramilitatres a civiles. Yo mismo lo denuncié hace 1 año en un artículo en Línea de Fuego[4], e igual han recibido una serie de mensajes que son el otro lado de lo mismo que critican. Realmente Delgado y Collaguazo son fascistas, pero los que les critican son el otro lado de la misma moneda.

Entonces, es obvio que hay algunos fascistas entre los militares como denuncia Correa, pero también lo hay en Carondelet y así por todo lado. El neoliberalismo de la partidocracia de los ceniceros dejó ver claramente a los fascistas de derecha, y el correismo a los de izquierda y a los nuevos de la derecha, como a algunos del movimiento indígena. Lo que no nos da ninguna esperanza ante las próximas elecciones, y los candidatos ahora en la palestra serán más de lo mismo, pero quizás de otra forma. Tal vez, Paco Moncayo sea el “menos malo” de todos ellos.

¿Hay alternativas? Indudablemente, la mayoría de ecuatorianos no son populistas y/o autoritarismos y /o hegemonistas y/o fascistas. Y también se los puede observar en las redes sociales, aunque muy pocos, cuestionando y llamando la atención a diferentes discursos y posiciones fascistas.

La alternativa es construir y no destruir. Erigir una alternativa seria, ecuánime, responsable, autocrítica. Una propuesta que no se asiente en la destrucción del otro, del capitalismo, del socialismo, o de lo que sea; sino que principalmente se base en la creación, en la cimentación, en la proyección. No se trata de transformar el capitalismo sino de crear algo nuevo. Y el cual debe fundamentalmente respetar (no: tolerar) la diferencia, la diversidad, la heterogeneidad, la pluralidad.

Quizás de esa forma disminuirán los fascistas que pululan ahora por muchos rincones del Ecuador y en todo el mundo. El fascismo gobierna en casi todos los países. El fascismo se va abriendo cada vez más por todo el planeta, y para detenerlos hay que diferenciarse radicalmente de ellos, sino lo que surgen son otras expresiones del fascismo y de la dominación desde otras prácticas y formas.

De alguna manera, todos llevamos un fascista por dentro, como consecuencia de la crisis global generada por el fascismo materialista y consumista que nos ha conducido a la crisis ambiental, por lo que si no damos un salto a este fascismo extractivista contra la naturaleza vamos a perecer fascistas y no-fascistas.

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