RESPUESTA A ANNE-DOMINIQUE CORREA. Por Atawallpa Oviedo

28 de septiembre 2016
Señorita Correa, estoy de acuerdo en su crítica al occidentalo-centrismo, pero en desacuerdo en utilizar a su conveniencia a las fuentes del occidentalo-centrismo que usted mismo critica. La EIUD y la FH no son válidas porque están en contra de su padre, pero a las conclusiones de las IDD – LAT si las acepta, en cuánto le posicionan en una mejor situación al “progresismo”.
Si se rechaza el occidentalo-centrismo, se debe rechazar plenamente y no solo a las partes que le interesan o le favorecen. La “doble moral”, como llamaría su padre.
Otro ejemplo de la doble moral. Para usted la Freedom House es criticable o cuestionable cuando …“apoyó incondicionalmente la política extranjera de los Estados Unidos, no solo justificándola, sino incluso haciéndola parecer como ‘noble’. Por ejemplo, en 1982 se encargó de desacreditar a los medios que denunciaban los asesinatos sistemáticos en El Salvador. ¿Cómo entonces confiar en su objetividad o en su cientificidad?” 
Pero, cuando se trata de su padre no vale la denuncia sistemática de los medios y para usted todo es un supuesto inventado. Por lo que como se puede confiar en su “objetividad”, “cientificidad” e imparcialidad: “Ecuador incluso recibió un downward trend arrow en 2012 por una supuesta “intensificación de la campaña del Gobierno en contra de los líderes de oposición e intimidación de periodistas, recursos públicos excesivos para influenciar un referéndum y la inconstitucionalidad de la reestructuración judicial”.
O cuando usted señala, de que “Al igual que el The Economist Intelligence Unit of Democracy (EIUD), el FH ignora a la democracia social y descalifica principalmente a las democracias de los gobiernos progresistas latinoamericanos, particularmente a aquellos que crearon nuevas legislaciones para luchar en contra de la monopolización de los medios de comunicación por parte de unas cuantas familias.”  
Cuando lo único que ha sucedido, es que se ha pasado a una nueva monopolización, ahora por parte del gobierno que maneja más medios que los que tienen ciertos dueños en particular. Cuál es el cambio? Pasar del privatismo al estatismo, es más de lo mismo. Quién lucha contra el monopolio, lucha en todas sus formas. No se trata de luchar contra la hegemonía para imponer un nuevo hegemonismo, se trata de deshegemonizar a todo nivel y forma.
Por ello la crítica al correismo, ya que hemos pasado de un monopolio a otro, de los viejos ricos a los nuevos ricos. De ahí, que la “vieja derecha” y la “nueva derecha” son los dos lados de la misma moneda. Votar por Creo/PSC o por Alianza País, sería continuar en los monopolios o hegemonismos de distinto matiz.
Y que consecuentemente sigamos casi igual, como ha sucedido en estos 10 años de gobierno de su padre, pues si él hubiera sido honesto criticando el occidentalo-centrismo o imperialismo, se hubiera dedicado a construir el buen-vivir andino y no a modernizar el capitalismo, como bien lo dijo en el enlace 431: “Los empresarios nunca han ganado tanto como con este Gobierno.”
Dice usted, que los medios de comunicación son “relativos” e “ideológicos”, pero solo aquellos que critican a su padre y al progresismo latinoamericano. Esa es otra conveniencia de su parte, ya que todos los medios son relativos e ideológicos, no solo contra su padre sino a su favor, al igual que con Obama o Castro o cualquier otro. Todos los medios tienen sus intereses.
Sin embargo, si critica a los medios “ideológicos” por qué no critica a El Telégrafo que es un periódico “ideológico” del gobierno y ahora de la familia del Presidente. Y si critica a la monarquía, cómo es que permitió su padre o usted aceptó que se publique su trabajo escolar en este periódico, cuando otros estudiantes no tienen el mismo derecho ni tampoco otros articulistas que escriben desde hace tiempo pueden hacerlo. Sin embargo, usted con su corta edad y sin ninguna experiencia, ya aparece publicando en un medio que es financiado por todos los ecuatorianos.
En definitiva, lo que vemos es que los progresistas y los neoliberales nos quieren seguir manteniendo en la disputa de la guerra fría, entre la democracia de EEUU-UE y la democracia Chino-Cubana, y que elijamos entre ellas a la menos mala. Ese es su juego, y el pueblo pasa de un lado al otro. No, señorita Correa, ambas democracias son pésimas. Ni la privatista ni la estatista, sirven. Necesitamos otra democracia, por ejemplo, la biocracia o la sociocracia que están experimentando las comunidades intencionales y los movimientos en transición.
Aunque existen también las ya probadas en cientos de años, como la de los pueblos indígenas con una larga experiencia y que están basadas en una amplia participación consensual y en una acción directa de la población. Tal como se encuentran actualmente empujando las comunidades autónomas de los zapatistas y las de Oaxaca en México, o ciertas comunidades kurdas en Turquía, o la comunidad de Sarayacu en Ecuador.
Estas experiencias si son de politización y de participación de las masas, no el populismo trasnochado de Laclau, que lamentablemente como murió no puede ser testigo de la corrupción escalofriante del kischnerismo y de otros gobiernos progresistas.
Empujar proyectos así sería verdaderamente revolucionario, pues no se trata de pasar de la monarquía a la monorepública, de la democracia burguesa a la democracia burocrática, del Estado pequeño neoliberal al Estado grande progresista, etc. Se trata de salir de todo tipo de occidentalo-centrismo, es decir, de todo neo-colonialismo que provenga de cualquier parte, sea de la derecha o de la izquierda. Se trata de construir el buen-vivir, y no quedarnos en el vaivén occidentalo-céntrico de capitalismo privado y capitalismo de estado (socialismo). Hay que salir de toda dependencia epistémica e intelectual del occidentalo-centrismo.
En este sentido, estoy de acuerdo con usted que las democracias del norte no son un ejemplo para el mundo, pero esas democracias también hay en el sur y forman parte del “norte global” (Boaventura de Souza) ya que funcionan en la misma lógica del occidentalo-centrismo.
Las democracias “progresistas” son otras formas de democracia en el “norte global”, y lo que necesitamos son sistemas que se nutran de las epistemologías del “sur global” para hacer algo alternativo y alterativo. El neoliberalismo y el progresismo son una respuesta que surge desde el occidentalo-centrismo liberal y marxista, y no desde la otredad del “sur global”. La diferencia no es entre Norte y Sur, sino entre el “Norte Global” y el “Sur Global”.
Por tanto, señorita Correa, estoy de acuerdo en criticar el occidentalo-centrismo, pero tiene que ser completo. Como otros, que en el mismo occidente plantean el decrecimiento, el bien común, la democracia horizontal, la democracia radical, el pos-desarrollo, la trans-modernidad, etc. Pero su padre y todos los progresistas siguen hablando de crecimiento, desarrollo, progreso, democracia vertical (arriba hacia abajo), extractivismo, etc. Y resaltan que han bajado la pobreza, pero resulta que los gobiernos de derecha de Colombia, Panamá, Paraguay, Perú, también lo han bajado y en algunos casos hasta más que los gobiernos progresistas.
El problema no es disminuir la pobreza sino eliminar la dependencia al occidentalo-centrismo para que haya un cambio verdadero, pero su padre más bien lo ha consolidado con el extractivismo primario-exportador y con la abultada deuda externa. Y ahora se ha dedicado a vender algunas de las infraestructuras que construyó.
Los alternativos en occidente o en el norte son más profundos y revolucionarios que los progresistas del sur. Los progresistas del sur están más cerca de los neo-desarrollistas del norte que de los alternativos del norte, por eso el fracaso de todos sus experimentos. Tanto el “socialismo real” y el “progresismo” han demostrado que por ahí no es el cambio, pero siguen dándose con la misma piedra.
Ha fracasado el occidentalo-centrismo de derecha e izquierda, por lo que si usted quiere ser coherente tiene que cuestionar todas las expresiones provenientes desde el occidentalo-centrismo, y tiene que ser de raíz sino todo se queda en algo folclórico o epidérmico o de bonitas intenciones.
Con el neoliberalismo y el progresismo seguimos en el occidentalo-centrismo, por ende, la crisis ambiental va a seguir y la especie humana seguirá en peligro de extinción.
Irónicamente, en occidente hay quienes ya están construyendo el buen vivir (ecoaldeas, cooperativas integrales), y quienes son los herederos de los Andes siguen soñando en que las epistemologías del norte, neoliberales o progresistas, los van a salvar.
Los occidentalo-céntricos de uno y otro lado siguen sin entender a Einstein, de que no se pueden resolver los problemas desde el mismo nivel en que fueron creados.
Entonces, señorita Correa, le apoyo en su crítica al occidentalo-centrismo, pero sea coherente a todo nivel y profundice plenamente. Espero que usted puede dar un salto más allá que su padre. Si usted se queda en el mismo nivel, simplemente se ha dado la vuelta en lo mismo, es decir, en un típico gatopardismo que es la experiencia del progresismo, o mejor sería decir del regresismo.
Confío en que usted pronto será integralmente occidentalo-céntrica, para creer que sus palabras de “izquierda infantil y/o adolescente” puedan un día rebasar a las de su progenitor que ha fracasado ruidosamente.