LA DEMOCRACIA COMO DOLOR DE MUELAS Por Tomás Quevedo Ramírez

ALGUNAS PREGUNTAS POS ELECCIONES

Febrero 21 de 2017

“Así como en la vida privada se distingue entre lo que un hombre piensa y dice de sí mismo y lo que realmente es y hace, en las luchas históricas hay que distinguir todavía más entre las frases y las figuraciones de los partidos y su organismo efectivo y sus intereses efectivos, entre lo que se imagina ser y lo que en realidad son” Carlos Marx/ El 28 Brumario de Luis Bonaparte.

La democracia ecuatoriana es muy particular y se sustenta en una práctica política a la que denominamos como el ‘mal menor’. Es decir, escoger la opción que nos va a joder menos. A esta larga tradición, se suman las elecciones del domingo 19 de febrero, que dejaron un panorama desolador. Los simpatizantes de Alianza País, festejaban, desde las cinco de la tarde, lo que parecía un triunfo en primera vuelta (esto según su encuestadora de confianza Opinión Pública). Mientras que, del otro lado, las fuerzas de la derecha, encabezadas por Guillermo Lasso y su partido CREO, anunciaban a la misma hora su paso a una virtual segunda vuelta, respaldados en la encuesta a boca de urna de CEDATOS.

La confusión reinó toda la noche, aunque el Consejo Nacional Electoral (CNE), en alrededor de tres horas, presentó cifras oficiales preliminares, donde los votos de Lenin Moreno –candidato oficialista– llegaban al 38, 66%, mientras Guillermo Lasso tenía un 28,9%, de los votos válidos. Pero para ganar en primera vuelta, debía alcanzar un porcentaje del 40% y una ventaja de 10 puntos frente a su adversario inmediato.

El triunfalismo oficial que inició en horas de la tarde, durante la noche se convirtió en una especie de rezo colectivo, que incluyó ‘cruzar los dedos’. Entretanto, toda la derecha anunciaba la organización de un fraude electoral.

De inmediato, las fuerzas de CREO se movilizaron al CNE para exigir transparencia. Estas fuerzas están compuestas por actores empresariales, vinculados a las cámaras de comercio y la producción; por un sector de clase media quiteña que, con aires de oligarquía, piensa que Quito es el centro del mundo y que su misión histórica es salvar a la patria (por eso odio la consigna ‘Quito no se ahueva carajo’) y, finalmente, por representantes de partidos políticos de derechas, como los socialcristianos que han decidido apoyar a Guillermo Lasso, en una posible segunda vuelta. Estos grupos, son representantes de las élites quiteñas, la mayoría va en sus carros de lujo, se opusieron a la consulta popular, no les gusta pagar impuestos y creen que les afecta la ley de plusvalía.

En panoramas como este, uno piensa en la democracia, su sentido y si no se ha convertido en un juego de ajedrez, que solo las clases dominantes saben jugar. Como sostenía Lenin (el de Rusia), “en la sociedad capitalista tenemos una democracia amputada, mezquina, falsa, una democracia únicamente para los ricos, para la minoría” (1977: 86). Y es en medio de esa treta, donde nos encontramos.

La pregunta central es ¿Qué hacer en una posible segunda vuelta? Tomando en cuenta que no confiamos en Alianza País, ni en sus candidatos y, mucho menos, en el banquero Lasso. Es decir, ¿Podemos elegir entre estas dos opciones el ‘mal menor’?

¿Alianza País reconocerá sus errores y llamará a un diálogo con los sectores de la izquierda no correísta? ¿La izquierda no correísta llegará a apoyar a Lasso? Estas son las dudas que nos asaltan a muchos, en medio del dolor de muelas que es la democracia.